Hernando de Soto, autor de “El Misterio del Capital”, sostiene que la verdadera riqueza crece a través de los esfuerzos de los empresarios quienes combinan recursos y dividen eficientemente el trabajo para incrementar la productividad.
Libre Comercio
Las personas que despertaron nuestro interés intelectual en el Perú, en el cual
las cosas no habían estado funcionando después de 12 años de régimen militar
izquierdista, fueron Rose y Milton Friedman, quienes fueron mis primeros
invitados en 1979.
Una de las cosas que Milton nos enseñó cuando estuvo
en Lima fue que no había “almuerzo gratis”. Lo que no mencionó fue que había
libros gratis. Luego de cinco años de aquella visita, Milton y Rose me mandaron
un libro llamado La Tiranía del Status Quo. Ese libro me impresionó
sobremanera, porque para ese entonces nuestro instituto ya había organizado a
cientos de vendedores ambulantes y buscaba maneras de conseguir ratificar
políticas que les facilitara ganarse la vida.
La Tiranía del Status
Quo advertía luego de unos cuantos años del gobierno de Reagan sobre cuan
difícil resultaba romper el Triangulo de Hierro de los beneficiarios, políticos
y burócratas, el cual protegía el status quo y postergaba cambios de urgente
realización.
Nosotros, en el Instituto Libertad y Democracia (ILD),
descubrimos que había un gran respaldo popular para un cambio en los países en
vías de desarrollo. A pesar de ser catalogados como “los pobres”, nosotros
entendimos que esos mismos pobres no podrían estar sobreviviendo sino fuese por
su espíritu empresarial. Y mientras que otros, como Fareed Zakaria señalaba,
decían que mil millones de personas subsistían con un dólar diario y quizá dos o
tres mil millones vivían con no más de $2 o $3 al día, nadie mencionó que había
cuatro mil millones de individuos que eran pobres, empresarios y que eran
excluidos completamente de la economía global e incluso de la nacional, debido a
una carencia total de derecho.
Ya no estamos en el Tercer Mundo rural de
los años sesenta. La población de Puerto Príncipe es 17 veces mayor de lo que
era 35 años atrás. La población de ciudades en Algeria es 15 veces lo que solía
ser. En ciudades ecuatorianas, 11 veces. Y países que eran mayoritariamente
rurales cuando comenzamos nuestra labor, son urbanos hoy en día. Esos ciudadanos
pasaron a convertirse en hombres de negocios y a aprovechar la división de
trabajo que las ciudades ofrecen.
El Surgimiento de
las Ciudades
Los países pobres necesitan la clase de soluciones
que los países desarrollados adoptaron en el siglo XIX, no aquéllas del siglo
XXI. Lo que ocurrió en Occidente en el siglo XIX está ocurriendo actualmente en
países en desarrollo. “Oliver Twist” ha llegado a la ciudad, pero él y sus
amigos aún no han sido reconocidos por las instituciones financieras
internacionales o por la mayoría de los programas bilaterales de algunos países
desarrollados. Peor aun, él ni siquiera ha sido reconocido por la mayoría de
personas en los países en desarrollo quienes creen que los vendedores ambulantes
son un problema o que la manufactura informal fabrica productos de mala calidad.
Mientras más consciente sea la gente de las condiciones reales en los
países en desarrollo, donde viven cinco mil millones de la población total
mundial de seis mil millones de personas, mejor podrán los políticos darse
cuenta que el mayor respaldo para un cambio reside en los empresarios pobres.
La Riqueza de las Naciones
Mi país,
Perú, tuvo un presidente de origen japonés por 10 años. Su nombre era Alberto
Fujimori. Los Fujimori era una de más de un millón de familias que vinieron del
Japón a Perú y Brasil en los años 30 y 40.
Ahora, el hecho que los
Fujimori vinieran al Perú y los Yoshiyama se fueran a Brasil no es de
relevancia. La pregunta más importante es: ¿Porqué los Toledo y los Lula no
fueron a Japón? Ellos no se fueron a Japón porque Perú tenía un ingreso per
cápita de 25 por ciento más que Japón en 1940 y Brasil tenía un ingreso per
cápita 50 por ciento más grande que este último. Obviamente, Japón hizo algo en
los últimos 50 años que lo hizo 10 veces más rico que el Perú. ¿Qué pasó?
Después de la Segunda Guerra Mundial, fue implementado un plan que se
inició en Honolulú en 1942 bajo la supervisión de MacArthur. Como Mao Zedong en
China, los norteamericanos básicamente destruyeron el sistema feudal en Japón
que ellos pensaron era el problema central del expansionismo japonés en Asia.
Sin embargo, en contraste con la China de post-guerra, se pusieron los cimientos
para la creación de un amplio sistema de propiedad privada.
Al
desintegrar el sistema feudal y crear un frente más amplio de apoyo ciudadano a
favor de una economía de mercado, se transformó Japón y sus dos colonias: Taiwán
y Corea del Sur. En 1978, Deng Xiaoping reflexionó y dijo, “Saben, no me
interesa de qué color sea el gato siempre y cuando atrape ratones”. Y ahora el
gigante de Asia continúa fortaleciéndose en base a un amplio sistema de
propiedad.
