El F.C. Barcelona parece haber recuperado la frescura y velocidad que maravilló al mundo en este comienzo de temporada. La victoria del sábado frente al Athletic, y sobretodo la de anoche frente al Lyon, parecen haber devuelto la ilusión al conjunto de Guardiola
Cara y Cruz para los españoles en el miércoles de Champions
Y es que el Barça salió desde el principio a resolver la eliminatoria. Los catalanes sabían que no podían fallar ante su público y salieron muy metidos en el partido. Iniesta, cuya vuelta ha coincidido con la mejoría del equipo, y sobretodo Xavi se imponían en la medular en los primeros minutos. Ambos iban a tener las primeras ocasiones de un partido que iba tomando color azulgrana según pasaban los minutos.
El orden atrás era lo único que ofrecía el Lyon en el Camp Nou, eso y Benzemá. El francés es un peligro constante y lo demostró en Barcelona. Suya fue la única oportunidad de estos primeros minutos para los visitantes pero lejos de dar alas a los suyos espoleó a los catalanes. El Barcelona se dio cuenta de que en una contra el Lyon podía hacer daño y metió la directa. Henry aprovechó una asistencia de Márquez para adelantar al Barça y casi a renglón seguido otra de Xavi para sentenciar. 2-0 a la media hora y la sensación de que lo mejor estaba por llegar.
El Camp Nou era una fiesta a la que el mago Messi no quería faltar y no lo hizo. Claro que no faltó. El argentino regaló a los aficionados una de esas jugadas que deja atrás a varios contrarios, combina con un compañero y la pone donde no llega el portero para hacer el 3-0. Henry, Messi y … Eto´o, el camerunés ponía su sello batiendo por raso a Lloris antes del descanso. El cuarto hacía presagiar la enésima goleada en can barça, pero antes de irnos a la caseta Makoun maquillaba el marcador en un corner mostrando uno de los pocos fallos que tiene este Barcelona: las jugadas a balón parado.
Aquí acabó la eliminatoria. La segunda mitad parecía que iba a tener algo de emoción con el gol de Juninho para los franceses nada más empezar, pero nada más lejos de la realidad. Los de Guardiola dominaron el partido y en ningún equipo se vio que el Lyon pudiera poner en peligro la clasificación azulgrana. Benzemá dio de nuevo algún susto pero las ocasiones más claras caían del lado azulgrana. En la recta final del partido asistimos al triste final de un gran jugador, el veterano Juninho se fue expulsado dejando una imagen que no se corresponde con lo gran jugador que ha sido. Keita en el descuento ponía la guinda con el quinto y coloca al Barça entre los mejores del continente. Los de Guardiola siguen vivos en las tres competiciones y viendo lo de hoy se pueden permitir el lujo de soñar con el famoso triplete.
Si al Barcelona le sobró la segunda mitad al Atlético le faltó el tiempo para pasar la eliminatoria en Oporto. El conjunto rojiblanco se marcha de esta Champions sin perder un solo partido pero no dio sensación de ser mejor equipo que el Oporto.
Y es que las cosas no empezaron bien para los de Abel. Antes de empezar Forlán, referente colchonero en el ataque, se caía del once inicial por unas molestias y el equipo no parecía encontrar su sitio en el campo en los primeros minutos. Los lusos no pasaban apuros y controlaban el balón. El Atlético iba ganando confianza con el paso de los minutos pero le faltaban ese punto de velocidad del que ha carecido en esta eliminatoria.
Simao, silbado por los hinchas portugueses por su pasado en el Benfica, enchufó algo a los Atléticos y creó mucho peligro por su banda pero seguían sin llegar las ocasiones claras. La más clara un posible penalti que no señaló el colegiado de Sapunaru al própio Simao. El Atlético se empezaba a encontrar más cómodo en la medular pero un serio Oporto atrás hizo que se llegara al final de un primer tiempo sin más historia.
En la segunda mitad el Atlético metió a Forlán y adelantó las líneas pero lo único que consiguió es perder presencia en el medio campo. Maniche salió por Raúl García y los rojiblancos perdieron el balón. El Oporto comenzó a dominar y sobretodo a crear peligro a la contra. Leo Franco salvaba a los madrileños y las ilusiones colchoneras se iban desvaneciendo con el paso del tiempo. Los lusos eran los que realmente creaban ocasiones frente a un Atlético que ni siquiera inquietaba la portería del meta Helton. Hulk perdonaba la sentencia mandando el balón al palo a diez minutos del final. El brasileño, con su escasa puntería, fue el único que mantuvo vivo a un Atlético que se limitó a ver pasar el tiempo sin tirar a puerta.
Final del partido y del sueño rojiblanco. Los atléticos se van de la Champions sin conocer la derrota pero demostrando que ha sido peor que el Oporto en el global de la eliminatoria. Ni Agüero ni Forlán aparecieron en Do Dragao para salvar a los Abel que ahora tendrán que luchar por volver a Europa la próxima temporada.
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