Su fallecimiento ha dejado un vacío en el mundo político e intelectual
Los diarios se han prodigado en ofrecer interesantes informaciones contextualizadas sobre la figura de Vaclav Havel una de las grandes personalidades que se opuso cívica e intelectualmente al comunismo. Presidió Checoslovaquia tras el final de la dictadura comunista. En ocasiones se le preguntó si se arrepentía de haber presidido el país, pero él reconoció que aunque fue un sacrificio importante
“un intelectual tiene más responsabilidad ante la sociedad que otras personas” (
El País).
Abanderó la revolución de terciopelo. Durante su carrera como escritor, su obra fue prohibida en Checoslovaquia país del que tuvo que salir para exiliarse en Tutnova (
El Periódico). Presidió primero Checoslovaquia y posteriormente, hasta 2003, la República Checa. Aquejado desde hace varios años de una enfermedad, su esposa permaneció con él hasta el último momento (
El Universal).
ABC enfatiza el componente moral de Havel con su titular en el que lo define como un “gigante moral”, citando una de sus grandes frases:
“el que se acomoda con la injusticia o es indiferente ante la opresión es tan responsable como el que la comete”. Otro de los rasgos que más se han enfatizado es su europeísmo.
En este punto, acercó a su nación tanto a la UE como la OTAN (El Mundo). Sobre este punto, desde las páginas de La Razón, Alfonso Merlos sostiene que “Su fuerte vocación europeísta y atlantista le granjeó no pocos enemigos dentro y fuera de la República Checa, más en la izquierda que en la derecha. Algunos simplemente no entendieron a un espíritu crítico y franco que se obstinó, hasta ayer mismo, en convertir en posible lo deseable”.
Clarín desde Argentina prefiere centrarse en Havel como “referente de la Europa post-comunista”, eso sí, sin olvidar que durante los años setenta y ochenta fue en enviado a prisión en varias ocasiones.
Junto a ello, añado un ingente listado de condolencias, como la de Barack Obama: “Me entristeció profundamente enterarme de la muerte de Vaclav Havel. Después de haber encontrado muchos contratiempos, Havel vivió con un espíritu de esperanza, que él definió como la capacidad de trabajar por algo porque es bueno, no sólo porque representa una oportunidad de tener éxito”, a las que siguieron las de George Bush, Simon Peres o Nicolás Sarkozu(Clarín).
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