El líder del PP, Mariano Rajoy, considera que “hace lo que debe” al rechazar la “operación suicida” del Gobierno para explorar cauces de dialogo con ETA, y añade que “desde que uno se sienta a negociar con los terroristas ya se ha perdido, y lo peor no es que pierda uno, sino que pierda la democracia y la decencia”. También dijo que se siente obligado “a hacer pedagogía” para que la gente defienda posturas que son éticas, dignas y eficaces.
ETA hace explosionar una bomba en Zarautz, Guipúzcoa
En una entrevista que publica ayer el diario “ABC”, Rajoy asegura que “no puede
pactar ni acordar nada con un Gobierno cuyo presidente ha ofrecido diálogo a una
banda terrorista”.
Subraya, además, que no ve más salida que “rectificar
la oferta de diálogo a ETA y Zapatero, que siempre apela al talante, al diálogo
y al arte de rectificar, tiene una oportunidad magnífica de demostrar que eso es
cierto”.
El presidente del PP también sostiene que es bueno para España
que alguien defienda los principios, la Constitución y el Pacto Antiterrorista,
“aunque me llamen intransigente”, y dice que se siente obligado “a hacer
pedagogía” para que la gente defienda posturas que son éticas, dignas y
eficaces.
Rajoy insiste en que el diálogo con ETA “va contra el Pacto
Antiterrorista y los pactos están para cumplirlos”, “no es ético pagar un precio
a unos terroristas y, además, es un inmenso error”, y se pregunta si es que
acaso el presidente del Gobierno “se cree que no le van a pedir nada a cambio”.
A la pregunta de si el diálogo sería legítimo si hubiera una tregua
previa como cuando estaba el PP en el Gobierno, Rajoy considera que la situación
“no es equiparable”, porque “entonces hubo una tregua declarada unilateralmente
por ETA sin que el Gobierno tuviera el mínimo contacto con la banda”.
Los dos artefactos explosivos colocados por ETA en Zarautz (Guipúzcoa)
elevan a más de una veintena el número de bombas dirigidas contra intereses
empresariales vascos o sedes de compañías en esta comunidad desde mayo de 2003,
periodo en el que la banda terrorista ha puesto un total de 63
bombas.
Las dos bombas ayer en Zarautz–una de ellas explotó en las
proximidades de un empresario vasco y la otra fue desactivada por agentes de la
Ertzaintza– sitúan en 22 el número de artefactos contra intereses empresariales
o empresas con sede en Euskadi, media docena de ellos colocados en Guipúzcoa
desde el pasado domingo, cuando la banda hizo estallar cuatro bombas contra
otras tantas empresas de las localidades de Beasain, Vergara, Elgoibar y
Soraluce.
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