Política

Ser leyenda del fútbol con goles tontos…

Diego Armando Maradona, Pelé, Alfredo Di Stéfano o Johan Cruyff son alguno de los nombres que han pasado a la historia del fútbol con clase con un balón en los pies. Sin embargo, hay otro club de dudosa honorabilidad en el que han entrado futbolistas que se han metidos goles tontos en propia o han protagonizado jugadas extrañas.

Dudoso honor

En España, el caso más llamativo es el de Zubizarreta con la selección española en el Mundial de Francia 98. Okocha, atacante nigeriano, centró desde la banda izquierda y el guardameta del Valencia, confiando en que el centro era más abierto, metió la mano y acunó el esférico en el fondo del as mallas.

Al otro lado del chardo está Sebastián Abreu. Cuando el uruguayo militaba en San Lorenzo falló un gol inexplicable. Se coló entre dos defensas y cuando estaba para marcar a puerta vacía, echó el balón fuera. Los aficionados no sabía sin reír o llorar.

Ojo al despejar un penalti.

Hace dos temporadas, en la liga húngara, un jugador del Ferencvaros disparó un penalti, el portero del Debrecen lo repelió y un defensa de éste último equipo, en su intento por despejar el balón a córner, se metió un gol en propia meta por toda la escuadra.

Streit, jugador del Colonia, se encaró con el entrenador rival durante un partido. Ambos juntaron sus cabezas como se fueran a pegar con la testa al igual que hacen los ciervos pero cuando apenas se había rozado, se tiraron al césped como el otro le hubiera agredido. Un teatro que no ganaría un Oscar.

Una extraña celebración.

Cuando Rebrov aún jugaba en el Dinamo de Kiev, protagonizó una celebración poco después después de marcar un gol: se recorrió el campo para dedicarle el gol a la  grada oeste. Pero tal cual a la grada, es decir, al conjunto de hormigón y cemento porque este lado no había ningún seguidor sentado ya que estaba en obras. Dicen que se llevaba mal con la afición y por eso lo hizo.


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