Política

Por aquí, no fumea

El autor se defiende de las críticas que han recibido algunas empresas encuestadoras venezolanas con motivo del reciente referendo, recibiendo calificaciones de todo tipo, desde “imperialistas” hasta “tarifados del gobierno”.

Luis Vicente León
Los comentarios críticos sobre la capacidad proyectiva de las encuestas, a propósito del referéndum del 15F, realmente no son nuevos. A lo largo del tiempo, tanto simpatizantes del gobierno como opositores han tenido en común el no
escatimar ataques a las encuestadoras cuando reflejan resultados que no les gustan. Algunas veces se nos señala como imperialistas y pitiyanquis, otras veces como tarifados del gobierno. En cada caso, se trata de calificaciones que, entendemos, forman parte del juego político, por lo que no nos corresponde responderlas ni inmiscuirnos en esa diatriba. 

Pero, considerando que la pasada campaña fue muy corta, tuvo variaciones relevantes en la opinión pública y, además, no se pudo publicar el sondeo más cercano a los comicios en apego a la restricción vigente la última semana, me parece útil compartir con ustedes el reporte entregado a los clientes la semana previa a la elección, tal cual les fue enviado: “Al cierre de la campaña, ya se observa una consistencia relevante entre las informaciones emanadas de las principales encuestadoras venezolanas.


En nuestro caso, la última encuesta terminada el 9 de febrero da cuenta de una diferencia a favor del SÍ de 6,6 puntos porcentuales, lo que significa que la opción presidencial es favorita para obtener el triunfo. Esta diferencia se amplifica al considerar únicamente los electores que manifiestan estar totalmente dispuestos a votar, llegando la diferencia a favor del SÍ a 10 puntos porcentuales, que representan una ventaja relevante y estadísticamente significativa.

Cabe sin embargo destacar que en las diferentes mediciones se observa un nivel de participación reportado que luce muy elevado para la tradición de participación electoral en este tipo de eventos, lo que podría explicarse por una mayor motivación real a votar o por una mayor presión del entorno para manifestar esa disposición, lo cual puede o no concretarse, modificando con eso el mapa de resultados electorales.

El segundo elemento es el número de personas que aún se manifiesta indecisa… En el caso de los votantes decididos llega al 12 por ciento. Si bien la tradición histórica indica que estos indecisos terminan votando de manera similar al grupo decidido, sin modificar con esto el resultado de las encuestas, su magnitud actual es elevada y podría esconder algunos grupos de la población que se sientan presionados o temerosos para manifestar su disposición real a votar…

Lamentablemente esta hipótesis del voto oculto ha sido utilizada con ligereza en el pasado como justificación para explicar la ventaja electoral del presidente Chávez, cuando esta existía en las encuestas, y en realidad los resultados terminaron siempre siendo similares a la proyección de encuestas, rechazando la tesis de voto oculto, que nunca existió& En todo caso, el mapa de encuestas concluye que el SÍ es la opción favorita, con una diferencia que podría ser amplia si no existen elementos distorsionantes”.


Además de los suscriptores del servicio informativo de Datanálisis, a este informe también tuvieron acceso, antes del evento electoral del 15 de febrero, agencias como Reuters. AFP, Bloomberg, corresponsales extranjeros y representantes de varios medios locales. Aprovecho para agradecer a los periodistas Eleazar Díaz Rangel y Eugenio Martínez, quienes en recientes artículos del Últimas Noticias y El Universal, respectivamente, comentaron la asertividad de las encuestas de Datanálisis presentadas en ese reporte.


Hacer comentarios adicionales no vale la pena por ser absolutamente irrelevantes frente al hecho concreto aquí demostrado. De manera que, con respecto al ataque a las encuestadoras, sólo me queda decir que por aquí, no fumea, ni ahora ni durante los 23 años exitosos de análisis electoral, de los cuales todos en Datanálisis nos sentimos muy orgullosos.

Fuente: Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE)

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