América, Política

Lo bueno dura poco…?

El liderazgo del actual gobierno es claramente autoritario, por lo que ha inducido en tantos años en el poder, actitudes y comportamientos sociales alejados de los valores liberales que sustenta nuestra Constitución.

Los argentinos se han vuelto dóciles a las imposiciones contrarias a las ideas que fortalecen la República. Es así como ha devenido, sin oposición relevante, un poder que está en las antípodas de ser limitado y respetuoso de la  juricidad, como también, de la discusión crítica de los ciudadanos. Por el contrario, ha obstaculizado la participación en todos los ámbitos provocando, con ello, comportamientos contrarios al  sistema democrático.
La sociedad argentina fue socializada para aceptar pasivamente los constantes ataques al sistema de partidos, a la prensa independiente, con la ayuda de sectores de tendencia socialista y fascista, los cuales han contribuido a lograr la idealización del Estado Benefactor. El dirigismo autoritario también alcanzó a la economía: un estatismo mal disimulado, con una política nacionalista, apostó a que fuera sacralizado por la mayoría. Ello derivó en  una crisis económica que ha hecho bajar los brazos a la actividad privada, fuente de riqueza aceptada en todos los países  desarrollados del mundo.
La receta antiliberal y autoritaria ha afectado a toda la sociedad, un gobierno con apetencia de gobierno ilimitado ha sofocado el espíritu de libertad que había comenzado a florecer a partir de 1983, cuando el deseo de vivir en paz y sin violencia se reveló en las elecciones que trajeron la democracia. Parece  cierto que “lo bueno dura poco” por lo menos en nuestro país.
La muerte del fiscal Alberto Nisman fotografía, nítidamente, el intento del gobierno por amputar a la opinión pública y a la Justicia independiente. La relación con países terroristas y totalitarios expone- más allá de que si la muerte del Fiscal fue o no suicidio- una oscura trama destinada a perturbar  dos  pilares de la democracia: la opinión pública institucionalizada y la Justicia independiente.
También se ha apuntado a los partidos políticos- desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia-  debilitando tanto a sus líderes como a la política. Esto se logró a fuerza de dividir  a la oposición con propaganda destinada a disminuir a todos los dirigentes opositores. La consecuencia fue una dictadura electiva con Cristina Kirchner guiando el destino del país.
En éstos días de estupor por la inesperada muerte del Fiscal, se ha descorrido un velo que ha estrechado el dialogo de la oposición y  transparentado hechos graves que desacreditan a la Presidente y sus ministros.

El futuro está por verse, dependerá en gran medida de quién será el futuro presidente, si es elegido el candidato más democrático partidario de un gobierno limitado, con vocación pluralista que apoye el estado de derecho y ayude a consolidar al sistema de partidos o si se sigue convalidando por elecciones a una dictadura. Ésta viene acompañada de partidos que solo conservan el nombre, para ocultar el carácter autoritario de quienes marcan el rumbo y, con prácticas antidemocráticas avaladas por un congreso servil y una justicia intimidada, renovada a la medida del poder gobernante. 

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú