“Parte de su tesis — que si China deja de comprar deuda norteamericana, entonces el precio de tales bonos caerá (asumiendo que no haya otros cambios) — obviamente es verdadera. En la práctica, eso llevará a un incremento en los tipos de interés norteamericanos (a largo plazo) y demás, igual que se describe. Pero la cuestión no es si es verdadero que ocurrirían tales cosas, es si es trivialmente verdadero que tales cosas ocurran”.
Educación
Nosotros
los británicos fuimos unos privilegiados con una visita reciente de paso de
presumiblemente “el economista más brillante […] más controvertido de nuestra
generación”. Sí, es Paul Krugman, y sus opiniones fueron recogidas en el Sunday Telegraph [1]:
Provocando
mi sorpresa, Krugman expone su argumento. “China exporta un montón de bienes, y
las financieras están invirtiendo fuertemente allí, así que goza de un enorme
superávit comercial. Pero en lugar de quedarse todo ese dinero, Beijing lo está
utilizando, abrumadoramente, para comprar deuda del tesoro
norteamericano.
…
Krugman
estructura a continuación el alucinante grado de las compras de deuda por parte
de China: 200 billones de dólares en el 2004 y posiblemente hasta 300 billones
este año. Beijing, dice, “está sufragando el enorme déficit comercial de
América”, hoy casi el cinco por ciento de los ingresos nacionales, hasta el
ritmo de un billón de dólares al día.
“En
algún momento”, dice, excitado por el poder de su lógica, “China bien podría
decidir detener esto. Si es así, el dólar cae enormemente, las tasas de interés
norteamericano suben y nuestra burbuja inmobiliaria
explota”.
Una
pausa. “Simplemente”, concluye, “se detendría la economía norteamericana, el
motor de todo el mundo, completamente. Así, en este día fatal, China es ahora el
nexo financiero que mantiene en funcionamiento la recuperación
global”.
Obviamente,
es extremadamente aventurado para un tipo de educación media como yo ir en
contra del economista más brillante de nuestra generación, pero hay una cosa o
dos que no me parece que tengan sentido. “Pero en lugar de quedarse todo ese
dinero”…. Perdón, ¿Qué se está sugiriendo? ¿Que se ponga el dinero bajo el
colchón? ¿Que las autoridades chinas, después de haber canjeado los dólares por
la moneda tradicional china, llenen simplemente habitación tras habitación con
pedazos de papel verdes? O, en este mundo moderno, ¿que simplemente dejen el
dinero como bits y bytes en sus ordenadores?
Hacerlo
haría las importaciones eficazmente gratuitas en lo que respecta a la economía
norteamericana. Imagine todos esos ordenadores y camisetas, ¡y todo lo que tiene
que volver es tinta y papel! Gran negocio si sabes negociarlo, Paul, pero no
creo que ese sea realmente el modo en que funciona. No, esos dólares se gastarán
o invertirán en alguna parte, y con el tiempo fluirán de vuelta a Estados Unidos
y darán cuenta de bienes o activos norteamericanos. Así que es una pena, pero
ese sí que es el modo en el que funciona la economía internacional. Como, en
realidad, nos dice el libro de texto medio en la materia, escrito por un P.
Krugman.
Parte
de su tesis — que si China deja de comprar deuda norteamericana, entonces el
precio de tales bonos caerá (asumiendo que no haya otros cambios) — obviamente
es verdadera. En la práctica, eso llevará a un incremento en los tipos de
interés norteamericanos (a largo plazo) y demás, igual que se describe. Pero la
cuestión no es si es verdadero que ocurrirían tales cosas, es si es trivialmente
verdadero que tales cosas ocurran. ¿Qué importancia tiene que los chinos
continúen gastando 200 o 300 billones de dólares al año en adquirir deuda? ¿Que
dejen de hacerlo causará una crisis, o se perderá en el ruido del sistema? La
respuesta a ello exige examinar los números reales, las cifras que el Tesoro de
Estados Unidos publica solícitamente cada mes. [2]
Podemos
leer esas cifras de algunas maneras distintas. Si queremos enfatizar lo
peligrosa que es la situación, examinaríamos los ingresos netos por parte de
gobiernos exteriores en deuda del gobierno norteamericano. 200 billones de
dólares y pico cada año, así que está bastante claro que tenemos un problema.
