América, Política

Los populismos quieren silenciar la crítica

La prensa es un estorbo para los populismos de viejo y nuevo cuño. Los medios críticos, se entiende.

 Los ataques de Donald Trump y Nigel Farage a la prensa liberal no son meras opiniones de políticos que han ganado elecciones. Se trata de una estrategia para borrar la influencia del periodismo en las democracias liberales.

Nigel Farage, el ex líder de UKIP y principal impulsor del Brexit, ha dicho que está asustado al salir de casa debido al tratamiento de la prensa liberal. Farage admitió que datos y argumentos centrales de la campaña del Brexit fueron errores. No habló de mentiras.

Donald Trump dijo en un tuit de la semana pasada que “los medios son el enemigo del pueblo americano”. El presidente ha despreciado a los grandes medios acusándoles de mentir y de producir noticias falsas. Si Trump puede llegar a 25 millones de seguidores en su cuenta de twitter entiende que puede saltarse a los millones de lectores y consumidores de medios escritos y audiovisuales.

La verdad es la que sale de la boca del presidente. El resto es mentira, incluso cuando se prueba que lo que ha dicho Trump es falso. El populismo se revela contra los que considera los guardianes interesados de la democracia americana. Sobran intermediarios, especialmente si pueden ser críticos.

La guerra está abierta entre Donald Trump y el New York Times, el Washington Post, la CNN, el New Yorker y cuantos medios han plantado cara a las mentiras dichas por el presidente. El Washington Post ha puesto un lema debajo de su cabecera que reza “la democracia muere en la oscuridad”.

La batalla entre Trump y los medios es de una gran relevancia para la salud democrática de Estados Unidos y para el mundo. El presidente pretende desacreditar las críticas que se puedan hacer a su gestión, a las falsedades, mentiras y exageraciones que salen de su visión de la política.

El adversario a combatir son las elites de la prensa, los académicos y los creadores de opinión de las grandes ciudades, de la costa Este principalmente, que tienen una idea demasiado liberal respecto al mensaje primario que está saliendo de la Administración.

Trump y los populistas en general le tienen ganas a los medios que son un poder imprescindible, con todas sus precariedades, para el buen funcionamiento de las democracias liberales. El filtro de los medios puede ser deficiente o equivocado. Pero sin ellos, los poderes ejecutivo, judicial y legislativo podrían cometer impunemente muchos abusos. Las críticas del periodismo son elemento esencial para la solvencia de las instituciones.

Las encuestas indican que los medios tienen una baja credibilidad en los tiempos de las redes sociales. Pero si hacen un periodismo decente van a sobrevivir para contar precisamente los intentos para silenciarlos. Es la hora del periodismo de calidad y valiente.

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