A pesar de que la ayuda internacional llegó rápido y que desde el primer momento se trabajó para minimizar la masacre causada por el maremoto de diciembre, lo cierto es que todavía queda mucho trabajo para realizar in situ, como relata un voluntario mexicano.
Aún queda mucho trabajo para reconstruir la zona
Mañana hace cuatro meses desde el devastador tsunami que arrasó todo el sudeste
asiático y dejó a su paso una huella de muerte y desolación. A pesar de las
primeras acciones en la zona que solucionaron los problemas más graves, todavía
queda mucho que hacer en la zona, tal y como relata uno de los voluntarios
mexicanos que trabajan todavía allí.
Héctor Méndez, uno de estos
voluntarios, relató al diario Crónica que ahora están “trabajando en un proyecto
para construir cuatro mil viviendas gracias a los fondos aportados por los
mexicanos para este fin, en total unos ocho millones de dólares”. Pese a este
presupuesto, los voluntarios acuden a la zona devastada por sus propios medios.
Enfrentamientos de los
rebeldes
Además de las dificultades propias del trabajo, estas
personas también deben enfrentarse a otras como los constantes enfrentamientos
entre los grupos independentistas que pelean contra el gobierno indonesio como
el Movimiento Aceh Libre (GAM).
Según relata Méndez, “estamos en el área
de influencia de la guerrilla independentista de Sumatra y Udara, y también en
las cercanías del volcán de Krakatoa, al este de Java. Por eso, ahora, nuestro
mayor temor es el fuego cruzado entre los rebeldes y el ejército, por los que
algunos días nos movemos en un ambiente de guerra”.
A eso hay que
sumarle que en la zona las réplicas del gran terremoto del 26 de diciembre no
han parado. La más fuerte ocurrió el 28 de marzo y la zona más dañada fue la
isla Nias, adonde decidió trasladarse el grupo de Méndez para proporcionar
ayuda, pero se tuvieron que enfrentar a las trabas burocráticas de los soldados
indonesios.
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