Política

Que cesen a Borrell

Lo sucedido ayer entre Borrell y Pérez Roque es una humillación y una verguenza para Europa. El señor Borrel no tiene mayoría que le respalde en el parlamento europeo. Debería ser apeado urgentemente de su responsabilidad. El partido popular tiene mayoría para hacerlo.

Editorial
El flamante presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, que lo es de turno, fruto de un acuerdo con el mayoritario partido popular europeo y que dejará su cargo (salvo eventuales maniobras no descartables) a mitad de la legislatura, expresaba ayer al, también flamante, ministro cubano de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, que lo es por decisión omnipotente del dictador Castro, su preocupación por la situación de algunos disidentes, que no de todos y su disposición a visitar Cuba cuando “evolucionen” las relaciones entre la Unión Europea y este país.

Borrell explicó a Pérez Roque las reclamaciones de la Eurocámara al Gobierno cubano tras la aprobación de una resolución en noviembre, en la que se subrayó que la liberación de todos los presos políticos cubanos es una condición sine qua non para una eventual modificación de la posición común de la UE con respecto a Cuba, pero precisó que esta votación (que tuvo 376 votos a favor, 281 en contra y 26 abstenciones) “hay que enmarcarla en la nueva dinámica creada por la nueva posición común adoptada por el Consejo” en enero.

Al parecer para el socialista Borrell las votaciones de la eurocámara sirven para lo uno y para lo contrario. Curiosa interpretación de las mas elementales normas democráticas. ¿Será que volvemos a la democracia orgánica tan franquista entones y tan castrista ahora?

Pero Borrell, parece ser, que ha pedido favor respetuoso y conciliador (gran talante el suyo) para alguien en concreto:”He transmitido la preocupación sobre alguna persona en particular y, naturalmente, ver cómo la nueva estrategia dará mejores frutos para todos que la impulsada en su día por el Gobierno del señor Aznar”.

De verguenza, vamos, pero nada nuevo. No es la primera vez que probos y destacados políticos socialistas utilizan a las victimas del terrorismo (y lo son también los presos políticos cubanos) como moneda de cambio para sus fines. En España se conoce esto bien, ahora que se recuerda el dolor del 11 M.

Por su parte, el jefe de la Diplomacia cubana, el señor Pérez Roque, encantado, explicó que había entregado a Borrell una invitación oficial para visitar la Isla.

Con toda claridad. Lo sucedido ayer entre Borrell y Pérez Roque es una humillación y una verguenza para Europa. El señor Borrel no tiene mayoría que le respalde en el parlamento europeo. Debería ser apeado urgentemente de esa responsabilidad. El partido popular tiene mayoría para hacerlo.

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