La película habla con más veracidad de las relaciones de pareja que la gran mayoría de las historias que hemos visto últimamente.
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Sábado, 06 de junio 2026

La película habla con más veracidad de las relaciones de pareja que la gran mayoría de las historias que hemos visto últimamente.
España nunca llegóJack Goes Boating, que así se llamó la cinta, y ahora Surtsey films –esta pequeña distribuidora que tantas alegrías nos está dando últimamente– la ha recuperado. La película cuenta una melancólica historia de amor otoñal entre un maduro conductor de limusinas y una –también madura– mujer cuya existencia se encierra entre un monótono trabajo y un buen número de inseguridades.
Empezando, claro, por el reparto. Se nota que Hoffman está cómodo en un papel que, si no supiéramos que se trata de un guión adaptado, podríamos decir que está escrito para él, e incluso escrito por él mismo. Ver su interpretación después de su trágico final duele porque en su personaje –un ser bueno, de gran corazón y muy vulnerable, en búsqueda constante de una felicidad que parece que se le escapa– se reconocen algunos elementos autobiográficos. Se entiende que Hoffman eligiera dirigir precisamente esta película.
Una película no basta para juzgar qué habría sido Hoffman como director. Tampoco hace falta. Ya sabemos el gran actor que fue y es más que suficiente. Por otra parte hay muchos que, con una decena de títulos, no han conseguido todavía ni elegir un buen texto, ni escoger un archiconocido tema musical y lograr que suene con una fuerza expresiva distinta, ni fotografiar una ciudad como luce este Nueva York, ni mantener el tono de una escena como la del electrizante ataque de ira de un hombre pacífico. Ni dirigir al mejor actor del mundo… y que no se note que se está dirigiendo a sí mismo.
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