Economía y Sociedad, Política

Olas e intervencionismo en el mundo

En 2000-2001 la economía norteamericana (y en consecuencia la del mundo, según el principio que “cuando Estados Unidos se resfría, todo el mundo estornuda”) se vio sacudida por dos hechos importantes: la estrepitosa caída de los valores en la Bolsa de Nueva York y el inhumano ataque a las Torres Gemelas…

Pablo Lucio Paredes




En 2000-2001 la economía norteamericana (y en consecuencia la del mundo, según el principio que “cuando Estados Unidos se resfría, todo el mundo estornuda”) se vio sacudida por dos hechos importantes: la estrepitosa caída de los valores en la Bolsa de Nueva York y el inhumano ataque a las Torres Gemelas…

Esto traía incertidumbre y, en consecuencia, freno en el gasto y la inversión, que llevarían necesariamente a una recesión… a menos que alguien hiciera algo.

Y ese alguien fue la Reserva Federal (en ese entonces bajo el mando del casi legendario Alan Greenspan) que rápidamente bajó sus tipos de interés de intervención del 6% al 1%. La lógica es sencilla y funciona: con menores intereses la gente ahorra menos, gasta más (consumo o inversión) y se endeuda más. Bueno, funciona, si es que el mensaje es bien percibido tal como se quiere: “aproveche la baja de intereses para gastar más”, porque la gente también puede tomar la brusca baja de intereses de manera negativa, “eso se hace porque las cosas van de mal en peor, y si es así yo me abstengo de gastar y endeudarme, incluso con bajos intereses” (eso sucedió en el Japón en los noventa). En este caso funcionó, pero a un precio doble que hoy es una amenaza. Por un lado, los norteamericanos bajaron tanto su nivel de ahorro, que ahora tienen que vivir del ahorro externo que se genera a través de un enorme déficit comercial. Por otro lado, los préstamos tan baratos llevan a exceso de deuda y de compra de activos, y eso ha llevado nuevamente a una sobrevaloración de la Bolsa y más aún de la vivienda, lo que pone en riesgo a la banca que ha prestado excesivamente y a la economía si se desinflan bruscamente estas burbujas.

Queda entonces la duda: ¿fue realmente sana la intervención del Banco Central? Pero hay una duda aún mayor: ¿debe intervenir la Reserva Federal? Porque la alternativa es dejar al mercado que reaccione.

En general se considera que eso no es posible porque, por ejemplo en el 2000-2001 el sistema financiero lo que hubiera hecho es aumentar las tasas de interés ante el temor de una recesión y el eventual deterioro de las carteras crediticias, cuando lo que la economía necesitaba era una baja de las tasas de interés para evitar la recesión. Pero esto no es evidente. Es muy probable que el sistema financiero hubiera efectivamente mantenido un compás de espera, luego ante la recesión (en ese caso inevitable) hubiera empezado lentamente a bajar el costo del dinero ante la menor demanda de recursos. Y al final hubiéramos tenido una recesión seguida de una recuperación manejable de la economía, sin que se acumulen los problemas que hoy se han juntado: casi nulo ahorro  y burbuja en activos.

El problema siempre es el mismo: ¿quién toma mejores decisiones, un grupo de pocos en la Reserva Federal o todo un mercado que es el resultado de millones de interacciones? Me inclino por lo segundo.

Fuente: IEEP, Ecuador

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