Política

Nociones sobre la naturaleza benévola del capitalismo (I)

“Por “naturaleza benévola del Capitalismo”, me refiero al hecho de que promueve
la vida y el bienestar humanos y lo hace para todos. Existen muchas de estas
nociones que han sido desarrolladas durante más de tres siglos por una serie de
grandes pensadores desde John Locke a Ludwig von Mises y Ayn Rand. Presento
tantas de ellas como puedo en mi libro “Capitalism”.”

Desarrollo
Voy a discutir brevemente alrededor de una docena de estas nociones que considero ser las más importantes, y que creo que tomadas en conjunto vuelven la propuesta del Capitalismo algo irresistible. Las discutiré aproximadamente en el orden en que las presento en mi libro. Permítanme decir que pido disculpas por la brevedad de mis discusiones de ellas.

Cada una de las nociones que topo requeriría en sí misma una discusión más larga que todo el tiempo que me ha sido dado para mi ponencia de hoy. Afortunadamente puedo apoyarme en el hecho de que en mi libro al menos, creo haberlas presentado en el detalle que merecen. Y ahora, permítanme comenzar.

1) La libertad individual -una característica esencial del Capitalismo- es el fundamento de la seguridad, tanto en el sentido de seguridad física como de seguridad económica.

La libertad significa la ausencia de inicio del uso de la fuerza física. Cuando uno es libre, uno está a salvo del crimen común porque de lo que uno está libre de es actos como el asalto y el atraco, el robo, la violación y el asesinato, todos los cuales representan el inicio de la fuerza física. Aún más importante desde luego, es que cuando uno es libre, uno está libre del inicio de la fuerza física de parte del gobierno, el cual es potencialmente más letal que cualquier mafia o pandilla privada. (La Gestapo y la KGB por ejemplo, con su esclavización y asesinato de millones hacen parecer a los criminales privados casi amables en comparación). El hecho de que la libertad es la ausencia de inicio de fuerza física también significa que la paz es un corolario de la libertad. Allí donde existe libertad, existe paz, porque no existe uso de la fuerza: en tanto la fuerza no sea iniciada, el uso de la fuerza en defensa o retaliación no es necesario.

La seguridad económica provista por la libertad se deriva del hecho de que en libertad todos pueden elegir hacer lo que sea de su mayor interés, sin temor a ser detenido por la fuerza física de alguien más en tanto él mismo no inicie el uso de la fuerza contra nadie más. Esto significa por ejemplo, que puede aceptar el empleo de más alto pago que pueda encontrar y comprar de los productores más competitivos que pueda hallar; y al mismo tiempo puede retener todo el ingreso que obtiene y ahorrar tanto de él como desee, invirtiendo sus ahorros en las formas más rentables que pueda. La única cosa que no puede hacer es iniciar el uso de la fuerza. Con el uso de la fuerza prohibido, la forma en que un individuo aumenta su ingreso monetario es por el uso de la razón para descubrir la forma de ofrecer a otras personas más o mejores bienes y servicios por la misma cantidad de dinero debido a que este es el medio de inducirles a gastar más de sus fondos en comprar de él y no de sus competidores. Por tanto, la libertad es la base de que cualquiera tenga tanta seguridad económica como el ejercicio de su razón y la razón de sus colaboradores puedan dotarle.

2) Un incremento continuo de la oferta de recursos naturales accesibles y económicamente utilizables se vuelve posible mientras el hombre convierte una proporción mayor del virtual infinito que representa la naturaleza, en bienes económicos y riqueza, sobre la base de un creciente conocimiento sobre la Naturaleza y un creciente poder físico sobre ella. (Para una profundización de este importante punto, véase por favor el capítulo 3 de mi libro o mi ensayo “Environmentalism in the Light of Menger and Mises” en la edición de verano 2002 del The Quarterly Journal of Austrian Economics)

3) La producción y la actividad económica, por su propia naturaleza, sirven para mejorar el medio ambiente del hombre. Esto se debe a que desde el punto de vista de la física y la química, todo lo que la producción y la actividad económica representan es la utilización de los mismos elementos químicos provistos por la Naturaleza en distintas combinaciones y su traslado a distintas ubicaciones geográficas. El propósito que guía tal recombinación y traslado es esencialmente colocar esos elementos químicos en una relación mejorada con la vida y el bienestar humanos. Coloca dichos elementos químicos en combinaciones y ubicaciones donde proveen mayor utilidad y beneficio a los seres humanos. La relación de los elementos químicos hierro y cobre, por ejemplo, con la vida y bienestar del hombre se ve grandemente mejorada cuando son extraídos del subsuelo y aparecen en forma de tales productos como automóviles, refrigeradores y cables para electricidad.

