España hizo una apuesta fuerte a la Argentina, con inversiones que suman unos u$s 45.000 millones, siendo el país que más invirtió a partir de 1990. Detrás de esto hubo una decisión estratégica, la cual es constituir a España en cabecera de puente de la Unión Europea y América Latina.
Gira de Zapatero por Iberoamérica
El jefe de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene una buena
relación personal con el presidente Néstor Kirchner, lo cual no es fácil, ni es
un hecho menor. En múltiples reuniones, Zapatero pudo conocer la particular
personalidad de Kirchner y suavizar los conflictos, mostrando una amplia
voluntad de diálogo y colaboración.
España hizo una apuesta fuerte a la
Argentina, con inversiones que suman unos u$s 45.000 millones, siendo el país
que más invirtió a partir de 1990. Detrás de esto hubo una decisión estratégica,
la cual es constituir a España en cabecera de puente de la Unión Europea y
América Latina. Como Brasil tiene relaciones más estrechas con EEUU, y también
por razones de historia y de idioma, la elección de la Argentina como socio
estratégico fue lógica. Con una sólida relación, España puede canalizar muchos
negocios de la UE con esta región del mundo.
La relación se enturbió por
los problemas que aparecieron con la devaluación de 2002, la pesificación, el
congelamiento de tarifas y otras cuestiones conexas. España no puede tirar por
la borda el capital hundido de sus empresas en Argentina, ni todo el esfuerzo
hecho en estos años. Por ello apunta a soluciones de compromiso, pensando que en
el plazo de algunos años la situación volverá a la normalidad.
Los casos
concretos
Felizmente España tiene relativamente pocos bonistas atrapados
por el default, de modo que eso se pudo dejar de lado. Los problemas se
concentran en las siguientes empresas:
Repsol YPF sufre el perjuicio del
precio del gas congelado y sólo aumentando poco, que está muy por debajo del
precio que pagamos por el gas boliviano. Además se ve afectada por retenciones
progresivas, que a partir de los u$s 40 por barril se llevan casi todo el
excedente. No obstante, Repsol acaba de decidir invertir este año u$s 1.200
millones en la Argentina, en un claro gesto de confianza. Repsol desembolsó u$s
15 mil millones en la compra de YPF, que es más de lo que la empresa valía, y
ahora tiene que seguir adelante, en la convicción de que los inconvenientes se
superarán. De todos modos, sigue con ganancias, aunque no acordes al capital
invertido.
Telefónica ha sido perjudicada por el congelamiento con
pesificación de las tarifas del servicio de “carrier”, o sea lo que cobra a
otras empresas que utilizan su red. En cuanto a las tarifas para los usuarios,
el congelamiento tiene poco efecto, ya que la expansión de la telefonía celular
presiona sobre las tarifas, de modo que aunque fuesen totalmente libres, no se
podrían subir mucho. Por otra parte Telefónica participa en la telefonía móvil y
acaba de comprar Movicom, siendo ahora el mayor operador. La empresa reclama u$s
2.800 millones ante el CIADI. Parece un monto exagerado, que seguramente dejará
de lado si el Gobierno resuelve algunos problemas menores.
Edenor es el
caso más conflictivo, porque el Estado violó el contrato de concesión, rompiendo
la ecuación económica. En este caso no sólo se trata de aumentos de tarifas,
sino de que haya un nuevo marco regulatorio para el sector eléctrico que permita
a la empresa desenvolverse normalmente.
En Aguas Argentinas, en la que
Aguas de Barcelona participa con un 25%, hay un conflicto mayúsculo, sobre el
cual se está conversando. En Gas Natural BAN también hay conflicto por las
tarifas.
Dos grandes bancos locales, el Rio y el Francés, pasaron a
manos de bancos españoles: el Santander y el Bilbao Vizcaya. En este caso hay un
perjuicio por la pesificación asimétrica, compensada con bonos de bajo interés,
que se cotizan por debajo de la par y que restan liquidez a los bancos. A esto
se suma el perjuicio por el pago de los amparos. Estos bancos han sufrido
pérdidas de varios millones de dólares, que tardarán mucho en recuperar. Luego
hubo inversiones de otro tipo de empresas españolas, que han sufrido por la
crisis general de los últimos años, pero que no tienen nada que reclamar.
Zapatero insistió en el diálogo y la buena fue en la búsqueda de
soluciones. Se ofreció a hablar con las empresas que entablaron demandas ante el
CIADI, para que las dejen de lado. Seguramente lo harán; pero exigen que primero
haya un acuerdo con el Gobierno argentino. La pretensión de éste, que lo hagan
antes, es absurda, ya que implica entregarse con las manos atadas.
Esperemos que Kirchner haya entendido que Zapatero le tendió una mano de
amigo. Porque si no hay buena voluntad por parte de Kirchner para llegar a
soluciones razonables, la amistad puede transformarse en enemistad, con lo cual
el conflicto con España tendría graves consecuencias para la Argentina, que van
mucho más allá de la relación bilateral.
Fuente: La Razón (Argentina)
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