Los escuadrones paramilitares de Colombia suspendieron las desmovilizaciones de sus combatientes en medio de la negociación de paz, en represalia por la decisión del gobierno de trasladar a una prisión a uno de sus líderes solicitado en extradición por Estados Unidos.
En represalia por la decisión del gobierno de deportar a uno de sus líderes a los EEUU
Se trata de la más reciente crisis que se produce en medio de la negociación de paz entre el gobierno del presidente Alvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
“Por determinación unánime (decidimos) declarar, a partir de la fecha, suspendida la agenda de desmovilizaciones, hasta tanto el gobierno nacional redefina las reglas de juego y ofrezca las garantías necesarias para restituir la confianza seriamente afectada en el marco de la presente negociación de paz”, dijo Iván Roberto Duque, jefe político de las AUC a los medios de prensa.
La decisión de los paramilitares se produjo en respuesta a la decisión del gobierno colombiano de trasladar a una cárcel de alta seguridad a Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna”.
El gobierno de Uribe autorizó hace una semana la extradición a Estados Unidos de Murillo pero anunció que no la ejecutaría mientras el jefe paramilitar estuviera comprometido con el proceso de paz, lo que provocó la reacción de Estados Unidos, que se declaró desilusionado con la decisión.
Murillo, de 44 años, está acusado por la justicia de Estados Unidos del envío de toneladas de cocaína a ese país y del lavado de activos.
Horas después y en una aparente reacción a la protesta de Washington -la primera contra el gobierno de Uribe desde que asumió el poder en agosto del 2002- el mandatario colombiano ordenó confinar a Murillo en una cárcel de alta seguridad después de sacarlo de una casa campestre del norte del país en donde permanecía bajo vigilancia policial.
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