No poder subir a un avión ni ingresar a algún edificio federal y no poder utilizar el sistema financiero de Estados Unidos.
A eso quedaron expuestos desde la semana pasada los inmigrantes ilegales, luego de ser aprobada y sancionada el Acta de Apropiaciones Suplementarias De Emergencia para Defensa, la Guerra Global contra el Terrororismo y de Ayuda para el Tsunami.
Inmigración
En dicha ley se incluyó la Real ID, medida que no sólo pondrá en más problemas a
aquellos inmigrantes ilegales en el país del norte, sino también a personas que
buscan asilo político y a los propios ciudadanos estadounidenses.
La Real
ID obliga a los estados de la Unión a confirmar el estatus legal de una persona
como condición para expedir una licencia de conducción, usada hasta ahora por
muchos ilegales, toda vez que era aceptada por las autoridades federales como un
documento de identidad.
Aunque los estados podrán seguir entregando
licencias de conducción a los ilegales, estas mostrarán con claridad y resaltado
con un color específico, que la persona no cumplió con los requisitos y se le
impedirá el uso de servicios vigilados por el gobierno federal.
Así
mismo, la ley pone más obstáculos a los inmigrantes que estén en busca de asilo
político y le da al Departamento de Seguridad Interna autoridad ilimitada para
pasar por encima de leyes ambientales para terminar una cerca de unos cinco
kilómetros de largo en la frontera entre Tijuana (México) y San Diego (E.U.). La
barrera pretende impedir el ingreso de ilegales a través de
California.
Contra estadounidenses
En cuanto a los efectos para
los ciudadanos de este país, la nueva medida obligará a los estadounidenses a
tener una copia autenticada de su certificado de nacimiento para solicitar una
licencia de conducción o para renovarla.
Los certificados deberán ser
verificados por un funcionario del Departamento de Vehículos Automotores.
También tendrán que mostrar otra identificación como el seguro social o
las copias de pago de servicios.
La medida pondrá en problemas a quienes
trabajan para el gobierno federal, pues hará más engorroso y lento el proceso
que deben seguir quienes necesiten la identificación.
Según Jeanne
Butterfield, directora ejecutiva de la Asociación de abogados Americanos de
Inmigración, “la medida afectará ciudadanos y no ciudadanos de igual manera.
Creo que los ciudadanos se sorprenderán, porque lo que les espera será
difícil”.
Para Eleanor Acer, Directora Ejecutiva de la organización
Derechos Humanos Primero, “hubo algunas mejoras en el lenguaje de la ley pues
era mucho más dura antes de ser aprobada, pero me preocupa mucho el efecto
negativo que tendrá sobre los refugiados e inmigrantes que necesiten asilo
político en este país”.
Colombianos afectados
Jairo Sandoval
Franky, director de la Asociación de Colombianos Americanos y miembro de la
Asociación Nacional para las Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas, considera
que “la medida afectará sin duda a todo el mundo en el país. Cuando los
estadounidenses leen la letra menuda de la ley, se dan cuenta que no es sólo
contra inmigrantes, sino también contra ellos mismos”.
“Muchos americanos
ni siquiera saben o se acuerdan donde nacieron y ahora menos sabrán cómo
encontrar su certificado de nacimiento”, sentencia Sandoval Franky.
El
dirigente agrega que “a nuestros ilegales colombianos los pone en serios
problemas. Muchos tienen que transportarse en sus vehículos y pasar estados para
llegar a sus trabajos. Así que ya no podrán trabajar. Yo creo que esto no va
para ninguna parte”.
Y aunque los estados no están obligados a acatar lo
que la ley dicta, tendrán que pagar un precio si no lo hacen. Por ejemplo, si
sus ciudadanos no portan consigo las identificaciones que exige la Real ID,
pueden ser detenidos en los aeropuertos y devueltos por no tenerlas.
Según cálculos de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, la
implementación de la medida costará en los próximos tres años entre 500 y 700
millones de dólares. Sandoval Franky anota que “en Nueva York he oído que no
están dispuestos a complicarse la vida y no la van a implementar. Creo que en
esos supuestos tres años que tienen para implementarla, la medida tendrá que ser
detenida por que es absurda y muy costosa para los estados”.
Para los
críticos, la medida fue vendida como un proyecto en contra de los inmigrantes
que han sido mostrados como los causantes del terrorismo. Por eso para Sandoval
Franky sostiene que “si se lograra separar el tema de inmigración del tema del
terrorismo, los americanos se darían cuenta de que esta medida no tiene
sentido”.
De todas maneras, el tema de la inmigración vuelve a estar en
el ojo del huracán. Ya no son solo las nuevas cifras y los cambios demográficos
en el país, o los cambios económicos. Para Wayne Cornelius, director del Centro
de Estudios Comparativos de Inmigración de la Universidad de California en San
Diego, “es una confluencia de los resultados del 11 de Septiembre de 2001 y del
activismo que se está dando acerca de este tema en el Congreso”.
Pero,
añade, “importantes legisladores y el presidente, George W. Bush, así como la
atención de los medios sobre el tema, han resaltado la necesidad de mirarlo con
más atención”.
Fuente: El
Colombiano
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