A un año de las generales, los italianos acaban de dar un serio toque de atención al primer ministro. La abultada derrota de Berlusconi en las elecciones regionales celebradas del domingo al lunes ha hecho saltar las alarmas en el seno de la coalición conservadora, que ha perdido seis de las ocho regiones que gobernaba a favor de la oposición de Romano Prodi.
Abultada derrota frente a un consolidado Romano Prodi
A falta de un año de las elecciones generales, y cuando Silvio Berlusconi ya empieza a observar con mayor cautela la reacción de sus ciudadanos en torno a la Guerra de Irak (algo que podría restarle un número importante de votos), el primer ministro italiano acaba de sufrir un duro revés político al perder los comicios regionales celebrados el domingo y el lunes frente a su gran enemigo y opositor, Romano Prodi. No se trata de una visión sesgada, desde el propio partido de Berlusconi se ha definido la derrota como una “hecatombe”. No menos crítico se ha mostrado el ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, que reconoció que la derrota “debilita políticamente al Gobierno”.
De hecho, ha sido una derrota tan rotunda como lo fue su victoria hace cinco años en las mismas elecciones regionales que ahora le “castigan” con su indiferencia. Si hace cinco años la victoria de Berlusconi en las regionales supuso el punto de inflexión en su camino de retorno al poder, una lectura fácil habrá sido más que preocupante para los suyos.
El fracaso ha sido de tal envergadura que el partido de Berlusconi ha pasado de gobernar en ocho de las trece regiones, a gobernar sólo dos: Lombardía (Milán) y Veneto (Venecia). Pero si este recuento ha sido doloroso, más lo ha sido el recuento total de votos, que establece una diferencia entre ambos partidos de más de 10 puntos. Tras los nuevos resultados, el centroizquierda (La Unión) de Romano Prodi no sólo mantiene sus cinco regiones con mayoría, sino que conquista seis de las ocho que estaban en manos de la alianza conservadora en el Gobierno.
Sin mentar la palabra “crisis”, el secretario de los democristianos de la UDC y vicepresidente del Ejecutivo, Marco Follini, ha pedido que se abra un proceso de reflexión a la vista de los resultados electorales y aseguró que es necesario tomar medidas “radicales”.
Todo lo contrario sucede en las filas de la oposición, después de obtener una victoria mucho más abultada de lo que dejaban entrever los sondeos y que refuerza el liderazgo de Romano Prodi, tras volver a la política italiana después de su paso por la Presidencia de la Comisión Europea. “Los ciudadanos nos piden ya que gobernemos, pero yo no pretendo la dimisión de Berlusconi”, dijo Prodi, quien subrayó que “una victoria así de clara y notoria no la esperaba”.
No tan cautas como Prodi se mostraron las formaciones más radicales de la oposición, que pidieron de forma abierta el cese de Berlusconi y se mostraron exultantes con la victoria, disputada hasta el último voto, de su candidato en la región sureña de Puglia, Nichi Vendola, comunista y homosexual declarado.
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