El pleno del Congreso de los Diputados españoles aprobó ayer el proyecto de Ley que modifica el Código Civil para extender el derecho a contraer matrimonio a las parejas del mismo sexo y a adoptar. El texto salió adelante con 183 votos a favor, 136 en contra y 6 abstenciones. La ley, que ahora pasa al Senado, cuenta con una fuerte oposición del Partido Popular. La Iglesia católica y las confesiones religiosas judía, evangélica y ortodoxa también han mostrado su rechazo a la nueva normativa.
Zapatero abre el paraguas y dice que va a respetar la opinión del nuevo Papa
El pleno del Congreso de los Diputados españoles aprobó ayer con el proyecto de
Ley que modifica el Código Civil para extender el derecho a contraer matrimonio
a las parejas del mismo sexo y a adoptar. El texto salió adelante con 183 votos
a favor, 136 en contra y 6 abstenciones. La ley, que ahora pasa al Senado,
cuenta con una fuerte oposición del Partido Popular. La iglesia católica y las
confesiones religiosas judía, evangélica y ortodoxa también han mostrado su
rechazo a la nueva normativa.
El texto será remitido ahora al Senado que
deberá tramitarlo, con la particularidad de que en esta cámara el Partido
Popular es el grupo mayoritario. No obstante, teniendo en cuenta los apoyos con
los que cuenta el PSOE, el texto regresará al Congreso, previsiblemente el mes
de junio, donde será ratificado de manera definitiva.
El Congreso vivió,
de esta forma, una “jornada histórica”, tal y como destacaron a la prensa los
numerosos miembros de el colectivo de gays, lesbianas y transexuales, que
acudieron como invitados a esta Cámara para asistir al reconocimiento de sus
reivindicaciones. Todos ellos recibieron con un gran aplauso la aprobación de
esta reforma legislativa, algunos de ellos con lágrimas en los ojos.
Pero no todo fue ambiente festivo y la cámara volvió a ser objeto de un
nuevo enfrentamiento dialéctico entre PSOE y PP por esta cuestión. En nombre de
los ´populares´ Ana Torme comenzó el debate manifestando su “absoluto respeto a
las personas que luchan por la libertad y la igualdad de oportunidades”, en
referencia al colectivo de Gays y Lesbianas. A partir de ahí, les remitió a la
Constitución de 1978, “como instrumento de concordia y consenso que algunos se
empeñan en romper”.
Torme recordó que su grupo defiende el
reconocimiento de los mismos derechos para gays y lesbianas, salvo la adopción y
que apuestan por una figura jurídica específica (al margen del matrimonio) para
regular sus uniones.
La diputada del PP apuntó que su postura está
refrendada por informes de órganos consultivos como el Consejo de Estado y el
Consejo General del Poder Judicial. “¿Son homófobos el Consejo de Estado, el
CGPJ y el PP por defender equiparación de derechos a través de una figura
específica?”, preguntó. Esta pregunta retórica fue contestada por un
irrespetuoso ´sí´ pronunciado al unísono por miembros del colectivo gay que
seguían el debate desde la tribuna de invitados, que fueron reprendidos por el
presidente.
La oposición de la
Iglesia
En cambio, la jerarquía de la Iglesia Católica
condenó en un comunicado ´´una ley radicalmente injusta y perjudicial para el
bien común´´. ´´El bien superior de los niños exige, por supuesto, que no sean
encargados a los laboratorios, pero tampoco adoptados por uniones de personas
del mismo sexo´´, consideran los obispos.
´´Fabricar moneda falsa es
devaluar la moneda verdadera y poner en peligro todo el sistema económico. De
igual manera, equiparar las uniones homosexuales a los verdaderos matrimonios,
es introducir un peligroso factor de disolución de la institución matrimonial y,
con ella, del justo orden social´´, añaden.
Altos responsables de las
religiones católica, protestante, ortodoxa y judía en España habían firmado el
miércoles un comunicado conjunto en el que condenaban el matrimonio homosexual.
En una entrevista concedida este jueves al programa La Mañana de la
Cadena COPE, el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, ha
dicho que la reforma del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas
del mismo sexo, no es coherente con la trayectoria de la democracia moderna,
“concebida en torno a la persona humana y sus derechos fundamentales”.
