Hasta dentro de un año la organización internacional no tomará ninguna decisión respecto a su posible reforma, pero el primer paso ya está dado con la presentación ayer del informe realizado por un comité de expertos que, entre otras cosas, propone una ampliación del Consejo de Seguridad, aunque no entra en el debate de sugerir qué países deberían incorporarse como miembros permanentes.
EL COMITÉ DE EXPERTOS PRESENTA SU INFORME CON PROPUESTAS DE EVOLUCIÓN
El Grupo de Eminentes Personalidades para la Reforma, las Amenazas y los
Desafíos de la ONU, un panel nombrado hace un año por el Secretario General,
Kofi Annan, presentó oficialmente sus recomendaciones ayer jueves. El ex Primer
Ministro de Tailandia, Anand Panyarachun, quien encabeza el Grupo, aseguró que
el trabajo presenta una nueva visión de la seguridad colectiva, la cual
comprende “las principales amenazas a la paz y seguridad internacionales en el
mundo”.
El informe, de cerca de 100 páginas, reafirma el derecho de los
Estados a defenderse, incluyendo la acción preventiva cuando un ataque sea
inminente. También sostiene que en situaciones extremas, por ejemplo una
combinación de ataque terrorista y armas de destrucción masiva, el Consejo de
Seguridad debería actuar de manera más preactiva.
Entre los aspectos más
relevantes de dicho documento destaca precisamente la reforma del Consejo de
Seguridad de la ONU con una ampliación a 24 miembros y la posibilidad de elevar
el número de miembros permanentes. Además, se establece un patrón para
determinar la legitimidad de una intervención militar fuera del artículo 51 de
la Carta de Naciones Unidas.
El alcance de la
institución
Los cambios recomendados por el grupo abarcan algunos
de los temas mundiales más controvertidos, tales como el uso de la fuerza, y
algunos de los más complejos, como los esfuerzos para combatir la pobreza y la
enfermedad. El informe afirma que en el mundo de hoy, en la era del comercio
mundial, el terrorismo y las armas de destrucción masiva, la amenaza contra uno
es una amenaza contra todos, y que las naciones deben trabajar conjuntamente
para mantener su seguridad.
Si bien el grupo subraya la necesidad de una
seguridad colectiva también señala que los Estados soberanos “continúan siendo
la primera línea de defensa ante las amenazas de hoy”, aunque muchos de ellos
necesitan formar una mejor capacidad “para ejercer sus obligaciones soberanas”.
Tras hacer hincapié en el desarrollo y la corrección de las
desigualdades como la mejor forma de prevenir el mal, el panel de sabios recalca
que las amenazas para la paz y la seguridad están más estrechamente entrelazadas
que nunca y serían: pobreza y epidemias como el sida, conflictos dentro de los
Estados, armas de destrucción masiva, terrorismo y crimen organizado. La
conclusión: o la ONU se renueva a fondo, o se volverá irrelevante.
Apoyo de Annan
El Secretario General de la ONU,
Kofi Annan, mostró ayer su apoyo a las recomendaciones formuladas por el panel
de expertos. En concreto, señaló que “respaldo completamente sus argumentos para
un sistema más amplio de seguridad colectiva que neutralice tanto las viejas
como las nuevas amenazas y que responda a las preocupaciones de seguridad de
todos los Estados, ricos y pobres, débiles y fuertes”.
En un carta a la
Asamblea General, órgano que evaluará el informe y las recomendaciones, el
secretario general de la institución afirma que “el estudio ofrece a la ONU una
oportunidad única de redefinir y renovar nuestras instituciones”.
La postura española
Recientemente el embajador
de España ante la ONU, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, ha declarado que España no
apoyará una reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que implique un
incremento del número de miembros permanentes en el seno del mismo, ya que
limitaría el acceso de un amplio número de países a participar en las tareas del
órgano, reduciendo su representatividad.
Según el embajador, el aumento
de los miembros permanentes traería consigo “una división de la organización” ya
que habría que recurrir a la votación y no al consenso, lo que se traduciría en
que una parte de la organización “quedaría insatisfecha y descontenta”.
Además, defendió la tesis española de mantener el número de miembros
permanentes del Consejo de Seguridad en cinco, ya que un aumento “reducirá
porcentualmente el número de miembros electivos, que son los que tienen que
someterse al respaldo del conjunto de la organización”.
La posición
española contempla una ampliación moderada por la vía de los miembros no
permanentes y dentro de esta vía “favoreciendo una presencia más frecuente
dentro del Consejo de Seguridad de países por su peso y su contribución efectiva
a la organización”.
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