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¿Popularidad que te apagaste?

“…¿Cuánto afecta la popularidad de Chávez el deterioro de la infraestructura eléctrica?…”

Es clave entender que la popularidad es una función de muchas variables y ninguna es autosuficiente para determinarla. Para evaluar el impacto de una variable sobre la popularidad debemos entender si su variación tiene efectos positivos o negativos y si la influencia es baja o alta. En términos matemáticos, esto significa determinar el signo y el valor del coeficiente de esa variable en la función de popularidad. Lo segundo es entender si el líder puede actuar sobre otras variables que le permitan compensar los costos provenientes de la variación de la primera.

El problema de luz tiene un signo evidentemente negativo sobre la popularidad, por lo que no desperdiciaremos espacio demostrando lo obvio. Lo relevante es medir la intensidad de ese impacto, el cual está determinado por tres condiciones: 1) ¿cuán cerca está la variable de la vida cotidiana?, 2) ¿se da cuenta la masa de que el problema existe?, y 3) ¿responsabilizan al líder?

En el caso de fallas de luz y agua se cumplen las tres condiciones de una variable de alto impacto. El problema entra en la casa de la gente por lo que su sensibilidad es mayor a la que tiene frente a problemas menos cotidianos, aunque no menos importantes, como el irrespeto a la democracia. En la segunda condición, no hay forma de no darse cuenta que te racionan el agua o la luz porque afecta tu estilo de vida, que va desde cuando decides bañarte o lavar hasta cuando visitas un centro comercial. Finalmente, a diferencia de la evasión de responsabilidades que logran frente a la inseguridad, las restricciones de agua y luz son estrambóticamente mayores que en el pasado y la responsabilidad puede, ahora sí, concentrarse en Chávez.

Así las cosas, uno podría concluir que la variable en estudio tiene un alto coeficiente negativo sobre la popularidad del Presidente. Pero, ¿esto significa que perderá popularidad neta, arriesgando su potencia electoral? No lo sé. Hay dos cosas que debemos dejar claras. Por un lado arranca muy alto y por el otro, no es mocho. Sabiendo el riesgo que corre, podemos esperar algunas reacciones que le permitan controlar daños.

Primero tratará de que los racionamientos sean selectivos y afecten sólo a aquellos sectores que tengan menor costo político, privilegiando a los hogares por encima del sector productivo y dentro de estos últimos a aquellos que son de uso intenso por parte de la población, lo que explica el recule reciente en materia de restricciones en los centros comerciales. El problema para Chávez es que la crisis eléctrica es un hecho grave y necesita restringir para subsistir. Mientras más moderadas sean las restricciones para evitar costos políticos, mayor riesgo corre de que el problema colapse el servicio en hogares, cuyo coeficiente de impacto negativo es, de lejos, el mayor y esto podría explotarle en la cara.

Segundo, utilizará el conflicto con Colombia para desviar la atención del ciudadano. Seguidamente, adelantará la campaña electoral, sabiendo que hay un abismo entre sus recursos y capacidad y los de la oposición, cosa que no vale la pena explicar mucho. Debemos esperar también que Chávez cubra toda la escena comunicacional y finalmente, la variable más importante: incrementará el gasto, tenga o no ingresos, para tratar de compensar los impactos negativos de la variable analizada.

Lo importante entonces no es saber si el problema de luz afectará la popularidad, manteniendo constantes (ceteris paribus) las otras variables, cosa que es evidente, sino si Chávez podrá compensar esos impactos negativos con sus movimientos en otras variables, pero eso sólo lo sabremos con las encuestas y elecciones futuras y será allá cuando nos enteremos.


Fuente: CEDICE

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