Francia y Alemania pretenden una armonización fiscal en la UE. Si esto supone el incremento de los impuestos, muchos países perderán su ventaja competitiva…
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Jueves, 15 de enero 2026
Francia y Alemania pretenden una armonización fiscal en la UE. Si esto supone el incremento de los impuestos, muchos países perderán su ventaja competitiva…
Richard W. Rahn
Imagine un club donde los miembros del equipo de voleibol disfrutan tomando y
comiendo mas que ejercitarse y, como consecuencia, son muy gordos y están fuera
de forma. El club decide expandir el número de socios para incluir a un grupo de
hombres que recientemente se liberaron de padres abusivos y ahora están
trabajando duro para mejorar. Los recién llegados desean unirse al equipo de
voleibol. Los jugadores actuales le dicen a los nuevos: “Esto ´no es justo´
porque ustedes son más delgados y tienen más energía que nosotros, así que
ustedes tienen que utilizar estos cinturones con pesas para que sean tan lentos
como nosotros”.
En lo que esta escrito arriba, substituya Francia y
Alemania por los tipos gordos y los 10 nuevos integrantes de la Unión Europea
por los tipos esbeltos y empeñosos y empezará a entender la nueva opresión
europea.
Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de
países europeos experimentaron un rápido crecimiento económico hasta los años
80. Alemania era considerada un milagro económico porque vino de la ruina
económica causada en tiempos de guerra al más alto ingreso per capita en Europa.
El milagro vino de abolir los controles de precios, instituir una moneda sólida,
evitar los impuestos y regulaciones represivas y de instituir el estado de
derecho. Habiendo logrado prosperidad, los franceses, los alemanes y algunos de
sus países vecinos comenzaron a incrementar los impuestos y a redistribuir el
ingreso. Y se volvieron estados reguladores asfixiante.
El resultado
predecible es que el crecimiento económico en Francia y Alemania se ha detenido
y ahora Alemania tiene un ingreso per capita ligeramente inferior al ingreso
medio de la Unión Europea (UE) antes de la expansión. Debido a que los países
del este y del centro de Europa sufrieron bajo el comunismo por cuatro décadas,
su nivel de ingresos real promedia un 47% del de la UE. Ocho de estas naciones
(más Malta y Chipre) ingresaron a la UE el primero de mayo. Para que estos
nuevos miembros se pongan al día, necesitan de ventajas competitivas sobre sus
vecinos, así ellos pueden atraer la inversión extranjera necesaria y estimular
la actividad económica productiva. Estas ventajas pueden ser bajos impuestos,
menos regulaciones económicas y una mayor movilidad laboral.
Pero ahora
los burócratas de la vieja UE están intentando extender las regulaciones
laborales de la UE a los nuevos miembros lo cual hace casi imposible despedir a
un trabajador improductivo. Estas regulaciones han resultado en un bajo
crecimiento del sector laboral privado en la UE en las ultimas dos décadas y una
alta tasa de desempleo. Al mismo tiempo, estos burócratas de la vieja Europa
dicen que están preocupados por un flujo de trabajadores provenientes de los
nuevos miembros. Parece ser que los burócratas de la UE en Bruselas no logran
entender lo obvio: que la mejor forma de que un húngaro se quede en Hungría en
lugar de moverse a Berlín en busca de trabajo es permitir que él pueda obtener
un buen trabajo en Budapest. En lugar de eso, los políticos de la vieja Europa
hacen todo lo posible para imponer impuestos y regulaciones mas altas en Hungría
que hacen eliminar el crecimiento de empleos y mantener a los húngaros
relativamente pobres, de tal manera que incrementa la migración de trabajadores
hacia países con salarios más altos.
Las ex-republicas comunistas han
reducido drásticamente las tasas impositivas para poder ser competitivos
internacionalmente. Como resultado, han estado creciendo más rápido que la
mayoría de los países de la UE – esto es, se han puesto al día, lo cual es
precisamente la meta. Los franceses y los alemanes, en lugar de aplaudir esto,
están ahora tratando de detenerlo. El canciller alemán Gerhard Schroeder
recientemente exigió a los nuevos miembros aceptar un nivel mínimo de impuestos.
(i.e., el cinturón con pesas). Los alemanes y los franceses argumentan que ellos
buscan una “armonización impositiva” en lugar de una “destructiva competencia
impositiva”.
Por supuesto, en el mundo real la competencia impositiva es
altamente deseable porque fuerza a los gobiernos a operar mas eficientemente y
protege el bolsillo y las libertades de los contribuyentes. El argumento en
contra de la competencia impositiva es idéntico al que hace la tienda
ineficiente y cara cuando exige que las tiendas de descuento, para ser justos,
deben subir sus precios.
La Organización para la Cooperación Económica y
el Desarrollo (OCED), cuyos miembros son países con alto nivel de ingresos, sé
reunirán en Berlín el 4 y el 5 de junio. La reunión se lleva a cabo a petición
de los alemanes y los franceses cuyo objetivo es forzar a las jurisdicciones con
bajos impuestos fuera de la UE a aceptar “medidas para nivelar el campo de
juego” (léase “armonización impositiva”). Los franceses y los alemanes se han
dado cuenta que incluso si ellos pueden forzar la armonizar los impuestos a los
nuevos miembros de la UE, todavía tendrán una desventaja competitiva con países
con bajos impuestos; es por esto que están intentando extender la opresión de la
UE mas allá de las fronteras de la UE.
El gobierno estadounidense va
participar en la reunión de la OCED. La retórica de la Casa Blanca ha sido
generalmente a favor de la competencia impositiva y en contra de la armonización
impositiva. Al mismo tiempo, algunos funcionarios del Tesoro en el gobierno de
Bush han apoyado medidas para restringir la competencia impositiva. Quienes
entendemos que es contraproducente e inhumano impedir que los pobres se vuelvan
ricos, esperamos que la administración de Bush en la reunión de la OCED se
opondrá a los opresores de la vieja Europa y se pondrá claramente del lado de
los países que favorecen la libertad económica y el desarrollo.
Richard
Rahn es Presidente de la directiva de Novecon Financial Ltd., y académico
asociado del Cato Institute.
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