El Plan Ibarretxe sigue copando la crónica política española. Mientras Zapatero reparte explicaciones a los españoles sobre la posible tregua de ETA, Rajoy ofrece al Gobierno hablar sobre estabilidad política y Acebes advierte sobre el precio político que habría que pagar.
NIEGA QUE HOY POR HOY EXISTA
El Plan Ibarretxe y la posibilidad de una tregua de la banda terrorista ETA
siguen centrando la crónica política en España, no sin ciertos grados de
polémica. Después de que se extendiera el rumor de que ETA podría estar
negociando acerca de una posible tregua no se habla de otra cosa y,
naturalmente, se han pedido explicaciones al presidente del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero.
Preguntado al respecto, Zapatero aseguró que en el
caso de que exista una oportunidad para acabar con la violencia de ETA, por
mínima que sea, “intentará que fructifique”. Echando mano de hemeroteca, el
presidente español se remitió a las oportunidades de tregua que se dieron
durante los Gobiernos anteriores, tanto de Felipe González como de José María
Aznar.
No obstante, Zapatero no quiso echar las campanas al vuelo e
insistió una y otra vez en la idea de que hay que “trabajar por la esperanza sin
hacerse ilusiones”. “Los antecedentes no permiten ni ser optimistas”, matizó. De
hecho, la condición “sine qua non” que indicó el presidente para abrir cualquier
vía de diálogo con ETA es que previamente ha de producirse una renuncia a las
armas. En este sentido apostilló que “no me muevo más que por hechos”.
El
presidente español pasó de puntillas sobre la posibilidad de negociación actual
de la tregua con ETA, y sólo cuando no le quedó más remedio que contestar
directamente a las preguntas de los periodistas aseguró que el lehendakari Juan
José Ibarretxe no le habló de la posibilidad de una tregua de ETA durante su
entrevista de la semana pasada. Todo hay que decirlo, en ningún momento se
“mojó” el presidente a la hora de utilizar términos como “tregua” o
“negociación”, que sí estaban en boca de los periodistas.
“No me muevo
más que por hechos y por la información de la que dispone el Gobierno que,
lógicamente, tiene que tener un marco de discreción y responsabilidad”, señaló.
No aportó muchos más datos esclarecedores Zapatero, que se remitió a “un marco
de discreción y responsabilidad”.
Dos fases más
en el proceso democrático
A su juicio, a España le quedan dos
fases para finalizar el proceso democrático que dio comienzo con la Transición.
Los dos obstáculos que impiden concluir este camino son “la violencia
terrorista” y la “falta de estabilidad territorial”, cuya solución pasa por
“renovar el acuerdo democrático” que se logró con los Estatutos de Autonomía.
Igual que se mostró favorable a las reformas estatutarias, también lo
hizo con respecto a las reformas de la Constitución. “Esta es una legislatura de
reformas y es una legislatura de ambiciones”, ha dicho Zapatero, quien ha
insistido en que para llevar a buen puerto estas ideas es “imprescindible la
participación del PP” como principal partido de la oposición.
El
presidente reiteró varias veces que es fundamental “mantener la firmeza” en la
lucha antiterrorista y llevar a cabo “una tarea política de extensión del
convencimiento, en el conjunto de la sociedad vasca, de que la violencia, además
de ser un horror y ha causado dolor a tanta gente, es inútil, y que la
democracia tiene una grandeza extraordinaria que sólo la palabra, la política,
permite defender las ideas”.
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