En La Paz reina una tenza calma, al de los últimos tres días debido a la celebración del Corpus Christi y a la tregua de los manifestantes que desde el lunes paralizaron la ciudad donde se encuentra el Gobierno de Bolivia.
Las Fuerzas Armadas castigarán a los tenientes insurgentes
El asueto de los ciudadanos por la conmemoración de la festividad religiosa y el descanso de los participantes en las marchas tuvo un reflejo evidente en las calles paceñas, donde desde primeras horas se respiró un ambiente tranquilo, pese a que el conflicto sigue latente.
La Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia, que aportó con miles de personas a las últimas manifestaciones, anunció el miércoles que dará un respiro las autoridades hasta la próxima semana.
La tensión en las calles regresará previsiblemente el martes, cuando se reanuden las sesiones del Congreso, al que los sectores movilizados reclaman la inmediata convocatoria a una Asamblea Constituyente.
El presidente boliviano, Carlos Mesa, acudió hoy a la celebración de la misa de Corpus Christi, que este año se celebró en la iglesia de San Sebastián, por el temor a hacerlo en el escenario habitual, la Catedral Metropolitana de La Paz, en la plaza Murillo.
Mesa cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas
Las Fuerzas Armadas bolivianas no pasarán por alto las declaraciones de dos tenientes coronel en la radio en las que pedían la dimisión de Mesa y han anunciado que castigarán severamente a los “insurgentes”.
El alto mando de las Fuerzas Armadas ha publicado una nota en la que se anuncia que los dos militares que realizaron declaraciones en una entrevista en Radio Erbol en las que pedía la dimisión del presidente de la República, serán “severamente castigados”.
Ambos militares insistieron en que su petición estaba “sujeta a la Constitución y al Estado de Derecho”. Los tenientes coronel Julio Herrera y Julio César Galindo afirmaron en Radio Erbol que “queremos la renuncia del Presidente de la República, puesto que en Bolivia no tenemos presidente en el palacio y no hay Gobierno”.
Además, Herrera afirmó que su supuesto “movimiento generacional” de militares no pretendía dar un golpe de estado y que no deseaban Fuerzas Armadas salieran a las calles a disparar a los civiles, sino promover una movilización pacífica para cerrar el Congreso, provocar la convocatoria de una asamblea constituyente y nacionalizar los hidrocarburos”.
Añadió que “aquí las transnacionales hacen lo que les viene en gana y aprovechando el soborno que ellas dan a los políticos quieren desmembrar y dividir nuestra patria, y nosotros no estamos de acuerdo con esto”, en alusión a la decisión que tomaron el martes los representantes cívicos, empresariales y políticos de cuatro de los nueve departamentos de Bolivia que decidieron convocar un referéndum para la creación de autonomías regionales, pese a que una consulta así sólo puede hacerse por ley.
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