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Las verdaderas causas del terrorismo

“¿Por qué, oh, por qué atentan contra nosotros? Naturalmente, la prensa progresista del Reino Unido tenía preparadas sus explicaciones incluso antes de que las bombas explotasen”.

Joshua Livestro

 


Tras el impacto inicial que parecía haber aturdido temporalmente sus sentidos, los presuntos expertos están de vuelta al trabajo esta semana, intentando explicar lo inexplicable. ¿Por qué, oh, por qué atentan contra nosotros? Naturalmente, la prensa progresista del Reino Unido tenía preparadas sus explicaciones incluso antes de que las bombas explotasen: es la guerra contra el terror, estúpido, o bien ¡la invasión de Irak! En la edición del martes, el Independent afirmaba que los atentados eran “el legado sangrante de una invasión mal aconsejada”. El mismo día, el Guardian presentaba una encuesta que mostraba que casi el 67% del público británico pensaba que había un vínculo entre los atentados y la guerra de Irak.


 


El alcalde de Londres, Ken Livingstone, por otra parte, parece pensar que la raíz de la campaña terrorista no se encontraba tanto en Irak como en el presente conflicto palestino-israelí. En una conferencia de prensa, le faltó poco para condonar los atentados suicidas, observando que “cuando un joven judío de este país va e ingresa en el ejército israelí y termina matando a muchos palestinos, puede volver y eso es completamente legítimo. Pero cuando un joven musulmán de este país piensa ´quiero defender a mis hermanos y hermanas palestinos´, y va y se implica, es etiquetado como terrorista”.


 


Hay algo inherentemente erróneo en estos argumentos: intentan racionalizar lo que está más allá del raciocinio. No existe una única explicación racional plausible que haga encajar todos los hechos. Intentemos algunos de los candidatos más obvios:


 



  • Los atentados terroristas son planeados en retribución por la Guerra contra el Terror. Esto no es un iniciador obvio. El 11 de Septiembre, el atentado terrorista más mortal de la historia moderna, fue la causa de la guerra contra el terror, no su consecuencia.

 



  • Es a causa de la guerra de Irak. No iniciador igual de obvio. Los atentados de Bali, que costaron la vida a más de 200 personas, muchas de ellas australianas, tuvieron lugar en octubre del 2002 – seis meses antes de que tuviera lugar la invasión de Irak. Lo mismo se aplica al atentado suicida del hotel de propiedad israelí en Mombasa, Kenia, o el atentado contra varios objetivos en Casablanca, Marruecos.

 



  • Se debe a la pobreza. No creo que nadie vaya nunca a creer eso de nuevo tras los atentados de Londres. Mientras los terroristas estaban ocupados sembrando el pánico en el metro de Londres, Tony Blair presidía una reunión dedicada a afrontar el problema de la pobreza en África.

 


Hay otros motivos que podría enumerar – la indiferencia occidental al sufrimiento musulmán, o el apoyo occidental a los dictadores árabes – pero la idea está clara. El problema no es que ninguna de estas explicaciones sea verdadera; el problema es que todas son ciertas, aunque no al mismo tiempo, o bien, todas han sido utilizadas por Al Qaeda en algún momento. Mientras que en los atentados individuales siguen un patrón deprimentemente familiar, las justificaciones continúan cambiando con cada ataque.


 


Esta rotación de justificaciones tiene algunas ventajas estratégicas para los terroristas. Primero de todo, hace casi imposible que los que se oponen a Al Qaeda la derroten por medios no militares. Si es motivado por un objetivo político claramente definible – como en el caso de organizaciones terroristas como el IRA o Al Fatah – una combinación de políticas de palo y zanahoria podría ayudar a hacerles llegar a la mesa de negociaciones, presionándoles con el tiempo a un proceso de paz. Pero Al Qaeda no está interesada en la paz; sólo quiere muerte y destrucción. El segundo motivo se encuentra en el corazón del método del terror. Una rotación sin fin de justificaciones significa que predecir dónde golpearán después es casi imposible. El tercer motivo tiene que ver con los objetivos estratégicos a largo plazo. Las campañas de terror previas que sirvieron a una causa absolutista irreal – las Brigadas Rojas de Italia, o la RAF de Alemania – fallecieron en una muerte silenciosa porque no lograron reclutar a una segunda o tercera generación de terroristas. Al encontrar siempre un motivo nuevo para organizar otra campaña terrorista más, Al Qaeda intenta continuar siendo relevante para las nuevas generaciones de terroristas potenciales. Se aprovecha de los descontentos del momento, y los convierte en justificaciones para los atentados del terror de mañana.


 


Aunque la justificación de los atentados puede cambiar, no obstante, el objetivo siempre es el mismo: los “enemigos del islam”. No tiene sentido intentar definir este concepto. Literalmente cualquiera podría ser enemigo del islam. En los últimos quince años, las bombas de Al Qaeda han matado a gente de cualquier edad, género, color o credo en cuatro continentes diferentes. Nadie está a salvo de ellos, ni siquiera los propios musulmanes. O quizá sea eso: especialmente los propios musulmanes. En los últimos años, las campañas de terror de Al Qaeda han matado a más musulmanes que los cristianos, judíos e hindúes juntos.


 


Pensar que podemos desglosar lo que motiva a los terroristas es tentador: contra quién desean atentar, y por qué. Después de todo, si pudiéramos, seríamos capaces de hacer algo al respecto. Pero la verdad es que no podemos. Puede que no sea algo popular de decir en los círculos europeos, pero es necesario decirlo de todos modos: esta gente es completa y totalmente perversa. Ni siquiera deberíamos razonar con ellos, y no hay motivo para intentarlo. Lo único que podemos hacer: librar la Guerra contra el Terror hasta que sean completa y totalmente derrotados – sin importar cuánto tiempo lleve.


 


Joshua Livestro es un columnista político independiente que escribe para medios holandeses y diarios internacionales.


 

Fuente: TechCentralStation

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