Política

Ofensiva de la ONU para acordar una resolución sobre Iraq

El límite dado tanto por la ONU como por EEUU para devolver la soberanía a los iraquíes se acerca, y aún quedan muchos asuntos por resolver.

ACCIÓN DIPLOMÁTICA
La ONU está intensificando a lo largo de esta semana los contactos para adoptar
una nueva resolución que permita mantener una fuerza multinacional en Iraq
cuando el Gobierno de transición asuma el poder el 1 de julio. Como ya ha
explicado Kofi Annan, será una fuerza respaldada por Naciones Unidas cuya misión
sería ayudar al Gobierno a estabilizar el país.

El máximo representante
de la ONU declaró en una entrevista a un canal de televisión norteamericano que
ese gobierno provisional no debería “tomar decisiones vinculantes” para el
gobierno que será elegido democráticamente en enero de 2005 en Iraq, si todo se
desarrolla como está previsto. Su principal obligación consistiría en ayudar a
establecer una nueva constitución y trabajar para la organización de los
comicios.

Precisamente la planificación para la puesta en marcha de este
gobierno de transición fue el motivo central de las reuniones del Consejo de
Seguridad la semana pasada. En ellas, el asesor especial de Annan para el
conflicto, Lajdar Brahimi, presentó las líneas generales del plan tras consultar
con los iraquíes y la coalición.

La nueva resolución, en junio


La fase decisiva de las negociaciones sobre el borrador, elaborado a
partir de las sugerencias de Brahimi, llegará a mediados de mayo. De momento, el
Consejo no dispone de un texto para la nueva resolución, que se elaborará cuando
Brahimi regrese de un nuevo viaje a Iraq, con idea de que se apruebe a
principios de junio. En este viaje continuará sus contactos para concretar el
plan, que prevé la designación de un primer ministro, un presidente y dos
vicepresidentes.

En cualquier caso, aún no se ha fijado fecha para
debatir el asunto, ya que la presidencia de turno del Consejo de Seguridad acaba
de pasar a Pakistán. Su embajador ante la ONU, Munir Akram, acaba de iniciar
consultas para preparar el programa de trabajo para este mes.

El ejemplo
afgano

Por otra parte, también se ha conocido que la propuesta de
Brahimi incluye tantear el terreno para ver la posibilidad de organizar una
conferencia nacional, a semejanza de la que se organizó en Afganistán, que
ayudaría a confirmar el apoyo al nuevo gobierno y darle legitimidad. Este evento
permitiría poner énfasis en los objetivos comunes por encima de las divisiones
geográficas, religiosas o étnicas, lo que restaría argumentos a los grupos
violentos.

Pero algunos analistas apuntan que la idea, que en Afganistán
fue positiva, encierra también peligros, ya que si no se logra el objetivo puede
debilitar al nuevo gobierno y socavar los planes para la transición.

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