Como ya había anunciado, el PP intentó que Zapatero reconociese el papel del PSOE en la organización de concentraciones de ciudadanos ante las sedes del Partido Popular en la jornada de reflexión. El presidente negó cualquier vinculación.
ZAPLANA: “FUE UN ACOSO ANTIDEMOCRÁTICO”
Uno de los puntos de interés que centró la intervención de Zapatero en la Comisión de investigación del 11-M lo protagonizaron las concentraciones de ciudadanos que se produjeron el día 13 de marzo, jornada de reflexión antes de la cita electoral, ante varias sedes del PP.
En este sentido, el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, preguntó a Zapatero por estas concentraciones que, según él, supusieron un “acoso ilegal y antidemocrático” y acusó al jefe del Ejecutivo, en aquel momento en la oposición, de no condenarlas porque, ha dicho, Zapatero “era el principal beneficiario”. Según Zaplana, esta es la razón por la que “todavía hoy no se atreve a condenar un acto bochornoso y antidemocrático”.
En respuesta, el presidente aseguró que los dirigentes socialistas “ni conocimos, ni planeamos, ni participamos, ni incitamos, ni apoyamos” ninguna de las concentraciones de la jornada de reflexión frente a la sedes del PP y, recordó que, a su parecer, lo que sucedió es que “que ese día, había indignación y la gente salió a las concentraciones; pero el PSOE ni estuvo, ni apoyó, ni nunca convocaría”.
Además, el presidente quiso hacer mención al hecho de que el PP presentó denuncias contra “13 personas del PSOE, un partido de 400.000 miembros” y que, salvo en tres casos que aún están pendientes, las denuncias han sido archivadas.
Alternancia positiva
En este sentido, Zapatero recomendó al PP “superar el trauma de la derrota electoral” del pasado 14 de marzo y le animó a reconocer que el resultado de las urnas se debió a los errores cometidos durante su gestión y no a los atentados de Madrid.
A su juicio, las derrotas electorales “no son infrecuentes en democracia ya que la alternancia es algo bastante normal y, en muchas ocasiones, positivo para la evolución de un país”.
En su turno, Eduardo Zaplana subrayó que su partido “nunca” negó la legitimidad del triunfo del PSOE, pero insistió en que la masacre de Madrid provocó que “casi tres millones de españoles cambiaran el sentido de su voto. No estamos discutiendo el resultado electoral. Estamos hablando de las causas y los efectos y uno de sus efectos fue ése”.
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