Para Gustavo de Arístegui, el Gobierno le ha dado “voz y veto” a Gibraltar, quebrando el artículo X del Tratado de Utrecht, que establece que la única alternativa a la actual situación es la reversión a España de la colonia.
La mayoría de los portavoces constataron que no habrá avances sin tener en cuenta la opinión de los habitantes del Peñón y rechazaron una proposición no de ley del Partido Popular en la que, “ante el preocupante cariz que han tomado las negociaciones hispano-británicas”, pedía respetar “los principios históricos y jurídicos sobre los que tradicionalmente se han asentado las reivindicaciones de España sobre la colonia de Gibraltar”.
Frente al texto del PP, el PSOE había presentado una enmienda garantizando que la reclamación de la soberanía se mantiene “inalterable” en la que señalaban que el nuevo foro puede “contribuir a avanzar en la consecución de los objetivos españoles” y comprometiéndose a “mantener sin ambigüedades” la política de ´dos banderas, tres voces´ iniciada con Gobierno del PP.
El PP no aceptó esta enmienda y los grupos votaron la proposición no de ley del principal grupo de la oposición, que se quedó sólo en su defensa. Su portavoz en la Comisión de Exteriores, Gustavo de Arístegui, respaldó la iniciativa alegando que se da a la colonia estatuto de ´cuasi Estado miembro y soberano´, quebrando todos los principios de derecho internacional y aparcando la negociación sobre la soberanía.
Consideró que se está ante ´tres banderas, tres voces´ y que el Gobierno le ha dado “voz y veto” a Gibraltar, quebrando el artículo X del Tratado de Utrecht, que establece que la única alternativa a la actual situación es la reversión a España de la colonia.
Además, aprovechó su intervención para poner en cuestión toda la política exterior del Gobierno, al que acusó de hacer “rotos irreparables”, cometer “error tras error” y hacer “cesiones perpetuas”. “Son ustedes el rey Midas al revés. Un grave lastre para este país, sobre todo en política exterior”, resumió.
El portavoz del PSOE, Rafael Estrella, acusó a los populares de “encanallar” la política exterior haciendo acusaciones “falsas, desleales y carentes de rigor”. Negó que el Ejecutivo socialista haya dado “veto” a los gibraltareños y rescató unas declaraciones de Abel Matutes para apoyar la tesis de que se puede tener en cuenta la opinión de los gibraltareños sin renunciar a los principios de soberanía.
“El preámbulo de la Constitución de Gibraltar es un pacto entre terceros, ahora bien, no se nos escapa que este condicionamiento constituye un obstáculo objetivo en la solución de nuestro contencioso y, como Estado democrático no podemos concebir la obtención de una solución al problema de la soberanía que se imponga por la fuerza a la voluntad de los ciudadanos de Gibraltar”, dijo Estrella llevando a la Cámara las palabras del entonces ministro de Exteriores, Abel Matutes, en el marco del ´Proceso de Bruselas´ en 1999.
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