“Por “naturaleza benévola del Capitalismo”, me refiero al hecho de que promueve
la vida y el bienestar humanos y lo hace para todos. Existen muchas de estas
nociones que han sido desarrolladas durante más de tres siglos por una serie de
grandes pensadores desde John Locke a Ludwig von Mises y Ayn Rand. Presento
tantas de ellas como puedo en mi libro “Capitalism”.”
Desarrollo
Una gigantesca y extensiva planificación económica privada no solamente existe, sino que es totalmente coordinada, integrada y armónica para producir un sistema económico cohesivamente planificado. El medio por el cual esto ocurre es el sistema de precios. Toda la planificación económica de los individuos y las empresas privadas tiene lugar sobre la base de una consideración de precios –constituyendo éstos costos y también utilidades o ingresos.
Los individuos que planean comprar bienes o servicios de cualquier tipo siempre consideran los precios de esos bienes y servicios y están listos a cambiar sus planes dado un cambio de precios. Los individuos que planean vender bienes o servicios siempre consideran los precios que pueden esperar por éstos y están también listos a cambiar sus planes si ocurre un cambio en los precios. Las empresas desde luego, basan sus planes en una consideración tanto de los ingresos por ventas y los costos -por tanto de los precios que conforman a ambos- y están listas para cambiar sus planes en respuesta a los cambios en la rentabilidad.
De esta forma -por ejemplo- cuando mi esposa y yo nos trasladamos originalmente a California, nuestro plan de vivienda era comprar una casa en una loma con vista al Océano Pacífico. Pero luego de aprender sobre los precios de tales casas, rápidamente decidimos que necesitábamos revisar nuestro plan y buscar más bien una casa varios kilómetros tierra adentro. De esta forma, fuimos alentados a cambiar nuestro plan de vivienda de forma en que armonizara con los planes de otras personas, quienes también planeaban comprar el tipo de casa que originalmente planeábamos tener, pero adicionalmente, estaban dispuestos y podían comprometer más dinero para su plan que nosotros al nuestro. Las ofertas más altas de otros y nuestra consideración de aquellas generó una armonización de nuestro plan de vivienda con el de ellos. Similarmente, un cándido estudiante de primeros años de universidad puede tener planes de estudios que le llevarían a especializarse en literatura francesa medieval o poesía del Renacimiento.
Pero en algún momento antes del final de su carrera, llega a darse cuenta de que si persiste en tal plan de carrera, puede esperar vivir su vida en una buhardilla. Por otro lado si cambia su plan de carrera y se especializa en un campo tal como la contabilidad o la ingeniería, puede esperar vivir de forma bastante confortable. De esa forma entonces cambia su plan de carrera y especialidad. Al cambiar su plan sobre la base de un ingreso futuro esperado, el estudiante está haciendo un cambio que concuerda mejor con los planes de otros en la sociedad. Esto se debe a que la ejecución de los planes de otros requiere de los servicios de muchos más contadores e ingenieros que de los servicios de expertos literarios. Un último ejemplo: los consumidores cambian su plan alimenticio, y por tanto planean –digamos- comer más pescado y pollo y menos carne roja.
Esto resulta en un cambio correspondiente en su patrón de compras y abstenciones de compra. Entonces, para poder mantener su rentabilidad, los supermercados y restaurantes deben planear un cambio en su oferta, en este caso aumentar las cantidades respectivas de pescado y pollo así como platos basados en éstos, y disminuir la cantidad de carne roja y platos basados en ella. Estos cambios de plan, y los correspondientes cambios en el consumo, de parte de los supermercados y restaurantes resultan en subsecuentes cambios de planes y compras por parte de sus proveedores y de los proveedores de los proveedores, y así sucesivamente hasta que el sistema económico entero ha sido replaneado de acuerdo con el cambio de planes y compras de los consumidores.
El sistema de precios y la consideración de costo e ingresos que permite a los individuos lleva a que el sistema económico esté continuamente replanificándose en respuesta a los cambios en demanda u oferta de forma tal que maximice las ganancias y minimice las pérdidas y asegure que cada proceso productivo individual se lleve a cabo en una manera que colabore de forma máxima con la producción en el resto del sistema económico. Por ejemplo como resultado de una disminución en la oferta de petróleo, existirá un alza en su precio y en el de sus productos derivados. Todos los consumidores individuales considerarán estos precios en relación a sus propias circunstancias específicas –en el caso de los consumidores, sus propias necesidades y deseos; en el caso de las empresas, su habilidad de trasmitir el incremento de precio a sus clientes.
