Política

Zapatero cumple con la tradición visitando Marruecos

Precisamente el del Sáhara fue uno de los asuntos que se trataron en este viaje, aunque ni mucho menos el más importante. Terrorismo e inmigración fueron las estrellas.

PRIMER VIAJE OFICIAL
El primer viaje oficial de José Luis Rodríguez Zapatero al país vecino se inició
a las doce del mediodía del sábado en Casablanca y finalizó seis horas después.
Durante su breve estancia conversó con el rey Mohamed VI y con el primer
ministro marroquí, Driss Jettu, a quienes agradeció expresamente el
“inmejorable” recibimiento que le dispensaron durante la jornada.

Al
mismo tiempo, los ministros de Exteriores e Interior, Miguel Angel Moratinos y
José Antonio Alonso, así como la secretaria de Estado de Emigración, Consuelo
Rumi, mantuvieron encuentros bilaterales con sus homólogos marroquíes sobre los
asuntos que centraron la agenda de la visita. La suma de estas reuniones dio
lugar a una Declaración conjunta.

En ese texto se destaca que
“conscientes de la amenaza que el terrorismo representa para la paz y la
seguridad en el mundo y del que los dos países han sido objetivo, ambas partes
han expresado su firme voluntad de continuar y reforzar su cooperación política
y operativa, tanto a nivel bilateral como internacional, en materia de lucha
contra toda forma de odio, de extremismo y de terrorismo”. El otro punto fuerte
de la declaración se refiere a los inmigrantes, ya que recalca la necesidad de
luchar contra la inmigración ilegal, especialmente en su origen, con especial
atención a los menores no acompañados.

Zapatero aseguró que a partir de
ahora estará vigente una “agenda intensa”, con reuniones y contactos por parte
de los responsables de Interior, Inmigración, Exteriores y algún otro
departamento de ambos países, y anunció que el primer ministro marroquí visitará
España antes del verano. También se va a producir una visita del rey de España a
Marruecos que preparan las respectivas casas Reales probablemente para el
otoño.

El conflicto del
Sáhara

Respecto al Sáhara, uno de los puntos más controvertidos en
las relaciones entre ambos países, Zapatero evitó mostrar su apoyo al Plan
Baker, aunque declaró que “los derechos de todos pueden verse satisfechos, se
puede llegar a un punto de equilibrio. Voy a hacer que la diplomacia española se
emplee a fondo para que eso se logre y se abra el diálogo entre todas las partes
que tienen relevancia y, por supuesto, con Marruecos”.

Pese a esta
tibieza, la posición del Gobierno del PSOE sobre el Sáhara es básicamente la
misma que la que defendió la administración del PP: España sólo aceptará un
acuerdo entre las partes para solucionar el conflicto.

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