Política

Nada que celebrar

En Europa, más allá de la retórica, el experimento de Zapatero avanza preocupación e incertidumbre. En España, Zapatero, ha salvado los muebles gracias al apoyo de Rajoy.

editorial
Muchos españoles entrevistados ayer a pie de urna cuando participaban en el referéndum no habían leído, en su mayoría, la Constitución Europea, situación que confirma la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), según la cual 9 de cada 10 personas no saben casi nada sobre el texto.

En su defensa hay que decir que el contenido del Tratado, de casi 400 páginas de retórica tediosa y ataviada, no se prestaba a una rápida y sencilla lectura, que es lo que caracteriza a cualquier Constitución. La ausencia de debate y la falta de discusión tanto en los medios como el debate político cotidiano, también hicieron que la desinformación sea la constante en este plebiscito.

Esto confirma que los españoles en su mayoría han votado a ciegas nada más y nada menos que un Tratado por el cual se establece una Constitución Europea. Se votó un sí a Europa a ojos cerrados, que era lo que pretendía el Gobierno del PSOE. “No seamos desagradecidos, se trata de Europa”, fue el mensaje que se transmitió desde el oficialismo. La cuestión era que Europa, en este plebiscito, no estaba en discusión; lo que se votaba por sí o por no eran los contenidos de una Constitución pero esos contenidos fueron los que el Gobierno de Rodríguez Zapatero jamás puso en tela de juicio ni se atrevió a debatir.

No se puede negar que este Tratado hace beneficiosos aportes para la construcción de una Europa más descentralizada, que fortalece sus políticas de cohesión, que supone más agilidad en la toma de decisiones, que vigoriza los derechos sociales y legisla sobre temas muy actuales como por ejemplo la violencia de género. En suma, es un texto que edifica un marco de convivencia cívica basado en la libertad, el entendimiento mutuo y el respeto a la legalidad.

Pero se ha echado de menos un debate sobre el lugar que ocupará España luego de su aprobación. Se ha ocultado desde el Gobierno que este Tratado debilita la fuerte posición que habían alcanzado España y Polonia con el Tratado de Niza. En este Tratado se renegocia la cuota de poder de cada Estado y ahora, España, de tener un porcentaje de poder del 8,12% (casi igual que el resto de los miembros) ahora pasa tener un bajo 6,37% frente al 12,50 que le queda a Alemania.

En todo caso, la falta de información y el poco poder de convocatoria que obtuvo el llamado a votar del Gobierno español, ya son elementos que dan cuenta de un plebiscito que al cierre de esta edición había alcanzado el 42% de participación electoral. Por más que gane el “sí”, es un “sí” pequeño. Sólo el 32 % de los españoles, que tenian derecho a hacerlo, votó SI y el 67 % manifestó otras opciones. Lo sucedido en Cataluña, el Pais Vasco y también en Ceuta y Melilla ocuparán al gobierno español y a los partidos durante los próximos días. En Europa, más allá de la retórica, el experimento de Zapatero avanza preocupación e incertidumbre. En España, Zapatero, ha salvado los muebles gracias al apoyo de Rajoy.

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