Y todos ellos considerarán las alternativas al uso de petróleo o los productos basados en él, en cada caso particular. Por lo tanto sobre la base de su razonamiento y planificación individual cada uno de los participantes reducirá su demanda por los artículos de forma en que reduzca menos su bienestar. Y de esta forma, el razonamiento y planificación de todos los participantes en el sistema económico que utilizan petróleo o productos derivados participará en la determinación de dónde y por cuánto la cantidad de esos productos decrecerá en respuesta a un alza en su precio.
Esta es claramente una situación en que se responde a una pérdida de oferta de forma en que se minimiza esa pérdida. La reducción en la cantidad disponible estará acompañada por una reducción equivalente de su empleo para los usos menos importantes que la anterior cantidad disponible permitía. Similarmente, el sistema de precios y el razonamiento y planificación individuales de todos los participantes lleva a la maximización de los beneficios de un incremento en la oferta de cualquier factor de producción escaso.
La cantidad adicional es aprovechada en aquellos usos en que es más altamente valorada, eso es, en aquello en que puede ser asimilada con la menor caída en su precio. Irónicamente, mientras que el Capitalismo es un sistema económico que está extensa y racionalmente planificado, y continuamente replanificado en respuesta a los cambios en las condiciones económicas, el socialismo -como Mises demostró- es incapaz de una planificación económica razonable.
Al destruir el sistema de precios y sus fundamentos –es decir la propiedad privada de los medios de producción, el afán de lucro y la competencia- el socialismo destruye la división intelectual del trabajo que es esencial para la planificación económica racional. Exige la imposible tarea de que la planificación de todo el sistema económico se lleve a cabo como un todo indivisible en una sola mente que sólo una deidad omnisciente podría poseer. Lo que representa el socialismo es tan lejano de planificación económica racional que constituye en realidad la prohibición de la planificación.
En primera instancia, por su propia naturaleza, consiste en una prohibición de la planificación por parte de toda la sociedad exceptuando al dictador y los otros miembros del comité central de planificación. Ellos disfrutan de un privilegio monopólico sobre la planificación, bajo la absurda y virtualmente perturbada creencia de que sus cerebros pueden lograr las todo-perceptivas, todo-conocedoras capacidades de una divinidad omnisciente. Pero no es así.
Por lo tanto, lo que el socialismo representa en realidad es el intento de sustituir el razonamiento y planificación de decenas, cientos o miles de millones de hombres por el de uno sólo o a lo sumo un puñado de ellos. Por su propia naturaleza, esa pretensión de que las mentes de tan pocos suplan las necesidades de tantas tiene tan poca posibilidad de éxito como la tendría un intento de hacer que las piernas de tan pocos sean el vehículo para acarrear el peso de tantos.
Para tener planificación económica racional, el pensamiento y planificación independiente de todos son necesarios, operando en un entorno de propiedad privada de los medios de producción y un sistema de precios, es decir el Capitalismo.
11) Ahora tornaremos nuestra atención al tema del monopolio. El Socialismo es el sistema del monopolio. El Capitalismo es el sistema de la libertad y la libre competencia. Como Mises señaló, los requerimientos esenciales y fijados por la Naturaleza para la vida humana tales como el suministro de agua, tierra arable, y provisiones accesibles de prácticamente todos los minerales existen en cantidades tan grandes que no todos los recursos disponibles pueden ser explotados. El trabajo que se requeriría no está disponible. Ésta se emplea en porciones de tierra y depósitos minerales que son más productivos o las numerosas operaciones de manufactura y comercio, donde mediante precios de mercado su empleo ha sido demostrado ser más importante que la producción de una provisión adicional de bienes agrícolas o minerales.
En estas condiciones, y en ausencia de interferencia gubernamental, lo que se requiere para permitir a cualquier productor (o combinación de ellos) el convertirse en el único proveedor de algo es que el precio que cobra sea tan bajo como para que no valga la pena para otros proveedores ingresar a esa actividad. La posición de productor único se asegura mediante lo bajo del precio, y no provee de una base para imponer un precio elevado. El mismo punto esencial se aplica a los casos en los cuales la necesidad de invertir grandes sumas de capital limita severamente el número de proveedores.
Allí un capital de gran tamaño se requiere para poder lograr bajos costos de producción, los cuales a su vez son necesarios para ser rentable vendiendo a precios bajos. El monopolio es en la práctica el resultado de la intervención gubernamental. Específicamente es el aislamiento de un mercado o parte de un mercado para uno o más proveedores mediante el inicio de la fuerza física. Las concesiones exclusivas dadas por gobiernos, aranceles proteccionistas y leyes de licenciamiento para diversas actividades son ejemplos.
George Reisman es profesor de Economía en la Graziadio School of Business & Management de Pepperdine University en Los Angeles, y es el autor de Capitalism: A Treatise on Economics (Ottawa, Illinois: Jameson Books, 1996). Su web site es www.capitalism.net
Traducido por: Juan Fernando Carpio [jfcarpio@gmail.com]
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