El “Fenómeno Adolf Busch”
En el pasado, Estados Unidos como parte de su política exterior, ha
transformado países y los ha convertido de economías feudales y patrimoniales a
economías modernas. Pero, al parecer, hay una tendencia a olvidarse de aquellos
hechos. Es mucho más sencillo para un ciudadano del tercer mundo entender lo que
digo que para alguien del primer mundo porque estos últimos toman muchas cosas
por hechas.
Karl Popper solía llamar a este fenómeno el fenómeno Adolf
Busch. Popper y un amigo fueron alguna vez a Zurich a escuchar a Busch
interpretar a Vivaldi. Al pasar del tercer al cuarto movimiento, lo hizo
maravillosamente, de una manera tal que nadie jamás había oído. Lo visitaron
después del concierto en su recámara y le preguntaron, “Maestro, ¿cómo hizo para
ir del tercer al cuarto movimiento?” Y Adolf Busch respondió, “Bueno, es
relativamente simple”. Se puso el violín al cuello y empezó a tocar.
Hablando con la Gente Incorrecta
Recuerdo que en 1988 me pidieron dar un discurso en el Foro Abierto del
Secretario de Estado de los Estados Unidos. El título de mi presentación era
“Los Estados Unidos: Por qué Creo Que Están Hablando con la Gente Incorrecta”.
En otras palabras, la mayoría de estadounidenses hablan con ciudadanos
tercermundistas que se han occidentalizado, como yo. Pero la mayoría de nosotros
tenemos intereses creados. No somos en realidad capitalistas dispuestos a
exponernos a la competencia, somos mas bien mercantilistas en busca de
privilegios. Aquellos verdaderamente interesantes son los empresarios. Pero son
pobres y pequeños, y ustedes aún no han tenido contacto con ellos.
En
México, por ejemplo, cuando estábamos trabajando con el presidente Fox,
descubrimos que alrededor del 80 por ciento de la población mexicana opera en la
economía informal. Ellos son dueños de aproximadamente 6 millones de negocios,
137 hectáreas de tierra y 11 millones de activos inmobiliarios. Y todo eso
asciende a un valor acumulado de $315 mil millones, lo cual es 7 veces el valor
de las reservas petrolíferas mexicanas y 29 veces el valor de toda la inversión
extranjera directa desde la independencia de la corona española.
En
otras palabras, economías precapitalistas, con orientaciones capitalistas, están
emergiendo alrededor de todo el mundo. En Egipto, el 92% de la población entre
los que se encuentran los más pobres, tiene sus activos prediales fuera de la
ley, y el 88% de los empresarios operan extralegalmente. Se estima que el valor
de tales activos asciende a $248 mil millones, lo cual es equivalente a 55 veces
el valor de toda la inversión extranjera directa en Egipto desde que Napoleón se
retiró, incluyendo el Canal de Suez y la Represa de Aswan y 70 veces toda la
ayuda bilateral que ha recibido.
En otras palabras, la mayoría de
nuestros recursos no provienen de ustedes en Occidente. Sin embargo, son muy
amables y aceptamos lo que ustedes nos proporcionan, pero en realidad es una
gota en un balde de agua en comparación a lo que ya tenemos. La verdadera
riqueza crece a través de los esfuerzos de los empresarios quienes combinan
recursos y dividen eficientemente el trabajo para incrementar la productividad.
La Importancia de los Derechos de Propiedad
También hemos sido llamados a países como Ghana. Y lo que es
interesante, no sólo por el Presidente Kufuor, sino también por los jefes de las
tribus. Ellos leyeron nuestras propuestas y dijeron: “ya no queremos soberanía;
queremos derechos de propiedad”. La soberanía es algo que la gente transgrede.
Los derechos de propiedad son mucho más concretos, porque se basan en un
contrato social arraigado en la reciprocidad del interés de un individuo para
con otro, y no en el de una nación para con otra.
Si observamos mapas de
Europa durante un determinado lapso de tiempo, podemos apreciar que la soberanía
es extremadamente inestable. Sin embargo, si vemos a Alsacia-Lorraine, un
territorio que ha sido una y otra vez dividido entre Franceses y Alemanes,
encontraremos que, no importa a quien le pertenezca, Monsieur du Pont aún vive
donde siempre vivió y Herr Schmidt aún permanece viviendo donde siempre lo hizo.
Los derechos de propiedad son el resultado de contratos sociales, y se mantienen
aun cuando la soberanía se fragmenta.
Propiedad y el
Estado de Derecho
Estamos tratando de probar que se puede romper
el triángulo de hierro demostrándoles a los líderes políticos que existe un
enorme respaldo ciudadano a favor de transitar hacia una economía de mercado. La
economía de mercado es esencialmente una construcción legal y no todas aquellas
cosas físicas autopistas, puentes, aeropuertos, y puertos que el Occidente
parece querer darles.
