La polémica en torno a los recortes en educación en España se ha reanimado con la publicación del informe sobre enseñanza que cada año elabora la OCDE (Education at a Glance 2011). Cada parte ha interpretado los datos de acuerdo con su postura en el debate. El resultado es una guerra de cifras y de titulares con los que resulta difícil aclararse. Cabe preguntarse si es posible llegar a conclusiones objetivas; por ejemplo: ¿Cobran los profesores españoles más o menos que sus colegas extranjeros?, ¿trabajan lo mismo?, ¿cuál es el nivel de inversión en educación?
Esta vez, el objeto de la polémica son los recortes anunciados por varias Comunidades Autónomas, unas medidas que suponen un descenso en la contratación de profesores interinos y un aumento en el número de horas lectivas para el profesorado ordinario de los centros públicos, que en Madrid pasaría de 18 a 20 horas semanales. En comparación, un profesor de la enseñanza privada concertada da 25 horas semanales.
El último informe de la OCDE aporta datos sobre el profesorado (con referencia a 2009) que han sido utilizados como arma arrojadiza en el debate. Uno se puede encontrar titulares aparentemente irreconciliables según el medio de comunicación que escoja: “El profesor español, entre los que más vacaciones tienen de la OCDE” (ABC, 14-09-11) o “Los docentes españoles trabajan más que la media de los de la UE” (Público, 14-09-11). Lo mismo se repite al tocar el tema de la inversión pública: según quién lo diga, España gasta en educación por encima o por debajo de la media europea.
Frente a las simplificaciones, lo mejor es atender a los datos.
Más clases, menos horas totales
Un profesor de ESO –todos los datos se refieren siempre a la enseñanza pública– imparte en España 713 clases por año, solo 10 ó 12 más que la media de la OCDE. La diferencia es mayor en Primaria y Bachillerato, donde los docentes superan en 101 y 37 clases respectivamente la media. Esta es la cara de la moneda en la que se han fijado los que opinan que los nuevos recortes anunciados supondrán una nueva carga para un profesorado ya sobrecargado.
La otra cara tiene que ver con el resto de las horas que los profesores deben dedicar a su trabajo: preparación de las clases, corrección de exámenes, tutorías, etc. En total, la dedicación teórica de un docente español a su tarea –su jornada laboral– es de 1.425 horas anuales, aunque muchos profesores dicen dedicar al colegio mucho más tiempo del oficial. La media en la OCDE llega hasta las 1.662 horas.
Hay países que no regulan el número total de horas laborales y solo estipulan el tiempo que el profesor debe permanecer en el centro. En otros casos es al contrario. En España se fijan las dos cosas. También en cuanto al tiempo de estancia en el centro, el profesorado español disfruta de unas condiciones favorables. Entre los países que regulan este aspecto, la media asciende a 1.665 horas anuales para un profesor de la etapa secundaria obligatoria, mientras que el mismo docente en España solo debe pasar 1.140 horas en su centro.
Estos datos pueden llevar a pensar entonces que, en conjunto, el profesor español trabaja menos que la mayor parte de sus colegas de la OCDE. Pero es lógico suponer que las horas de trabajo reales están directamente relacionadas con el número de horas lectivas: a más horas, en principio, más preparación de clases, más alumnos y por tanto más trabajos y exámenes que corregir. Sean o no en el centro, estén estipuladas o no como jornada laboral, el profesor español debería soportar una mayor carga de trabajo que la mayoría de sus vecinos.
En teoría, un menor porcentaje de horas lectivas respecto del total de tiempo trabajado implicaría mejor preparación de las clases y más calidad en la educación. Así lo estima la OCDE en su informe. Los profesores españoles de la ESO dedican aproximadamente un 50% de su tiempo a impartir clase, un porcentaje por encima de lo común en la Unión Europea.
Como además el calendario escolar español cuenta con menos días lectivos (176 frente a los 186 de la OCDE), los docentes salen a cuatro clases por día. Por encima quedan los profesores de Argentina, Chile, México o Estados Unidos, que rondan las cinco clases diarias. También están por encima Inglaterra, Escocia o Portugal. En el otro extremo se encuentran Dinamarca, Hungría, Islandia, Polonia, Japón o Corea del Sur, donde las horas lectivas no llegan al 30% de la jornada laboral del profesor.
Gasto por alumno
Una de las acusaciones más escuchadas durante las recientes protestas en España es la de que las administraciones donde se han producido los recortes están ahogando económicamente a la escuela pública.
Los datos aportados por la OCDE –relativos al 2009– contradicen esta idea. España invierte en educación un 29% del PIB per capita, por encima de los valores medios en la UE y la OCDE. Los países que más recursos dedican en proporción a su riqueza son Estados Unidos (32%) –aunque concentrados en la educación universitaria– y Noruega (30%).
