Política

Latinoamérica baja el pistón de la competitividad

Chile, en franca mejoría, y Argentina, con tímidos avances, lideran la lista en el Cono Sur. En la foto, el boliviano López Claros, economista jefe del Foro.

INFORME DEL FORO ECONÓMICO MUNDIAL
Todos los años el Foro Económico Mundial, con sede en Ginebra, elabora su
Informe de Competitividad, un ranking por países que en esta edición repite el
líder de los últimos ejercicios: Finlandia. A continuación se sitúan Estados
Unidos y Suecia, mientras que España se mantiene en el puesto 23.

El
análisis se realiza sobre 104 países y ofrece un índice general, aunque este año
presenta la novedad de haberse elaborado desde un punto de vista más
comprensivo, lo que permite comparar también los países con aquellos que están
en su mismo nivel de desarrollo. El resultado del estudio es el Índice de
Crecimiento de la Competitividad (ICC), que se basa en el nivel tecnológico de
la economía de un país, la calidad de sus instituciones y sus condiciones
macroeconómicas. El ICC mide también el índice de estabilidad institucional, que
sitúa a España en el puesto 34, mientras que en el tecnológico ocupa la vigésima
posición.

España, que repite posición respecto al año pasado, presenta
unas perspectivas muy favorables, según señalo el boliviano Augusto
López-Claros, economista jefe del Foro Económico Mundial, durante la
presentación del informe. En su opinión, “la situación de España es buena y
estable en un entorno de economía global muy competitiva”. También recalcó que
“tiene un buen nivel por encima de otros países de la Unión Europea, como por
ejemplo Italia, con el que hay una enorme brecha”. Esto no es óbice para que su
clasificación aún sea mejorable. España, al igual que otros países de su entorno
como Francia, Italia o Portugal podrían, en su opinión, avanzar puestos si
mejoran en áreas jurídicas y legales.

Según el experto, “los países
nórdicos se caracterizan por tener bajos niveles de corrupción, con firmas que
operan en un medio legal de respeto generalizado de los contratos y de la ley, y
con unos sectores privados a la cabeza en cuanto a innovación tecnológica”.


Por lo que se refiere a la competitividad empresarial, España ocupa el
puesto 26. Además de Finlandia y Suecia, primera y tercera en un ranking para el
que se hicieron encuestas a 8.700 empresas de 104 países, Dinamarca es quinta en
competitividad, Noruega sexta e Islandia décima. Suiza está en octava posición.


Estados Unidos conserva su segundo puesto, pero los expertos del foro
indican que “pese a su supremacía tecnológica, tiene resultados débiles que
afectan a la calidad de sus instituciones públicas y a la estabilidad
macroeconómica”.

Entre las economías de la Unión Europea figuran el
Reino Unido (11), Holanda (12), Alemania (13), Austria (17), Estonia (20),
España (23), Portugal (24), Bélgica (25), Luxemburgo (26) y Francia (27), entre
otras. Son Italia (47) y Polonia (60), los países comunitarios con peor índice
de competitividad, superados por algunos de los nuevos socios de la UE como
Letonia (44), Eslovaquia (43), República Checa (19), Hungría (18), Lituania (16)
o Eslovenia (15).

La pujanza de Chile


En el caso de Latinoamérica, el informe señala que las economías de la
región experimentaron un empeoramiento de su competitividad en 2004. Sin embargo
destaca a Chile, al que ubica primero en este campo, y resalta algunos casos de
“mejoras visibles, como en Argentina”.

Chile ha pasado del puesto 28 en
2003 al 22. Según el estudio, ” no sólo ha mejorado su posición con respecto a
2003, sino que sigue siendo la economía más competitiva de Latinoamérica”. El
siguiente país de la región en la lista es México, que ocupa el puesto número
48. Argentina es el 74.

López Claros responsabilizó del éxito de Chile a
los progresos producidos durante la última década al establecer las bases para
la estabilidad macroeconómica, entre otras medidas. Sus principales fortalezas
son buenas instituciones públicas; un muy buen ambiente macro y una economía
abierta al mundo.

Respecto a Argentina, el informe señala que el puesto
que ocupa es consecuencia directa del default, la ruptura de contratos, la
demora en la ejecución de reformas estructurales y la crisis de 2001. Ha
avanzado cuatro puestos en relación a la medición anterior, pero se mantiene
lejos del citado Chile y de Brasil, que se ubica en el puesto 57. Según López
Claros, en Argentina “se ha producido un rebote respecto a la caída de 2002, y
se podría decir que hay menos pesimismo empresarial”. Considera que “la
recuperación económica argentina podría ser algo temporal y está por verse si es
sostenible”.

Los últimos cuatro puestos de la clasificación mundial los
ocupan las economías de Etiopía, Bangladesh, Angola y Chad.

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