El presidente paraguayo, Fernando Lugo, reveló el miércoles cambios en la cúpula del Ejército, lo que supone la destitución y nombramiento de los jefes de cada uno de los tres ejércitos. Los cambios se producen entre rumores de golpe de Estado, algo negado por Lugo, y el Ministerio del Interior ha informado que no se tomarán medidas similares en la Policía. El nuevo jefe de la Armada es “recibido” con un robo de armas.
Entre rumores de golpe de Estado
Fernando Lugo designó al general Hugo Gilberto Aranda Chamorro como comandante de la Fuerza Aérea en sustitución del general de brigada de aviación Darío Dávalo Nuñez, mientras que el general de brigada Bartolomé Ramón Pineda Ortiz ejercerá de comandante interino del Ejército. Este último cargo estaba ocupado por el general de brigada Juan Oscar Velázquez Castillo. Por otra parte, el contralmirante Egberto Orué Benegas sustituirá al también contralmirante Claudelino Recalde Alfonso como comandante interino de la Armada.
Es la tercera vez que se produce un relevo total de la cúpula de las Fuerzas Armadas paraguayas desde que Lugo es presidente del país. De hecho, han pasado poco más de cinco meses desde la vez anterior en la que el jefe de Estado realizó cambios al frente de los ejércitos.
Aunque desde el Gobierno de Lugo no se informan de los motivos del relevo en la cúpula militar, los rumores de que estaba en marcha un posible golpe de estado aparecen en los medios locales. Esta última tesis fue rechazada el jueves por el ministro del Interior, Rafael Filizzola, que en declaraciones realizadas tras reunirse a primera hora con el presidente y recogidas por el diario Última Hora, dijo que resulta “impisble” que “acá podamos imaginar un escenario donde las Fuerzas Armadas podría erigirse en árbitro de la política”. Filizzola desmintió además que se vaya a sustituir a la cúpula de la Policía Nacional, bajos sus órdenes, y rechazó los rumores de que él se inmiscuyera en cuestiones relativas a las Fuerzas Armadas.
El nuevo jefe de la Armada ha comenzado con mal pie su mandato. Incluso antes de tomar posesión oficialmente de su cargo, la primera obligación a la que tuvo que hacer frente Orué fue informar a los medios sobre la desaparición de un armamento expuesto al público. El contraalmirante dijo no tener “ninguna sospecha todavía; estamos ahora mismo investigando. Las armas son de la Dimabel (Dirección de Material Bélico) y esas armas estaban en exposición”.
Orué dijo que el Museo Militar se encuentra dentro un recinto castrense, por lo que la desaparición de las armas llama la atención. Estamos con las investigaciones”, reiteró al no dar más detalles.
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