Por etapas, el gasto relativo en España es especialmente importante durante la educación secundaria, y no tanto, aunque siempre por encima de la media de la OCDE, en la educación primaria y universitaria.
El gasto anual por alumno en España (con datos de 2008 y medido en dólares en paridad de poder adquisitivo para hacer posible la comparación) era de 7.184 en primaria y 9.792 en secundaria, mientras que la media de la OCDE era 7.153 y 8.972, respectivamente, así que no puede decirse que estemos gastando menos que la media. Tampoco estamos mal si lo comparamos con el gasto medio en 21 países de la Unión Europea, donde era de 7.257 en primaria y 9.116 en secundaria.
Sin embargo, el punto débil de las cuentas españolas vuelve a ser en este aspecto la evolución histórica desde 2000. España ha aumentado su presupuesto en menor medida que sus socios de la OCDE durante la última década, si bien es cierto que se partía de unos datos excepcionalmente altos a comienzo de década.
Los salarios de los profesores
El salario medio de un profesor de secundaria (obligatoria) en España está por encima de la media del de sus colegas de la OCDE. En la secundaria superior, un profesor español con 10 años de antigüedad ganaba en 2009 el equivalente a 50.800 dólares, mientras que la media de la OCDE estaba en 40.300.
Los sueldos son mayores en todas las etapas de la carrera profesional: al comienzo, tras 10 años de profesión, tras 15 años y cuando se llega al salario máximo. En Primaria, la diferencia se reduce conforme aumentan los años de experiencia laboral, algo que no ocurre en Secundaria. No obstante, en España hay que emplear más años para llegar al sueldo máximo que en la media de los países vecinos.
El documento de la OCDE advierte de que para valorar justamente los sueldos, sería necesario considerar los sistemas de impuestos y los beneficios sociales de los distintos países, algo que excede a su análisis. Sin tener en cuenta estas variables, los países que mejor pagan a sus profesores son Luxemburgo, Suiza, Alemania, Irlanda y Holanda.
Más significativa es la comparación de los sueldos del profesor de secundaria y de un trabajador a tiempo completo con su misma cualificación, es decir, un título universitario. En este punto, España es el país de toda la OCDE donde el profesor tiene la renta más alta. Mientras en la mayor parte de los países estudiados el sueldo de un profesor de secundaria supone un 81% de lo que gana otro trabajador con su misma cualificación, en España se invierten los términos: los ingresos del docente suponen un 127%, cifra que asciende hasta el 132% entre los profesores de Bachillerato. Bien es cierto que también se puede interpretar que el problema está en la baja retribución media en el mercado de los titulados universitarios.
Un punto débil es el poco incremento salarial que supone en España la experiencia en las aulas. De media, el salario máximo que alcanza un profesor en la OCDE supone un 64% más que su salario inicial. En España, el incremento se queda en el 40%.
En cuanto a la evolución histórica de los salarios, apenas han aumentado en España si se comparan con el año 2000, mientras que en el conjunto de la OCDE se han incrementado en un 13%. Sin embargo, esto se debe a los altos sueldos que percibían los profesores españoles a comienzo de década, algo que fue cambiando. De hecho, si se toma el año 2005 como comienzo de la comparación, la evolución de los salarios en la OCDE y en España es prácticamente igual.
Aquellos maravillosos años
Tampoco se puede quejar la enseñanza pública en cuanto a la ratio alumnos-profesor o alumnos-aula. Las aulas españolas albergan entre uno y dos alumnos menos de media que las de nuestros socios de la OCDE (19,8 frente a 21,4), aunque esta diferencia se reduce si se compara con la UE.
La menor concentración de alumnos en la pública contrasta con la situación de las aulas privadas. En España, hay 24,5 alumnos por clase, mientras que la media de la OCDE se queda en 20,5.
Si se observan todos los datos en conjunto –número de horas lectivas, laborales, inversión pública, salarios y ocupación de las aulas– no cabe situar a España entre los países que peor tratan a sus profesores, más bien al contrario.
Sin embargo, si se compara con el año 2000, los profesores pueden afirmar que han perdido en condiciones laborales. Cuando las comodidades eran tantas, es difícil no acostumbrarse.
Los argumentos de parte del profesorado español para oponerse a las reformas propuestas deberían mirarse en el espejo de los sistemas educativos de más éxito, y no en el propio pasado.
A este respecto es interesante la comparación entre los sueldos de los profesores de la enseñanza pública en España y en la “oscarizada” Finlandia, siempre a la cabeza en los resultados de sus alumnos en el informe PISA. Un profesor de primaria con diez años de antigüedad ganaba en España (datos de 2009) 44.576 dólares frente a 37.632 de su colega finlandés; en la enseñanza secundaria obligatoria, 49.807 para el español frente a 40.550 para el finlandés, y en la secundaria superior 50.823 frente a 45.444. Si se pagara en función de los resultados, otros serían los números.
