Política

Venezuela: ¿Sí o no al capitalismo?

Los venezolanos que queremos oponernos a Chávez tenemos que hacer un esfuerzo para entender qué es el capitalismo; y en qué medida profunda este modelo de organización social se correlaciona con la miseria humana, con la lamentable manera de ser del hombre. El capitalismo es la expresión fiel de esa miseria, es ¡nuestra manera de ser! No es cierto, como ciegamente creía el buenazo de Marx.

Emeterio Gómez
Tal como deciamos con anterioridad, dado que Chávez nos ha ahorrado el trabajo
de caracterizarlo, dado que el Comandante se ha definido como
socialista-comunista, pareciera elemental que nosotros, los de la oposición,
procediéramos a tratar de precisar un poco hacia dónde queremos ir.

No
tanto en el sentido político-ideológico, no para salir ahora a decir que somos
de derecha o de centroderecha, términos carentes hoy de sentido, sino en el
terreno que realmente importa, en el económico-ideológico. En el plano muy
preciso de saber si frente a la definición comunista de Chávez, nosotros
aceptaremos la defensa abierta del capitalismo, o si seguiremos ilusamente
buscando la inefable Tercera Vía. Que es una primera idea rápidamente
descartable: esa recurrente manía de querer inventar una tercera posibilidad
entre el capitalismo y el comunismo. No hay tal cosa; así como una mujer no
puede estar medio preñada. No hay una Tercera Vía entre estar preñada y no
estarlo. Hay, eso sí, cualquier cantidad de variantes de un mal embarazo, así
como ene versiones del capitalismo y del comunismo.

Pero, o está usted
con el uno o está con el otro: o capta que el ser humano es una basura
lamentable, una nulidad ética profunda, en cuyo caso, sólo podrá funcionar un
modelo económico que establezca una conexión rigurosa entre lo que usted le
aporta a los demás y lo que recibe de ellos como contraprestación; o no ha
entendido usted eso, en cuyo caso creerá que a corto plazo y gracias al
totalitarismo se puede convertir a estas bestias que somos en entes éticos, en
“hombres nuevos”. No hay más que esas dos “vías”: o está usted en el primer
grupo y asume la defensa del capitalismo… o está en el segundo y se dedica a
promover el comunismo, a regalarle dólares a todo el mundo, a comprar deuda
externa argentina y a revaluar la moneda cubana, mientras la suya se
devalúa.

Una confrontación radical que no es -dicho sea de paso- sino
otra forma de expresar aquella vieja historia según la cual el que a los 20 años
no desea rehacer el mundo y acabar con la injusticia es porque no tiene corazón
y el que a los 50 años sigue pensando igual… es que no ha reflexionado. Porque
inteligencia, sin duda, le sobra.

Los venezolanos que queremos oponernos
a Chávez tenemos que hacer un esfuerzo para entender qué es el capitalismo; y en
qué medida profunda este modelo de organización social se correlaciona con la
miseria humana, con la lamentable manera de ser del hombre. El capitalismo es la
expresión fiel de esa miseria, es ¡nuestra manera de ser! No es cierto, como
ciegamente creía el buenazo de Marx, que el ser social determina a la conciencia
individual, no es que somos de acuerdo a la sociedad en la que vivimos, es que
nuestra condición animal, el millón de años que vivimos con las bestias, priva
sobre los 8.000 añitos de civilización. ¡Un millón de años, 1.000 milenios en la
jungla, contra 8 en las ciudades!

Más bien es mucho que no nos matemos
más entre nosotros mismos, que no nos despedacemos a la menor disensión. Eso es
el capitalismo, el comercio en lugar del saqueo; y ese es, en buena medida, el
producto de las grandes religiones: ese ligerísimo toque humano que muy de tarde
en tarde experimentamos. O, mejor dicho, que sólo experimentamos con la familia
y con los amigos.

Hay un pensamiento de Jesucristo que ayuda mucho a
comprender lo que es el capitalismo y, sobre todo, lo que es el comunismo. Ya
llegando a la cima del Calvario -en la película de Mel Gibson- Jesús suelta esta
perla: “Amar a los que te aman no tiene ningún mérito”. Estar con el capitalismo
es comprender que no es ¡nada fácil amar a los que no te aman, a los que no son
ni tu familia, ni tus amigos! Es comprender que a ese nivel de desarrollo
espiritual no se llega -socialmente, es decir, masivamente- sino con un
larguísimo trabajo de desarrollo humano, ético y religioso. Ser comunista es
creer que a ello se puede llegar por decreto, a corto plazo y gracias al
totalitarismo.

Fuente: El Universal – Venezuela

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