Centenares de manifestantes, algunos rociados de gasolina para inmolarse, exigieron en la ciudad uzbeka de Kara Suu, en la frontera con Kirguizistán, la liberación de los líderes opositores Dilmurat Palvan y Bajtiar Rajímov.
Los adversos fueron detenidos tras los disturbios del pasado fin de semana, dijo Efe.
Crece la tensión en Uzbekistán y aumentan las protestas
La situación continuaba tensa hasta ayer en Uzbekistán, después de que en la ciudad fronteriza de Karassuv las fuerzas de seguridad disolvieron una manifestación que por segundo día consecutivo reclamó la liberación de 80 personas, entre ellas la del líder islamita local Bajtar Rajimov.
Estas personas fueron detenidas por las autoridades durante los disturbios de la semana pasada en esta ciudad.
Después de varias horas de mitin las autoridades lograron convencer a los manifestantes para que abandonaran el lugar, que está ocupado por el Ejército y la Policía.
Según relataron habitantes de esa ciudad, durante la protesta la esposa de uno de los detenidos se roció a sí misma y a sus cuatro hijos con gasolina y amenazó con inmolarse si las autoridades no cedían a las demandas de los manifestantes.
Trascendió que protestas similares estallaron en Pajtabad, otra ciudad uzbeka situada en la línea fronteriza con Kirguizistán. Los participantes exigían información sobre el destino de los detenidos.
Al menos 2.000 personas se presentaron frente a la sede de la administración de la ciudad uzbeka de Kara Suu.
Entretanto, las autoridades kirguizes reforzaron la guardia en los puntos de control situados a orillas del canal Sharijansay, que separa a los dos países, con el objeto de evitar más conflictos en vista de las intensas movilizaciones en la zona limítrofe.
La correspondiente decisión fue adoptada después de que unas 500 personas, procedentes del lado uzbeko de la ciudad, intentaran cruzar la frontera y pedir asilo en Kirguizistán como refugiados, situación que originó más tensión.
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