Política

Marielitos

La historia de los “marielitos” es la historia de los cubanos que abandonaron la isla sin más abrigo que la esperanza de tocar tierra libre.

Editorial
Corría abril del año 1980 cuando una avalancha de más de 10.000 hombres y mujeres se precipitó hacia la embajada de Perú en La Habana, solicitando asilo político con la esperanza de obtener un salvoconducto que les permitiera abandonar el país. El anuncio del gobierno cubano de autorizar la salida a todos los que quisieran abandonar el país si los familiares que residían en el extranjero los iban a buscar al puerto del Mariel fue un desafío histórico que Castro le hizo a EEUU. Este incidente culminó con un éxodo masivo de cubanos hacia la Florida.

A finales de abril de 1980, más de 1,200 embarcaciones tripuladas por cubanos americanos, habían atravesado el estrecho de la Florida en busca de familiares. El éxodo del Mariel duró seis meses, y un total de 125.000 cubanos, miembros de todas las clases sociales, llegaron a las costas floridanas. El gobierno cubano tomó la oportunidad para permitir la salida de personas que habían cometido actos delictivos y de enfermos del Hospital de Dementes de Mazorra.

Aunque en el éxodo viajaron personas con antecedentes penales y con problemas mentales, el éxito que muchos han alcanzado prueba que la mayoría de los llamados “marielitos” eran personas decentes y trabajadoras con ansias de superación. Llegaron casi sin nada material en los bolsillos pero traían lo mismo que los cubanos que los habían precedido: cultura del trabajo, deseos de mejorar su nivel de vida y la inteligencia para aprovechar las oportunidades que esta sociedad brinda. Hoy son parte de lo que se llama ´´el milagro cubano´´ que transformó esta ciudad y se han ganado a pulso y honestamente el respeto de toda la comunidad.

Luego de esta experiencia, el Ejecutivo estadounidense se vio obligado a tomar medidas de emergencia para recibir la avalancha de exiliados, lo que dio origen años después a la denominada ´ley de pies secos y pies mojados´ aprobada en 1994 por Bill Clinton por temor de nuevos invasiones. Así, los cubanos interceptados en el mar (pies mojados) son repatriados, excepto los que pueden demostrar que son perseguidos políticos. A los que pisan las costas del país (pies secos) se les permite quedarse como refugiados políticos y reciben, después de un año y un día, los permisos de residencia y de trabajo.

Un cuarto de siglo después muchos de esos hombres y mujeres que abandonaron la isla a la desesperada, casi con lo puesto, comprueban que le han sacado una buena renta a su enorme sacrificio. Pasados 25 años, esos cubanos hoy se encuentran en la clase media, por ingresos y educación. Aunque fueron menospreciados y vistos con recelo, los “marielitos” se ganaron a pulso su pertenencia a la sociedad norteamericana.

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