Más de ocho de cada 10 estadounidenses — un máximo histórico — están descontentos con la forma en que se está administrando el país
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Domingo, 25 de octubre 2026
Más de ocho de cada 10 estadounidenses — un máximo histórico — están descontentos con la forma en que se está administrando el país
REUNIDA CON LOS VOTANTES en un salón de Andover el mes pasado, la candidata al Senado Elizabeth Warren cuestionaba vigorosamente la idea de que los Demócratas de Obama estén participando de una “lucha de clases” cuando reclaman impuestos más elevados a las rentas altas. Un vídeo de su alocución en YouTube muestra a los izquierdistas jaleando; El colectivo de extrema izquierda MoveOn lo llama “La intervención de Elizabeth Warren que todo estadounidense tiene que escuchar”.
Warren, que se postula a la candidatura Demócrata en 2012 contra el Republicano Scott Brown, afirma que subir los impuestos a los que triunfan está justificado “en virtud del pacto social subyacente” que hizo posible su éxito: los servicios públicos les dieron una ventaja, de forma que tienen que “devolver el favor” ayudando a los demás.
“Nadie en este país se ha hecho rico sin ayuda. ¡Nadie!” Warren predica el fervor populista dirigiéndose a un empresario imaginario. “Construiste una fábrica allí — ¡bien por usted! Pero quiero ser clara: Usted mueve sus productos al mercado utilizando carreteras que financiamos el resto de nosotros. Usted contrata mano de obra cuya formación pagamos el resto de nosotros. Usted está seguro en su fábrica gracias a las fuerzas del orden público y los efectivos de los bomberos que pagamos el resto de nosotros. No tenía que preocuparse de que las bandas de maleantes llegaran y robaran todo lo de su fábrica… gracias al trabajo que hicimos el resto de nosotros.
“Mire, usted construye una fábrica y la convierte en algo estupendo — que Dios le bendiga. Se queda un importante trozo de ello. Pero parte del pacto social subyacente dice que usted se queda un trozo de eso y financia al próximo chaval que venga”.
Como argumento para subir los impuestos es de forma reconocida una mejora con respecto a la alocución de Barack Obama del año 2008 dirigida a Joe el Fontanero, diciendo que “cuando usted reparte su riqueza a su alrededor, es bueno para todo el mundo”. No obstante, las palabras de Warren plasman la obsesión con lo público y la condescendencia hacia la iniciativa privada que vienen siendo los principales sellos de la presidencia Obama. Su disposición a minimizar el logro emprendedor mientras exalta el papel del sector público puede despertar el entusiasmo de la izquierda, pero la enfrenta frontalmente con los votantes de a pie.
Por margen aplastante, los estadounidenses tienen buena opinión de los pequeños negocios y de quienes los crean — Gallup concluía el año pasado que el 84 por ciento de los entrevistados tenía una imagen positiva de “los emprendedores” y el 95 por ciento tiene buena opinión de “la pequeña empresa”. La opinión que tiene la opinión pública del estado no podría ser peor: En un sondeo llevado a cabo esta semana, el 81 por ciento de los estadounidenses — un récord — manifiesta su desagrado hacia el sector público. El mes pasado, los encuestados situaban el público en el último puesto de los 25 sectores principales.
Por supuesto eso no significa que alguna forma de estado no sea imprescindible. La insinuación que hace Warren de que los Republicanos o los conservadores que condenan “la lucha de clases” no están dispuestos a financiar las carreteras, la enseñanza, la policía o los parques de bomberos es pueril. Ni el más libertario de los activistas fiscales, y no digamos un moderado como el senador Brown, quiere suspender la financiación pública de los servicios básicos. Warren no tiene que aleccionar a los propietarios, imaginarios o no, para que reconozcan que se benefician de las carreteras y las comisarías de policía, ni para que reconozcan que hay que pagar esas ventajas.
Lo que es mucho más difícil de explicar es en qué se benefician ellos de la clase de incompetencia gubernamental capaz de convertir el megaproyecto de la interestatal 93 de Boston con 2.800 millones de dólares en el gran escándalo de 22.000 millones de dólares de la interestatal 93 de Boston. Cómo se benefician de las garantías públicas de préstamo que desperdiciaron fortunas en Solyndra y otras empresas de inversión del capitalismo del enchufe “verde”. De los grandes programas públicos como la seguridad social o el programa Medicare de los ancianos, con sus billones de dólares en obligaciones sin financiación y su gasto insostenible. O de los subsidios públicos a instalaciones aeroportuarias que nadie utiliza y medios que pueden financiarse solos.
Más de ocho de cada 10 estadounidenses — un máximo histórico — están descontentos con la forma en que se está administrando el país. ¿Qué parte del “contrato social” no está manteniendo su palabra?
En el vídeo, Warren gesticula de manera enfática cada vez que repite su afirmación de que los empresarios triunfan solamente a expensas del “resto de nosotros”. Lejos de refutar la acusación de “lucha de clases”, sus palabras y su lenguaje corporal la refrendan. Pero por supuesto ella es sabedora de que la mitad de las familias estadounidenses no declara impuesto sobre la renta. Tiene que tener algún conocimiento del sobrecogedor abanico de impuestos, tasas y tributos que tiene que seguir pagando a todas las instancias de la administración cualquiera que abra un pequeño negocio de éxito.
Y hasta una catedrática de Derecho de Harvard — al menos una que aspire al Senado — tiene que darse cuenta de que la mayoría de los empresarios triunfa solamente cuando fabrica algo de valor para los demás.
Sí, existe un “contrato social subyacente” del que depende la sociedad civilizada. Pero ese contrato tiene dos partes — y tiene más términos que simplemente gravar “trozos” progresivamente mayores de la riqueza de la gente que triunfa. ¿En serio merecen la indignación de la profesora Warren los que corren riesgos en el sector privado cuando el 81 por ciento de los estadounidenses están hartos del estado y mientras el estado está gastando ya mucho más de lo que ingresa?
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