México requiere de manera urgente una reforma hacendística integral que acabe con toda la ineficiencia tributaria que actualmente existe y debe ser emprendida desde la perspectiva del contribuyente. La política fiscal orientada hacia un crecimiento y desarrollo económico puede conseguirse a través de la implementación de un sistema de tasa única.
ANÁLISIS DE DIARIO EXTERIOR SOBRE LA REFORMA DE LA ECONOMÍA MEXICANA
Durante varios años México ha estado inmerso en el debate respecto a la urgente necesidad de llevar a cabo una reforma hacendística integral que resuelva los problemas del gobierno en materia fiscal. Sin embargo, los esfuerzos hasta ahora hechos por parte de actores políticos y otros agentes económicos han sido ineficaces. La razón es que se han enfocado a tratar de resolver la parte del cómo hacerle llegar mayores recursos al gobierno para que éste pueda gastar más como objetivo principal, es decir, el tratar de resolver el eterno dilema respecto de que se recauda poco y hay mucho por hacer, mucho por gastar. Sin embargo, los malos resultados en la planeación y aplicación de estos proyectos fiscales anteriores son producto de la falta de visión de la otra parte de la misma moneda que encierra y completa al círculo del ciclo impositivo: el contribuyente. En pocas palabras, se necesita de un esquema fiscal que esté orientado al cliente y no a las necesidades del gobierno, es decir, establecer una política fiscal para el crecimiento económico.
Así es, el contribuyente para estos efectos juega un papel central y fundamental en este nuevo intento de reforma fiscal que detone el crecimiento económico. Tan es así que en la medida en que se siga omitiendo este importante elemento, el pronóstico inmediato será que los cambios que se lleven a cabo seguirán fracasando, tanto para aumentar los recursos públicos (entendido como uno de los efectos de la reforma fiscal, y no como objetivo principal) así como para atacar de lleno el verdadero problema. Al contribuyente le interesa pagar menos impuestos y no más, y aunque suena demasiado lógico, y por increíble que parezca, esta premisa no ha sido tomada en suficientemente en serio.
México necesita una reforma fiscal porque el actual sistema tributario está lleno de injusticias e ineficiencias, las cuales repercuten negativamente en la creación de riqueza. Exenciones impositivas, tasas diferenciadas, deducciones innecesarias, subsidios y créditos, infinidad de gravámenes, regímenes privilegiados, una base precaria de contribuyentes, trámites complicados y costosos han limitado las oportunidades de inversión, ahorro y empleo en nuestro país. Los efectos dañinos en las deficientes políticas fiscales han sido una altísima carga fiscal, mínima carga impositiva, alto costo de fiscalización, corrupción, evasión y elusión, distorsión de los procesos de mercado, piratería, actividad informal y magro crecimiento económico. Una posible solución podría consistir en adoptar una única tasa de impuesto.
El tema de la tasa única a los ingresos ha tenido un eco muy importante en el mundo. Cada vez más países convergen hacia un esquema fiscal de este tipo. Algunos, como por ejemplo, Estados Unidos la tasa única es un tema que se viene hablando desde la década de los ochenta, sin embargo algunos prejuicios sociales sumandos a una gran cantidad de intereses alrededor del actual sistema han impedido el establecimiento de esta medida, e incluso nuevas tasas y mayores han sido implementadas.
Estonia en 1994, se convirtió en el primer país en Europa en promulgar la tasa única del 26%. Letonia siguió sus pasos con una tasa única de 25% en 1995. Rusia en 2001 comenzó a aplicar una tasa única de 13% reemplazando los tres ramos de impuestos que tenían una tasa tope de 30%. La nueva ley de impuestos en Rusia mejoró los incentivos y también el cumplimiento, por lo que la recaudación aumentó 28% en 2001 en cifras ajustadas a la inflación. En los siguientes dos años, Serbia y Ucrania adoptaron la tasa única con tasas del 14% y 13% respectivamente sobre los ingresos personales. Georgia introdujo la tasa única más baja del 12%, En Eslovaquia se estableció una tasa del 19% en 2003. Rumania, recientemente introdujo la tasa única del 16%. Singapur propuso una reestructuración a fondo de su sistema impositivo para reducir en los próximos tres años los impuestos a la renta empresariales de 24.5% a 20% y los personales de 26% a 20%. Hong Kong mantiene su tasa única de 15% en el impuesto sobre la renta personal. Durante la campaña electoral de 1999, el Partido Liberal de Austria propuso una tasa única de impuesto sobre la renta y, por primera vez, ese partido forma parte de la coalición de gobierno. Por otra parte, otros partidos políticos europeos están actualmente considerando apoyar la idea de la tasa única, tal como Polonia y la República Checa, adicionalmente a países como Bulgaria, Barbados, Croacia, Grecia, Dinamarca, España, Gran Bretaña, Hungría y Suecia.
En la actualidad existen un gran número de propuestas de tasa única, pero una de las más discutidas y analizadas proviene de Robert E. Hall y Alvin Rabushka (1995). Esta propuesta fiscal de tasa única se basa en el cobro de impuestos sobre todos los tipos de ingresos una sola vez y a una sola tasa en general. Adicionalmente cumple con los elementos básicos de todo sistema impositivo: simplicidad, equidad y eficiencia. Una única y baja tasa de impuesto, igual para todos, se basa en la idea de que lo mejor es gravar lo que los individuos sacan de la economía (consumo) y no lo que aportan (ingreso), por lo que se trata de un gravamen indirecto (al consumo). Ya que en este modelo no se consideran deducciones, subsidios, créditos o múltiples exenciones se reducen dramáticamente los costos de cumplir con la ley fiscal, pues se elimina el proceso para determinar el impuesto a pagar así como el tiempo invertido en ello, al mismo tiempo que asegura la equidad horizontal y vertical. Con el establecimiento de una cantidad deducible, igual para todos, se otorga la progresividad necesaria.
La tasa baja de impuesto impulsa la inversión (está exenta junto con las ganancias de capital), genera incentivos al trabajo, a la actividad empresarial y a las grandes formaciones de capital.
México requiere de manera urgente una reforma hacendística integral que acabe con toda la ineficiencia tributaria que actualmente existe y debe ser emprendida desde la perspectiva del contribuyente. La política fiscal orientada hacia un crecimiento y desarrollo económico puede conseguirse a través de la implementación de un sistema de tasa única. La experiencia internacional nos muestra los beneficios que han tenido estas reformas y nos señala el altísimo costo de oportunidad que nos generaría el no hacerlo. El sistema de tasa única de impuesto es el futuro del sistema impositivo en el mundo.
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Ricardo Lecumberri – Para Diario Exterior
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