En una medida contradictoria y difícil de explicar, el gobierno español recurrió a la Unión Europea para que investigue la situación migratoria en Marruecos. Luego de omitir toda consulta al órgano europeo sobre la regularización, Moratinos pidió asistencia para investigar la situación en el país africano.
Había desestimado las advertencias sobre los efectos de la regularización
El comisario europeo de Justicia, Libertad y Seguridad, Franco Frattini, informó ayer que responderá lo más rápido posible a las demandas del ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, para investigar la situación migratoria en Marruecos. El pedido fue formulado luego del desaire producido por el gobierno de Zapatero hacia las recomendaciones de la UE sobre los efectos de la regularización.
Frattini señaló que “he hablado por teléfono con el ministro Moratinos y le he prometido que enviaremos la misión técnica a Ceuta y Melilla. Ya he dado las instrucciones”.
En una correspondencia enviada el viernes pasado, el ministro español afirma que los sucesos en Ceuta y Melilla “nos refuerzan en la necesidad de acelerar la puesta en práctica de las distintas medidas y políticas que tiene la UE con Marruecos en materia de inmigración”.
Por otra parte, el comisario anunció que trabaja con la responsable de relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Walder, para desbloquear los 40 millones de euros que la UE se ha comprometido a enviar a Marruecos para ayudarle en el control de sus fronteras.
Ayuda “urgente y sustancial”
A su turno, el Ministro del Interior de Marruecos, Mustafá Sahel, aprovechó la Cumbre de Ministros del Interior del Mediterráneo para pedir una ayuda “urgente y sustancial” al gobierno español para resolver el problema migratorio. En una petición que fue considerada como un verdadero Plan Marshall, el funcionario planteó luchar en el origen del problema.
Sahel consideró que Europa debía “favorecer las posibilidades de migración legal” y expresó la necesidad de que todos los países de la región coordinen sus acciones y trabajen en estrecha relación en el marco de una responsabilidad compartida para “hallar soluciones adecuadas a esta lacra planetaria”.
Señaló también que la lucha contra la inmigración clandestina es una “pesada carga” para los países de tránsito, especialmente los del Magreb, e hizo hincapié en la importancia de aunar esfuerzos para permitir a estos países reforzar el control de sus fronteras.
Periódico marroquí pide la cesión de Ceuta y Melilla
Bajo el título “Dilema de la inmigración clandestina subsahariana”, el periódico marroquí L´Opinion considera que el hecho de que Marruecos se haya convertido en una “vasta sala de espera antes de pasar al otro lado” se debe a “sus largas fronteras” con el “vecino del Este (Argelia)” y en la “existencia de una ´prolongación´ de España, y por tanto de Europa, en sus propias entrañas”.
L´Opinion estima que ambas plazas españolas son “el último bastión del colonialismo en el mundo” cuando la comunidad internacional se encuentra ya en el siglo XXI y se habla de “cumplimiento de la legalidad internacional y de la integridad territorial de los Estados”.
En su opinión, “el clima de buen entendimiento que rige actualmente las relaciones” entre España y Marruecos es “propicio para desencadenar el proceso de retrocesión” de Ceuta y Melilla. Si ambas partes accediesen a ello, permitiría “saldar la desavenencia que una y otra parte simulan ignorar, pero que persiste como telón de fondo a pesar de las apariencias”, concluye.
Para el periódico marroquí, la presencia española en Ceuta y Melilla “cuya ocupación fue percibida en otro tiempo como un triunfo y un desquite por la conquista de Andalucía por los árabes bereberes” es hoy “fuente de grades preocupaciones para Madrid y para toda Europa”.
Según L´Opinión, el carácter históricamente “estratégico” de estas dos ciudades se ha “pulverizado” con los cambios geopolíticos y económicos y se han convertido en estratégicos para los inmigrantes asiáticos y subsaharianos.
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