Vemos que son 200 billones de dólares y que los chinos compran 200 billones de
dólares al año, y que ¡Aarrrgh! El cielo se nos viene encima y estamos todos
condenados, ¡ya te lo digo! ¡Condenados!
No se
sorprenderá al saber que hay otro modo de ver esto. Incluso cuando hablamos de
semi-profanos en la materia, como yo mismo, el número de opiniones en un tema
económico es siempre n+ al menos, 1, donde n es el número de economistas. En
realidad no nos preocupa mucho si el gobierno chino continúa comprando esos
encantadores bonos o si no los compra en absoluto. Nos preocupa que alguien
continúe, por supuesto, pero la identidad de ese alguien es inmaterial para
nosotros.
Así
que en lugar de comparar las enormes compras chinas (esos 200 billones de
dólares) con la posición de los gobiernos exteriores (esos 200 billones de
dólares y pico) ¿por qué no examinamos las compras enormes de esos comunistas
chinos que tienen tal control sobre nuestra economía y las enormes compras de
todos los extranjeros? Asumiremos que las cifras chinas son las mismas, unos 200
billones de dólares al año, y después examinaremos que las enormes compras de
esos otros no privilegiados con ser americanos fueron de 14 y 15 trillones de
dólares en el 2003 y 2004. Sí, parecemos haber estado vaticinando que para que
ocurra el desastre sólo precisamos un cambio en 1/70 o 1/75 del mercado… o que
los precios los marca el 1,3% del mercado.
Mientras
que todo lo que ocurre en economía sucede en los márgenes, no creo que realmente
eso sea todo lo probable que es esa historia ahora, ¿no? Es cierto, la ausencia
de 200 billones de dólares en un mercado de 15 trillones de dólares tendrá un
efecto sobre los precios, pero no es probable en absoluto que sea muy grande.
Especialmente, como se ha señalado arriba, cuando los chinos en realidad sólo
pueden hacer una cosa o dos. Gastar o invertir una parte, en cuyo caso esos
dólares volverán a Estados Unidos para gastarse en algo, muy probablemente bonos
del tesoro, o almacenarlos en una sala enorme y no hacer nada con ellos, en cuyo
caso Estados Unidos acabaría de adquirir sus importaciones por el precio del
papel y la tinta.
Por
qué motivo el Buen Profesor quiere que pensemos de la primera manera no estoy
seguro en realidad. Tiene que haber un motivo para enfatizar lo terrible que
podría ser el resultado, pero no creo que se lo crea él mismo siquiera, dado que
es, como sabemos, mejor economista internacional que eso.
Hay
una cuestión adicional a plantearse, que lleva a un interrogante. Si, como se
nos dice, que los gobiernos extranjeros que compran a razón de 17 hasta 25
billones de dólares al mes (esos 200 hasta 300 billones de dólares al año) en
deuda del tesoro dejen de hacerlo es tal problema, entonces, ¿cómo tratamos con,
en nuestras cifras de adquisiciones exteriores, el límite de 10 para marzo del
2005? ¿La cifra que muestra que hubo ventas netas por valor de 15 billones de
dólares en ese mes? Mientras que no es exactamente la misma cifra, es lo
bastante cercana como para que esperemos un efecto similar, ¿no? Así que, err,
ya ha ocurrido, ¿no? Hmmmh.
Así
que dejamos esa cuestión para el Profesor. Señor, ¿por qué no nos ha caído el
cielo sobre nuestras cabezas?
Tim
Worstall es colaborador de TCS residente en Europa.
Fuente: Tech Central Station
TRABAJOS CITADOS
1) En
esta fuente
2) En esta
fuente