Puede resultar muy ingenuo pensar que la sola disminución de los Ingresos petroleros, sería la razón suficiente y necesaria para el declive del líder venezolano. La autora explica que hay muchas otras variables en juego, además de la pobre oposición. Estas son lecciones que servirán también para Ecuador.
Mary O´Grady
Los optimistas han mantenido desde hace algún tiempo la teoría de que a Hugo Chávez le caería su Waterloo al momento en que reviente la burbuja petrolera. Pero con una reducción de 75% en el precio del petróleo de hace un año, y la bota del régimen chavista aun firmemente plantada sobre el cuello de la nación, creo que esa teoría debería revisarse.
Es verdad que el descontento popular con el chavismo ha aumentado en la medida que los precios del petróleo han caído. La desilusión es probable que aumente a medida que la economía se hunde. Pero habiendo aprovechado los años de bonanza para consolidar su poder y destruir cualquier vestigio de rendimiento de cuentas, el Sr. Chávez tiene escasos incentivos para retornar el país al pluralismo político, aun cuando la mayoría de los venezolanos están cansados de tanta tiranía. Lo que si puede suceder es que se torne más agresivo y peligroso a medida que se marchite su rosa revolucionaria y se sienta cada vez mas amenazado.
Ciertamente no se puede esperar mucho de las “elecciones”. El Sr. Chávez ahora controla todo el proceso electoral, desde el registro de votantes hasta el contaje total luego que se han cerrado las urnas de votación. Bajo enorme presión pública no tuvo más remedio que aceptar su derrota en el 2007 para implementar una reforma constitucional diseñada para convertirlo a el presidente vitalicio. ¿Y eso qué? Esa pérdida le permitió mantener el disfraz de democracia y ahora ha decidido que convocará a otro referéndum sobre el mismo tema en el mes de Febrero. Se presume que se repetirá este ejercicio hasta lograr la respuesta correcta.
Todo régimen policiaco asegura tener “elecciones”. Pero también se especializa en combinar el monopolio del uso de la fuerza del estado con un monopolio del poder económico y control de la información. Con estas tres armas, las protestas se aplastan fácilmente. Venezuela es un buen ejemplo.
El gobierno venezolano es ahora un gobierno militar. El señor Chávez efectuó una purga de los líderes de las fuerzas armadas en el 2002 y los reemplazó con aquellos leales a la causa socialista. Como sus similares en Cuba, estos nuevos comandantes están bien recompensados. La falta de transparencia hace imposible conocer exactamente cuanto reciben por su fidelidad, pero se puede asegurar que ellos no han estado fuera de la fiesta que los chavistas obedientes han disfrutado en la última década. Aun cuando los ingresos por petróleo se reduzcan, es poco probable que disminuya ni su importancia ni los premios que reciben.
El Sr. Chávez ha tomado a su cargo también la policía metropolitana de Caracas, ha importado agentes de inteligencia cubanos y armado su propia milicia bolivariana cuya tarea es actuar como fuerzas de vecindario. Si los venezolanos decidiera que ya están hartos de estar gobernados por un solo hombre, el chavismo tiene suficientes armas a la mano para hacerles cambiar de criterio.
El arte de ser dictador se ha refinado grandemente desde la época en que Stalin mató millones de su propia gente. Los tiranos modernos comprenden que hay muchas formas de manipular sus ciudadanos y la mayoría de ellas no requiere el uso de la fuerza.
Una medida en la cual confía mayormente el Sr. Chávez es control de lo que se dice. En las escuelas del gobierno, los niños se los endoctrina en el pensamiento de Bolívar. Mientras tanto, el estado le ha quitado su independencia a los medios y ahora domina toda la televisión en el país. Esto permite al gobierno persuadir a la gente sobre el dogma anti mercado. Le repite insistentemente a su audiencia cautiva que los males de todo tipo, incluyendo inflación del 31% el año pasado, es el resultado de aquellos que persiguen el lucro, de los intermediarios y el consumismo.
Esta película Orwelliana se la usa también para revolver sentimientos nacionalistas contra los diablos extranjeros como los Estados Unidos, Colombia e Israel. La audiencia ha observado la violencia de Gaza a través de los lentes de Hamas, y la semana pasada el Sr. Chávez hizo un show expulsando al embajador israelí en Caracas.
La inversión en la revolución en América del Sur puede ser que retroceda a medida que los ingresos disminuyan. Pero su acceso a Irán y a Siria es muy probable que continúe porque estas relaciones pueden servirle como fuente de financiamiento para su política armamentista. En Diciembre, el diario italiano La Stampa report que hay evidencia de un pacto entre Caracas y Teherán en el cual Irán usa aviones venezolanos para el tráfico de armas y Venezuela obtiene a cambio ayuda militar. Este mes, soldados Turcos interceptaron un envió de Irán camino a Venezuela supuestamente cargado de materiales para hacer explosivos.
A pesar de todo esto, el Sr. Chávez mantiene la herramienta más efectiva del estado policía, esto es, control sobre la economía. El estado libremente expropia lo que quiere, un centro comercial en Caracas es el ultimo anuncio de expropiación de Chávez, y la libertad económica está muerta. Además, el estado ha impuesto estricto controles de capital, logrando que sea imposible ahorrar o intercambiar en moneda dura. Los analistas predicen que se viene otra gran devaluación del bolívar en el futuro cercano. El sector privado ha sido borrado del mapa, excepto por aquellos que han unido sus destinos al del tirano.
La reducción de los ingresos petroleros puede empobrecer al estado, pero la oposición es aun más pobre. Organizar una rebelión contra un Chávez un poco menos rico, es aun una tarea formidable.
Fuente: Instituto Ecuatoriano de Economía Política
(IEEP)
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