El presidente del PP, Mariano Rajoy, se comprometió ayer en el País Vasco a trabajar para que los terroristas no participen en las elecciones de abril. Además, manifestó su deseo de que el Estado de Derecho sepa estar “a la altura de las circunstancias” y pidió al PSOE y Zapatero que “no tiren por la borda la política antiterrorista de estos últimos años. Si lo tiran por la borda yo lo voy a denunciar”.
Calificó a la política exterior de Zapatero como “una orgía permanente”
Durante la clausura de la XI Unión Intermunicipal que los “populares” han
celebrado en la capital alavesa, Rajoy agregó que los socialistas no quieren
ayudar a que haya “alternancia” en Euskadi porque siguen con su “eterno empeño
por atender las exigencias del PNV”, razón por la cual desdeñan, a su juicio,
las reclamaciones del electorado socialista “que pudieran molestar al
nacionalismo”.
“La alternancia es la esencia de la democracia”, sostuvo,
y en el País Vasco resulta “más necesaria que en ningún otro sitio, porque la
gente no quiere políticos que generen ilusión, quiere políticos que digan que
van a gobernar para todos, y quiere normas y reglas de juego de todos y para
todos, como el Estatuto”. “La alternancia es necesaria para que no se produzcan
conflictos institucionales que a la larga van a empobrecer al País Vasco y para
que no triunfen cosas contrarias al sentido común”, indicó.
Con respecto
a la economía vasca, aseguró que “podría ir mejor si hubiera un gobierno para
todos y si no existiera ETA, porque habría más gente que se quedaría aquí a
trabajar”, pero matizó que “también podría ir peor porque la aprobación de un
plan Ibarretxe sería dramática para la inversión y para el conjunto de los
vascos”.
Critica la postura del PSOE frente a
Ibarretxe
En ese contexto, señaló que el PSOE ha adoptado
una postura “ambigua” ante el “Plan Ibarretxe” que consiste en un “”no pero”” y
se ha mostrado “débil” en la defensa de la Constitución y del Estatuto”. Según
Rajoy, sólo desean “alcanzar el poder a toda costa sin que les preocupe la
puerta de acceso”.
Por ello, añadió, que los socialistas se presentan a
los comicios de abril con el “Plan López”, un “Plan Ibarretxe sin cafeína”,
cuyos redactores han optado por dar “la razón” a los nacionalistas en su teoría
de que el País Vasco “está a medio construir”. “Para algunos todo se supedita a
la liquidación o a la reforma del Estatuto, al estado libre asociado, a la
autodeterminación, a la soberanía o a una copia descafeinada de esto, que es el
planteamiento que los socialistas priman por encima de las preocupaciones de la
gente”, apostilló.
No hay “listas
blancas”
Después, retomó nuevamente la cuestión de la
presentación de “listas blancas” en Euskadi, esto es, listas que de una u otra
forma pudieran representar el ideario de Batasuna sin incluir a reconocidos
miembros de esa organización ya ilegalizada. Ante esto, insistió en que su
partido trabajará para que no haya “terroristas” en las elecciones. “Más que
nada porque en ningún lugar del mundo van a las elecciones –declaró–. Las
listas blancas son listas negras, todos los saben”.
Además, manifestó su
deseo de que el Estado de derecho sepa estar “a la altura de las circunstancias”
y el PSOE y Zapatero “no tiren por la borda la política antiterrorista de estos
últimos años”. “Si lo tiran por la borda yo lo voy a denunciar”,
advirtió.
El líder popular apuntó que “los gobiernos están para resolver
problemas y no para crearlos donde no los hay”, y aludió a las reformas de la
Constitución y del Estatuto que planean los socialistas “y que los españoles no
demandaban”. “Cuando a los políticos se les acaban las ideas reforman la
Constitución”, puntualizó, antes de asegurar que “de lo importante y lo real no
se habla, algo que en cambio sí hacen las corporaciones
locales”.
Duras palabras con
Zapatero
Con respecto al primer año de gobierno de
Zapatero dijo que ha sido “un año perdido, una etapa de promoción personal del
presidente, un año de inoperancia e ineficacia, un año de anuncios pero de pocas
concreciones y medidas”, y sobre política exterior manifestó que ha resultado
ser una “orgía permanente”.
“Ya es hora de que el Gobierno pase de las
declaraciones a la toma de decisiones y a la acción, que es su principal
obligación”, animó Rajoy, quien luego explicó que, frente a esto, “el PP apuesta
por la normalidad y por los problemas reales, por el bienestar de los
ciudadanos, por no cambiarlo todo y por acabar con ETA”. “Esta es la apuesta de
un partido normal que no quiere más revolución que la de la normalidad, que no
es mucho pedir”, consideró.
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