La relación de los elementos químicos como el carbón, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno con la vida y bienestar del hombre es mejorada cuando se convierten en luz y energía eléctricas. La relación de un terreno con la vida y bienestar del hombre es mejorada cuando en vez de dormir sobre una manta y cuidarse de serpientes, escorpiones y otros animales salvajes, puede dormir en una casa moderna y bien construida sobre dicho terreno, con todos los servicios y electrodomésticos que ahora tomamos como algo corriente. La totalidad de los elementos químicos en relación con el hombre, constituye el entorno material y externo del ser humano, y es precisamente esto lo que la producción y actividad económica logran mejorar, por su propia naturaleza.

4) La división del trabajo -una característica vital del Capitalismo -que puede existir en forma altamente desarrollada sólo bajo éste sistema social- provee entre otros grandes beneficios, enormes ganancias de la multiplicación de la cantidad de conocimiento que ingresa al proceso productivo, y su incremento continuo y progresivo. Sólo consideremos esto: cada ocupación distinta, cada subocupación, posee su propio cuerpo de conocimientos. En una sociedad capitalista (de división del trabajo) existen tantos cuerpos de conocimiento participando del proceso productivo como actividades existen. La totalidad de este conocimiento opera para beneficio de cada individuo en su capacidad de consumidor, cuando compra los productos generados por otros pero por sobre todo en su capacidad de productor, debido a que su producción se apoya en el uso de bienes de capital previamente producidos por otras personas. Por lo tanto un individuo puede trabajar –digamos- como carpintero. Su cuerpo de conocimientos es aquél correspondiente a la carpintería. Pero en su capacidad de consumidor obtiene el beneficio de todo el resto de ocupaciones distintas en el sistema económico. La existencia de tal cuerpo de conocimientos global es esencial para la existencia de muchos productos –todos los productos que requieran para su producción más conocimiento que el que un individuo o un grupo pequeño de personas puede tener.

Tales productos por supuesto, incluyen maquinaria, que simplemente no podría ser producida en ausencia de una muy extensa división del trabajo y el vastísimo cuerpo de conocimientos que ella implica. Más aún, en una sociedad capitalista una gran proporción de los miembros más inteligentes y ambiciosos de la sociedad, tales como los genios y otros individuos de gran talento, eligen su especialización precisamente en áreas que tienen el efecto de mejorar e incrementar progresivamente el volumen de conocimiento que se aplica a la producción. Este es el efecto de que tales individuos se concentren en áreas como la ciencia, la invención y los negocios.

5) Al menos desde los tiempos de Adam Smith y David Ricardo se sabe que existe una tendencia en una economía capitalista hacia una igualación de la tasa de ganancia -o tasa de retorno- sobre el capital entre todas las ramas de la economía. Donde las tasas de retorno están por sobre el promedio, proveen el incentivo y también los medios para un incremento de inversión y por tanto más producción y oferta, lo cual opera entonces para reducir los precios y la tasa de retorno. Donde las tasas de retorno están por debajo del promedio, el resultado es una disminución de la inversión tanto como de la producción y la oferta, seguida de un incremento en las ganancias y la tasa de retorno. Por lo tanto las tasas de ganancia altas bajan y las bajas se elevan.

La operación de este principio no sólo sirve para mantener las diferentes áreas de una economía capitalista en un balance apropiado entre sí, si no que sirve también para dar los consumidores el poder de determinar el tamaño relativo de las distintas industrias simplemente sobre la base de sus hábitos de compra o abstinencia de compra, para usar las palabras de von Mises. Donde los consumidores gasten más, las ganancias se elevan y donde gasten menos, las ganancias decaen. En respuesta a las ganancias elevadas, la inversión y producción se incrementan y en respuesta a las ganancias reducidas, disminuyen. Por tanto los patrones de inversión y producción siguen obligadamente el patrón de gasto de los consumidores. Posiblemente sea aún más importante que la operación de la tendencia hacia una tasa de retorno sobre el capital invertido uniforme sirve para generar un patrón de mejoramiento progresivo en los productos y métodos de producción.

Un negocio cualquiera puede ganar una tasa de retorno extraordinaria al introducir un producto nuevo o mejorado que los consumidores quieran comprar, o un método más eficiente y menos costoso de producir un bien ya existente. Pero entonces esa tasa extraordinaria de ganancias de la que goza atrae competidores, y una vez que la innovación se vuelve de adopción general la ganancia extraordinaria desaparece, con el resultado de que los consumidores obtienen el beneficio total de esa innovación.

Terminan obteniendo mejores productos y pagando precios menores. Si la firma que hizo la innovación desea continuar obteniendo una tasa de ganancias excepcional, debe introducir posteriores innovaciones, lo que lleva a los mismos resultados. El alcanzar una tasa de ganancia elevada por un período prolongado de tiempo, requiere la introducción de una serie continua de innovaciones, con los consumidores obteniendo el beneficio total de todas las innovaciones hasta llegar a las más recientes.

George Reisman es profesor de Economía en la Graziadio School of Business & Management de Pepperdine University en Los Angeles, y es el autor de Capitalism: A Treatise on Economics (Ottawa, Illinois: Jameson Books, 1996). Su web site es www.capitalism.net

Traducido por: Juan Fernando Carpio [jfcarpio@gmail.com]

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