Política

Un grupo de armado liberó presos en una ciudad de Uzbekistán

Al menos nueve personas murieron ayer cuando rebeldes en la ciudad de Andizhán, en el este de Uzbekistán, liberaron a los presos de una cárcel y asaltaron un edificio gubernamental, tomando a 10 policías como rehenes. Unos 2.000 manifestantes se dieron cita en el centro de la ciudad y no había señales de policía en las calles.

Nueve muertos y decenas de heridos en la revuelta
Estos actos violentos, los peores en la autoritaria nación ex-soviética desde la colocación de bombas en la capital, Tashkent, hace un año, afectaron al poblado Valle Ferghana, una de las regiones musulmanas más pobres e inestables de Asia Central.

Docenas de soldados entraron en la ciudad en jeeps y camiones, pero no estaba claro quién estaba al mando. Varios edificios estaban en llamas en el centro de Andizhán, y el edificio principal del gobierno local se encontraba ocupado por los rebeldes. Secuestraron a diez oficiales de policía y les ataron las manos en el interior del edificio, repleto de cristales rotos.

“Puedo confirmar que el presidente mantiene negociaciones en Andizhán, aunque aún no puedo precisar con quién concretamente”, dijo a la agencia rusa Interfax un portavoz del servicio de prensa de Karímov. Entre tanto, testigos presenciales informan de que el centro de la ciudad está totalmente cercado por tropas y blindados y es sobrevolado por helicópteros artillados.

En medio de ese cerco están unas tres o cuatro calles y la plaza central, con miles de manifestantes, y la administración regional, tomada por los opositores. Según comunicó desde el lugar Alexandr Volosevich, un periodista local, los manifestantes se limitan a pasar uno al otro los altavoces para formular sus exigencias, cuya esencia consiste en “la demanda de cambio de poder”.

El periodista afirma que en el edificio de la administración “hay una decena de hombres armados”. “Somos 3.000 desesperados y otros 30.000 habitantes de la ciudad”, dijo Sharif Shakírov, uno de los líderes de la revuelta a la página digital Centrasia.ru. Entre los 23 procesados por militar en el movimiento islámico Akramia, proceso que es considerado como uno de los detonantes de la revuelta, figuran dos Shakírov, ambos empresarios.

Shakírov dijo que los manifestantes no exigen la dimisión de Karímov, pero sí del Gobierno, así como la liberación de todos los presos procesados por razones religiosas o políticas. “El pueblo está cansado de la miseria, el desespero, la injusticia y la opresión”, dijo. Mientras, Jazrantkul Judyberdiel, uno de los políticos opositores uzbekos más conocidos, llamó a las fuerzas del orden a pasarse al lado de los “sublevados de Andizhán”. “Ha llegado la hora decisiva para cada ciudadano de Uzbekistán y, en particular, para los policías, agentes de Seguridad, sargentos y soldados rasos, el momento de ponerse de parte del pueblo, de todos los oprimidos y sojuzgados”, dijo en un mensaje difundido por Centrasia.

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