Si eres pobre, y todo lo que en realidad posees es
un pedazo de tierra y un lugar donde trabajar, así seas un vendedor ambulante u
ordeñes vacas, no existe nada más preciado para tí que aquello que te pertenece.
Pero para preservarlo sin leyes tienes que satisfacer a jefes tribales, policías
deshonestos, políticos corruptos, jueces malos, vecinos problemáticos, e incluso
terroristas.
Pero si la ley llega y señala que esos derechos son ahora
reconocidos, no sólo por los vecinos sino también por la policía y la nación
entera (ahora los podrán comercializar nacional e incluso internacionalmente y
la ley los protegerá), entonces la gente se interesará por el estado de derecho.
Pronto preguntarán, ¿qué pasa si tienen una disputa y se van a corte?
Entonces querrán un buen sistema judicial. Y eventualmente se darán cuenta de
que las leyes pueden ser cambiadas y preguntarán otra vez, ¿quién las hace? Y
así, les empezará a interesar el proceso político.
El origen del estado
de derecho que permitirá el crecimiento de una nación moderna y así traerá paz,
estabilidad y prosperidad al mundo ¾ son los derechos de propiedad. Y el estado
de derecho generará prosperidad.
La División del
Trabajo
Adam Smith y más tarde Marx vendrían a decir que la
creciente productividad en Europa se debió a la división del trabajo. El ejemplo
de Smith era bien simple. Él dijo que vio trabajar a un par de personas
fabricando alfileres en las afueras de Glasgow. Siguiendo 18 pasos, eran capaces
de producir no más de 20 alfileres por día. Pero en otro lugar, vio a 10
personas dividirse aquellas 18 funciones entre sí. Una persona compró el
alambre, otra lo cubrió con estaño y luego una tercera desenrolló el cable,
otras dos lo cortaron, otra persona le sacó punta al alambre, alguien más le
puso la cabeza al alfiler y así hicieron 48,000 alfileres por día.
Pero
si van a los países en desarrollo, verán que no necesariamente hay compañías,
porque la ley aún no les ha llegado. Todo lo que hay son familias. Y las
familias tienen dificultades poniendo incluso a 10 personas a trabajar. Sólo
pueden con 4. Y entre esos 4 se encuentra el hermano ocioso y el cuñado
alcohólico: personas que no son buenas fabricando alfileres. Cualquier gerente
sabe que es importante cómo se combinan los recursos y a quién se contrata.
Mas de 4 mil millones de personas carecen de derechos de propiedad sobre
sus bienes y no pueden acceder a crédito y usarlo como garantía y tampoco pueden
crear una empresa a través de la cual dividir el trabajo. Esto significa que no
pueden organizar los insumos ni manejar la creación del producto de manera
eficiente. No pueden separar los activos que pertenecen a los accionistas de
aquellos bienes que pertenecen a los prestamistas y trabajadores.
Con
sólo unos pocos trabajadores pobremente organizados por cada empresa, no importa
cuántos micro créditos se les otorgue, jamás serán eficientes ni podrán competir
en el mercado global. El valor no es sólo pura fuerza laboral sino también el
poder del hombre para dividir el trabajo. A pesar que Adam Smith fue un gran
hombre, muchos de los primeros liberales nos dejaron una herencia de la cual
necesitamos deshacernos: la teoría del valor-trabajo. El valor no proviene
simplemente del trabajo. Proviene de soluciones políticas y económicas
inteligentes que puedan ayudar a incrementar significativamente la
productividad.
El Potencial de la Libertad
Para construir naciones modernas, primero tenemos que aprender cómo los
pobres trabajan y luego debemos estructurar las leyes para que atiendan sus
necesidades. Al final, peruanos, chinos y norteamericanos queremos básicamente
las mismas cosas: vida, libertad y propiedad. Y para obtenerlas, hay que
construir una economía de mercado basada en el estado de derecho. Nuestros
verdaderos enemigos no son Marx u otros, sino aquellas personas que no creen en
el potencial de una humanidad liberados por el estado de derecho.
Los
enemigos de la ilustración son románticos, que se convierten en la clase de
nacionalistas que no saben cómo hablar de la civilización en el singular,
aquéllos que creen en múltiples civilizaciones a la misma vez. Porque son
nacionalistas románticos, marginan a las personas de las leyes universales del
progreso. Es gente como Samuel Huntington, quien en realidad es moderado a
comparación de nuestros románticos, quienes creen que no deberíamos seguir el
modelo de ustedes porque Max Weber los convenció que era un modelo anglo-sajón.
Así pues, estoy aquí en Cato, orgulloso de ser el segundo extranjero en
recibir su premio, rodeado de compañeros latinos y presentado por un
ex-ciudadano de la India. Ustedes están claramente en el sendero de la
ilustración porque creen en el potencial de la gente alrededor del mundo. Estoy
orgulloso de recibir este premio del Cato, que lleva el nombre del gran Milton
Friedman. Y me siento honrado por la distinción a mí conferida, la cual refleja
la labor de mis colegas.
Hernando de Soto es el ganador del Premio
Milton Friedman para el Avance de la Libertad 2004. Traducido por Augusto
Ballester para Cato Institute.
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