Rouco Varela, al ser preguntado por la “poca sensibilidad” del Gobierno
hacia los sectores que rechazan esta reforma, contestó: “¿Hasta dónde funcionan
las motivaciones subjetivas de los responsables del Gobierno?, pues no lo sé”.
Añadió que “es claro que con una concepción básicamente coherente con la
historia de los últimos 60 años de democracia en torno a la persona humana y sus
derechos fundamentales, eso (la reforma del matrimonio) no se daría”.
Destacó que por primera vez en la historia de España, la Iglesia
Católica, junto a otras confesiones (judios, evangélicos y ortodoxos) han
emitido una declaración conjunta, en este caso de rechazo a autorizar el
matrimonio entre personas del mismo sexo. Y es que con ocasión del debate
parlamentario, y previsible aprobación este jueves en el pleno del Congreso,
sobre el Proyecto de Ley de modificación del Código Civil en materia de derecho
a contraer matrimonio, las confesiones religiosas judía, evangélica y ortodoxa
han coincidido con la Conferencia Episcopal en que “el matrimonio monógamo
heterosexual forma parte de la tradición judeo-cristiana y de otras Confesiones
religiosas y en su estructura básica ha sido y es una institución fundamental en
la historia de las sociedades de nuestro entorno cultural”.
La oposición de otros sectores
religiosos
Las confesiones religiosas judía, evangélica
y ortodoxa se han unido a la Conferencia Episcopal Española y han firmado un
comunicado en el que reclaman al Parlamento que no modifique la regulación civil
del matrimonio para permitir casarse a personas del mismo sexo.
El
comunicado, difundido por la jerarquía católica, está firmado por Adolfo
González Montes, presidente de la Comisión Episcopal para las Relaciones
Interconfesionales de la Conferencia Episcopal; Jacobo Israel Garzón, de la
Federación de Comunidades Judías de España; José María Baena Acebal, presidente
de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, y el arcipreste
Dimitri Tsiamparlis, vicario general en funciones y deán de la Catedral Ortodoxa
Griega en Madrid.
El PSOE, a
favor
En representación del PSOE, la diputada valenciana
Carmen Montón (PSOE), trasladó a la Cámara la “decisión, convencimiento, pasión
y optimismo” con el que su grupo afronta esta norma “porque amplía el concepto
de ciudadanía y se profundiza en la democracia”.
Montón se dirigió
entonces a los escaños del PP: “hablan de diálogo pero los hechos nos dicen otra
realidad, que quieren mutilar el derecho de gays y lesbianas con enmiendas
destructivas”. De esta manera, les pidió “reflexión” porque, desde su punto de
vista, contribuye “a la homofibia y a la discriminación a causa de la
orientación sexual”, amparan la existencia de “ciudadanos de primera y de
segunda” y no reconocen la pluralidad de las formas afectivas de unión y las
formas de amar.
La diputada socialista no dio crédito a la voluntad del
PP de regular estas formas de unión (“llegan tarde y sin credibilidad”) y apuntó
que durante su etapa en el Gobierno rechazaron propuestas similares en 31
ocasiones. Montón defendió asimismo la adopción, no como un derecho de los
homosexuales, sino de los hijos a tener una familia estable.
En la misma
línea, increpó al PP porque durante su etapa de Gobierno motivó que España fuera
el único país europeo en oponerse a que gays y lesbianas tuvieran voz en la ONU,
votando junto a “países que cuentan con leyes homofóbicas” como Egipto, Irán o
Zimbawe, “cuyo presiente afirma que los homosexuales son peores que perros y
cerdos y deben siendo exterminados”.
El resto de los grupos también
apoyaron el dictamen de la Ley, salvo algunos diputados de CiU y PNV, que
votaron en contra en conciencia. Mercé Pigem (CiU) ratificó el compromiso de su
partido en la lucha contra la homofobia y defendió “una estructura familiar
estable y una mayor seguridad jurídica y protección de los hijos”.
Agustín Cerdá (ERC) lo calificó como “un acto de compensación histórica”
y Francisco Rodríguez (BNG) apostó por “democratizar la institución civil del
matrimonio”. También aplaudieron la norma Luis Mardones (CC), Margarita Uría
(PNV) e Isaura Navarro (Izquierda Verde). “Habeis convencido a la sociedad y a
sus representantes”, destacó esta última felicitando a los miembros del
colectivo de Gays y Lesbianas.
