Política

Rice recibe en Washington a una delegación de la UE para preparar la Cumbre del próximo 20 de junio

Washington y Bruselas tendrán la oportunidad de intercambiar sus puntos de vista sobre la situación en Oriente Próximo, el proceso electoral en Líbano, Irán, Irak, Rusia, India, Pakistán y Sudán. En principio, no está en la agenda pero a buen seguro que tratarán la crisis europea

Reformar la relación económica y política será uno de los objetivos
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, recibirá mañana en
Washington al presidente en ejercicio del Consejo Europeo y ministro
luxemburgués de Asuntos Exteriores, Jean Asselborn, que encabeza la delegación
de la troika comunitaria que participará en la reunión preparatoria de la cumbre
entre la UE y Estados Unidos, fijada para el 20 de junio en la capital
norteamericana.

Al encuentro asiste también el alto representante de la
Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común (PESC), Javier
Solana, y la comisaria de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad, Benita
Ferrero-Waldner.

En el orden del día, además de los preparativos de la
cumbre, figura el repaso a la situación internacional. Así, Washington y
Bruselas tendrán la oportunidad de intercambiar sus puntos de vista sobre la
situación en Oriente Próximo, el proceso electoral en Líbano, Irán, Irak, Rusia,
India, Pakistán y Sudán.

Objetivo: reforzar
la relación económica y política


La Comisión Europea
presentó el pasado 18 de mayo una batería de propuestas para reforzar la
integración económica a ambos lados del Atlántico y a estrechar las relaciones
políticas entre Washington y Bruselas.

Aunque la herida causada por la
guerra de Irak se restañó durante la visita que el presidente norteamericano,
George W.Bush, hizo el pasado febrero a Bruselas, quedan abiertos algunos
frentes.

En el terreno comercial se ha vuelto a la batalla por las ayudas
públicas a Airbus y Boeing y en el ámbito de la seguridad, la UE teme que el
exceso de celo norteamericano tras el 11-S afecte a los flujos comerciales y al
tráfico de viajeros. Bruselas pone el acento en la necesidad de facilitar los
flujos comerciales y eliminar las trabas al movimiento de bienes y
personas.

Los documentos de viaje biométricos, la seguridad de los
documentos, la política de visados o el registro de nombre de los pasajeros, son
algunos de los asuntos de la agenda transatlántica en este terreno.

En el
plano político, la intención de Bruselas es reforzar la colaboración para hacer
frente a retos comunes, como el terrorismo internacional o mejorar las
capacidades en la gestión de crisis y prevención de conflictos. Se quiere, por
tanto, dar una dimensión “estratégica” a una relación que se considera “clave”.

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