Política

Una jornada histórica en medio de una crisis de gran calado

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veinticinco dan hoy un paso más en el proceso de unión continental. Ahora queda la ratificación por países.

HOY SE FIRMA EN ROMA LA CONSTITUCIÓN EUROPEA
Han hecho falta más de dos años de debates y de negociaciones para que al final
la primera Constitución Europea sea una realidad. De esta manera se avanza un
paso más en la creación del espacio económico y político más grande del mundo y
en el que están implicados, de momento, 25 países.

Estos números dan una
idea de que, el camino no está siendo fácil. Quizá uno de los principales
escollos haya sido conseguir que todos los países tuviesen representación en las
instituciones comunitarias, organismos que tienen que recoger la combinación de
Estados y pueblos, ya de por si de difícil definición.

Por otro lado, la
situación desconocida, e incluso insólita, vivida esta semana en el proceso de
aprobación de la Comisión, que puede interpretarse en clave de solidez
democrática y afianzamiento de una Eurocámara antes condenada a mero escenario
de debate, debilita, según han hecho ver algunos expertos, a una Unión Europea
recién ampliada y con su primera Constitución a punto de ser firmada y
ratificada.

La contundente escenificación de las nuevas cuotas de poder
que está dispuesto a ejercer el Parlamento no llega, en este sentido, en el
momento más idóneo. Con el titánico reto de movilizar a una ciudadanía escéptica
ante una Carta Magna que desde su génesis no produjo sino enfrentamientos entre
los gobiernos y los partidos, no parece que el bloqueo producido por la falta de
entendimiento entre los partidos que componen la Eurocámara de la UE sea la
mejor manera de afrontar el referéndum constitucional.

Otro paso más

Aún así, finalmente hoy los jefes
de Estado y de Gobierno y los ministros de Asuntos Exteriores de los Veinticinco
países europeos, asisten hoy en Roma a la ceremonia de la firma del Tratado y
del Acta final.

Ambos textos serán rubricados por los 25 miembros de la
UE, mientras que los países candidatos (Turquía, Bulgaria y Rumanía) firmarán el
Acta final y Croacia sólo asistirá a la ceremonia.

La firma además, será
una vuelta a los orígenes, aunque sea simbólica, ya que tendrá lugar en el
Campidoglio, en la Sala Degli Orazi e Curiazi, el mismo lugar donde fue
rubricado en 1957 el Tratado que estableció la Comunidad Europea por parte de
los seis fundadores: Francia, Alemania, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo.


Sin embargo, aunque la ceremonia de la firma parece el final, es sólo la
continuación de un proceso que comenzó el pasado 18 de junio con el cierre del
texto definitivo y que tiene que continuar con la ratificación de cada país. Las
instituciones comunitarias calculan que este proceso puede durar unos dos años.


Desafío en los Estados
miembros

Este será el mayor desafío, puesto que la entrada en
vigor de la Carta Magna está subordinada a la ratificación por los Veinticinco
de acuerdo con su reglas constitucionales, es decir, bien por vía parlamentaria
o por referéndum.

Teniendo en cuenta la escasa participación ciudadana
en las últimas elecciones europeas, los analistas no descartan problemas en el
proceso de ratificación, debido, precisamente, a la escasa motivación popular.
En este punto conviene tener en cuenta que el texto no prevé soluciones
jurídicas para el caso en el que alguno de los Estados miembros no aprueben su
ratificación.

En una fórmula ambigua, establece que, si tras un plazo de
dos años a contar desde la firma del Tratado, los cuatro quintos de los Estados
miembros han ratificado este tratado pero uno o varios países tienen
dificultades, “el Consejo Europeo se ocupará de la cuestión”. Así las cosas, con
tan sólo este compromiso político es imposible anticipar el tamaño y las
consecuencias concretas del fracaso del proceso de ratificación.

El texto

Este nuevo texto ratificado hoy
sustituirá a la mayoría de los tratados existentes y está compuesto de cuatro
partes. La primera describe la Unión Europea, sus valores, objetivos,
competencias, procesos de toma de decisiones e instituciones. La segunda
contiene el capítulo relativo a los derechos fundamentales y la tercera parte
describe la política y la acción de la UE. La cuarta, y última, encierra las
disposiciones finales, entre ellas los procedimientos de ratificación y de
revisión, llegado el caso, de la propia Constitución.

Entre las
principales características que se pueden destacar de la Carta Magna esta el que
abre la vía a diferentes velocidades de integración, la salida voluntaria de uno
de sus socios y otorga poder de decisión a los parlamentos nacionales en las
decisiones comunitarias.

Además, como elemento fundamental, la inclusión
con carácter vinculante de la Carta de los Derechos Fundamentales refuerza la
protección de los ciudadanos de una forma desconocida ahora. Esto ha provocado
que algunos Estados, como el Reino Unido hayan expresado su temor por que sus
ciudadanos podrían reclamar derechos, con la Constitución en la mano, que no
existen en su ordenamiento jurídico.

Plano
político

En el plano de lo político, la UE declara estar abierta a
“todos” los Estados europeos que respeten sus valores (dignidad humana,
libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto a los Derechos
Humanos) y se comprometan a promoverlos en común. Pero también queda la
posibilidad de que un Estado miembro vea suspendidas sus prerrogativas si viola
dichos valores o incluso retirarse del club si así lo decide voluntariamente.


A la hora de aprobar las decisiones y después de la experiencia de los
vetos a Quince que siempre han supuesto el principal escollo para avanzar en la
integración, la Convención pujó por pasar a mayoría cualificada la mayoría de
los temas como justicia e interior, medioambiente, mercado interior, transportes
y política de cohesión. Sí se mantiene, por el empeño británico, en la
fiscalidad, en la política exterior y en los asuntos sociales, pero no será
necesaria en temas como justicia e interior, medioambiente, mercado interior,
transportes y política de cohesión.

No obstante, los Veinticinco han
incluido ´pasarelas´ que permiten eliminar la unanimidad sin una nueva
modificación del Tratado con el voto a favor de todo el Consejo Europeo.
Asimismo, se facilita la “cooperación reforzada” entre los países capaces y
deseosos de ir más allá de la integración prevista en los Tratados.


También, por primera vez, los Parlamentos nacionales o las cámaras en
los sistemas bicamerales controlarán que se respete el “principio de
subsidiariedad”, de acuerdo con el cual las decisiones deben ser tomadas
básicamente al nivel más bajo que esté en condiciones de hacerlo.

Iniciativa ciudadana

La opción de que los
ciudadanos puedan presentar sus propuestas también se refuerza puesto que se
contempla que si se juntan al menos un millón de firmas, es decir, sólo el 0,2
de la población de la Unión ampliada, los ciudadanos pueden reclamar a la
Comisión una propuesta legislativa determinada.

El lema de esta UE es
“Unidad en la diversidad” y se ha fijado el 9 de mayo como Día de Europa. Los
símbolos que representarán a la UE son: el Himno de la Alegría de Beethoven, el
euro y la bandera con doce estrellas de oro sobre fondo azul. Buena prueba de
esta diversidad es el reconocimiento de las lenguas cooficiales en los Estados
miembros, en concreto, para la traducción de la Carta Magna y la protección
específica de las regiones ultraperiféricas como las Islas Canarias.

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