La nueva
normativa
La modificación del Código Civil para permitir
que las personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio ha recibido la
aprobación de la mayoría del Congreso. Votaron en contra los diputados del PP y
los de Unió Democràtica de Catalunya. Ahora, la reforma pasa al Senado. El texto
modifica el Código Civil en 16 artículos, aunque principalmente los cambios se
basan en sustituir las palabras “marido” y “mujer” por “cónyuges” y las palabras
“padre” y “madre” por “progenitores”.
Además, amplía el artículo 44 con
la siguiente afirmación: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos
cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”. El denominado
´Proyecto de Ley de Reforma del Código Civil´ salió adelante con 183 votos a
favor, 136 en contra y seis abstenciones. Únicamente rechazaron el texto los
parlamentarios del PP y los tres diputados de CiU prsentes, que votaron en
conciencia al entender que este tipo de uniones deben regularse al margen de la
institución tradicional del matrimonio y por estar en contra de reconocerles el
derecho a adoptar.
Adopción de
niños
Para muchos diputados, el punto más polémico de la
ley es que al establecer que los matrimonios tendrán los mismos efectos y
derechos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo, por
primera vez en todo el Estado las parejas de homosexuales podrán adoptar menores
de manera conjunta. El miércoles la Federación Estatal de Gays, Lesbianas y
Transexuales envió al Congreso varios informes -entre ellos, uno de la
Asociación Americana de Psicología y otro de la Academia Americana de Pediatría-
que acreditan que la adopción de menores por parte de parejas homosexuales no
perjudica a los pequeños.
Sin embargo, el Foro Español de la Familia ha
asegurado que la incidencia de homosexualidad en los niños que crecen con
parejas de homosexuales está por encima del 30%, “cifra muy superior a la
media”. Las principales confesiones religiosas presentes en España -católicos,
protestantes, judíos y ortodoxos- firmaron un documento en el que reclaman al
Gobierno “reflexión, diálogo y consenso” antes de modificar el Código
Civil.
Por otro lado, desde el punto de vista lingüístico, la Real
Academia Española anunció el pasado mes de febrero que aceptaría el término
´matrimonio´ como unión homosexual si se llega a consolidarse el uso de tal
acepción en la sociedad.
Desafío al nuevo
Papa
El Parlamento español planteó el primer desafío
para el nuevo Papa al votar hoy el proyecto de ley que permite el matrimonio
entre personas del mismo sexo, una medida calificada como “legalización
destructiva” por Benedicto XVI. Conociendo de antemano la línea que sigue la
Iglesia en este tema, el presidente José Luis Zapatero aseguró “estar preparado
para respetar” lo que pueda decir el Pontífice sobre la reforma que impulsó el
gobierno socialista.
La intención del gobierno español de legalizar el
matrimonio entre personas del mismo sexo contó desde el principio con la férrea
oposición de la Iglesia Católica. Por eso es posible que el dialogo con el
Vaticano entre en un distanciamiento a partir de la reforma en el Código Civil
de ese país.
“Si el nuevo Papa dice algo, estoy preparado para respetar
lo que diga. Va a contar con todo mi respeto”, expresó hoy Zapatero.
“Afortunadamente -agregó- una de las garantías de la democracia es la libertad
religiosa, de opinión, y la libertad de llevar adelante un proyecto político con
el voto de los ciudadanos. Esa es la grandeza de la
democracia”.
Benedicto XVI ya se había pronunciado en contra de esta
iniciativa. “La legalización del matrimonio homosexual en España es destructiva
para la familia y la sociedad, expresó en una entrevista concedida al diario
italiano La Repubblica, el 20 de noviembre del año pasado.
“Si
consideramos esta unión más o menos equivalente al matrimonio, tenemos una
sociedad que ya no reconoce la especificidad ni el carácter fundamental de la
familia, es decir, el ser propio del hombre y la mujer, que tiene el fin de dar
continuidad a la humanidad, no sólo en sentido biológico.”, opinó el entonces
cardenal Joseph Ratzinger.
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