Debemos aprender a amar a nuestro país pero no de la forma como quiere que la amemos otros, con desunión y confrontación, sino con paz, con libertad, con responsabilidad, con respeto a los derechos, con seguridad.
José Véliz Torresano
En estos días de intensa agitación política, donde cada semana, cada día, cada hora que pasa, algunos, muchos, de los que queríamos un cambio radical en la conducción de este pequeño país, nos hemos visto sorprendidos por la avalancha de despotismo, de tiranía, de represión, por parte de un gobernante, cual si fuera una especie de majestad envestida de poder divino, alienta la desunión, provoca el caos, promueve abiertamente la confrontación siendo el mismo el máximo confrontador.
Como pudimos ver y enterarnos de los actos ocurridos en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, universidad que se ha caracterizado por ser icono de paz estudiantil a lo largo de su existencia, donde jamás han ocurrido desmanes, hemos sido testigos como un Jefe de Estado, ha promulgado abiertamente la confrontación entre elementos contrarios, uno a favor y otros en contra de un proyecto constitucional, y sin más, mandó a pelearse como si se tratase que el que reparte más puñetes y patadas es el que gana; estas fueron su palabras: “Chicos ustedes resuelvan mismo el problema, ustedes son 400 los otros 50, díganle a esos majaderos que aprendan a ser democráticos”
De qué democracia habla este tirano? cuando en acto de despotismo al puro estilo de Hitler, Stalin, Mussolini, y otros dictadores que han pasado a la historia como lo que han sido, personas con profundos complejos, manda a callar a cuanto piensa diferente a él, de qué habla este seudo político cuando dice que su proyecto de constitución garantiza la libertad? y vemos como él promueve la restricción de libertades mínimas de expresión y de tolerancia.
De qué forma quiere promover con este proyecto de constitución la revolución ciudadana? Es acaso que la llamada revolución ciudadana es la revolución del golpe y el garrote en contra de los que disentimos con él?. No es acaso mitómano este señor? En qué planeta vive? No se ha dado cuenta que el proyecto de constitución que aprobó la Asamblea Constituyente, que para algunos es “destrituyente”, es una copia de lo que se vive y ha vivido en países socialistas recalcitrantes del viejo continente, y lo que se vive aquí cerca en Venezuela, que solo se traduce en una sola palabra para que lo entienda el común de las personas: MISERIA; tan solo pregúntenle a un venezolano promedio si está mejor que antes, que hace diez años, pregúntenle a un cubano, a cualquiera, si siente que vive bien, para ver que responde. A dónde nos quiere llegar su majestad? Porque eso pensamos muchos que se cree, un Rey, un Rey despótico que no guarda tolerancia alguna y que carece de inteligencia emocional, característica psicológica de las personas que triunfan en todos los ámbitos de su vida y que además son ecuánimes, mesuradas y tolerantes.
Lo que mi generación, la de los 20 y 30 años, queremos y que pensábamos que se iba a lograr es un cambio para vivir mejor, donde los pobres dejen de serlo, pero sin necesidad de vivir de limosnas, sin bonos miserables que lo que hacen es empobrecerlos más, y empobrecer más al resto de la población. Queremos que la educación sea un derecho para todos y que los pobres puedan disfrutarla pero de la mejor calidad y donde deseen, queremos que exista salud para todos pero que sea de calidad, sin filas y colas interminables y malos tratos, queremos que todos puedan progresar, donde cada uno decida qué hacer con sus ahorros, que todos tengan libertad de poner un negocio y este pueda realizarse sin necesidad de tantos trámites, queremos una sociedad sin lucha de clases, donde los ricos empresarios den trabajo a los pobres de forma digna, queremos que todos podamos tener una casa digna donde queramos tenerla y cuando queramos tenerla, no promesas sin cumplir que resultan de la imaginación de un mitómano, queremos una sociedad con igualdad de oportunidades, no discriminatoria, queremos una sociedad donde se respeten los derechos de propiedad, donde se garantice la libertad individual y donde los ciudadanos sean responsables de sus actos, queremos seguridad en todos los ámbitos. Eso queremos.
No queremos mentiras y falacias de una revolución ciudadana caótica, sin esperanza, que solo amenaza, que no resuelve los problemas, los ahonda, que no promueve el debate tolerante de ideas, pero de ideas de progreso y bienestar, no de MISERIA. No queremos fabricantes de mentiras ni mitómanos que nos mienten a raudales, y que utilizan, y por favor escuchen bien, el DINERO que todos pagamos en forma de impuestos en multimillonarias cadenas y espacios de radio y televisión para alimentar su ego y mentirnos, porque los únicos beneficiados de todo lo que estaría por ocurrir si se cumpliese con aquel proyecto “destrituyente” son sólo los que conforman el grupo del presidente, como siempre ha sido y como será, si es aprobado.
Qué sucederá si es aprobado el proyecto “destrituyente” y su majestad resulta reelecto en las elecciones? por favor apostemos los resultados, dentro de 2 años la mayoría de los que integramos la clase media y por supuesto la clase alta habrá abandonado el país, si es así, la mayoría de empresas privadas cerrarán y se irán a otro lado, no porque sean malos los empresarios, sino porque no existe libertad empresarial, habrá el doble de desempleados, y seguramente dirán que son muchos menos, lo cual sería cierto porque en realidad la mayoría se ha ido del país buscando un futuro mejor, ojo pero solo la clase media y alta, lo que nos lleva a la penosa conclusión que los que se quedan serán los pobres, que sin lugar a dudas serán más pobres que nunca.
Esto debe entender el pueblo, desde el más pobre al más rico, desde Tulcán hasta Macará, desde el Oriente hasta las Islas Galápagos, debemos aprender a amar de nuevo a nuestro país, a este país de Jefferson Pérez, el país de Barcelona, de Liga, de Montalvo, de Eloy Alfaro, el país del encebollado, de la guatita, de las papas con cuero, del yahuarlocro, este país de 13 millones de habitantes, debemos aprender a amar a nuestro país pero no de la forma como quiere que la amemos otros, con desunión y confrontación, sino con paz, con libertad, con responsabilidad, con respeto a los derechos, con seguridad.
Por eso y con profunda convicción decide tu futuro de forma acertada, no dejes que la amargura de unos frustren tus sueños del futuro, pero no un futuro plagado de mezquindad y poder absoluto para una sola persona, sino un futuro alentador, de cambio armónico, de prosperidad, en eso debemos trabajar juntos, no desunidos como pretenden. Vota No o vota nulo pero no votes por un proyecto que nos lleva al peor de las pesadillas para nosotros y para las futuras generaciones.
Fuente: Instituto Ecuatoriano de Economía Política