El ex presidente del Gobierno José María Aznar manifestó ayer que el proyecto de reforma del Estatut de Cataluña que ha entrado en el Congreso “supone una derogación de facto de la Constitución”, sobre todo “porque suprime el mismo sujeto constituyente, titular de la soberanía, la nación española formada por todos lo ciudadanos y que es, por definición, indivisible”.
Opina que el Estatuto catalán es un golpe de facto a la Constitución española
En un artículo publicado en el periódico italiano ´Il Messagero´ el presidente de honor del Partido Popular estima además que el proceso abierto constituye un “fraude muy grave que elimina el derecho de todos los españoles a opinar sobre su futuro común”.
Asi, explica que la “coalición de izquierdas y nacionalistas”, en lugar de llevar al Congreso un proyecto de reforma constitucional que requiere una mayoría muy amplia y un referendum nacional, ha presentado un proyecto de reforma de un estatuto autonómico que puede ser aprobado por una mayoría ordinaria “y en el que sólo los ciudadanos catalanes son consultados”.
A la vez, Aznar califica de “táctica engañosa” la postura del PSOE de eliminar los rasgos anticonstitucionales en el trámite parlamentario, ya que “la anticonstitucionalidad viene de raiz e impregna la totalidad de su articulado”. Aznar recuerda la promesa electoral de Zapatero de apoyar la propuesta de reforma que recibiera del parlamento catalán, y dice que ha sido estímulo para recibir un estatuto de reivindicaciones máximas.
El ex presidente del Gobierno sugiere que el Gobierno podría impugnar ya el texto aprobado por el Parlamento de Cataluña y suspender su tramitación hasta que se pronuncie el Tribunal Constitucional. “No hemos recibido hasta ahora la menor señal de que vaya a hacerlo”, señala el ex presidente, que “con la más honda preocupación” espera que “la voz de la mayoría obligue al Gobierno a retirar un proyecto que significa la división irreversible de España”.
La actitud de la izquierda
En su análisis, el ex presidente del Gobierno cuestiona que haya existido una demanda social en Cataluña por la reforma del Estatut, estima que los catalanes “han soportado una enorme presión” del gobierno autonómico y de los partidos que lo sustentan, y que parece más bien que las decisiones “se han tomado a espaldas de los ciudadanos, sin mandato ni consentimiento”.
Aznar subraya en este sentido que la proporción de partidos de implantación nacional y partidos locales en Cataluña no ha cambiado sustancialmente en los últimos diez años, y que la mayoría parlamentaria en el Congreso de los dos grandes partidos estatales es la más mayor desde 1977. En este contexto, Aznar dice que lo único que ha cambiado para “que se cuestione de manera tan brutal la realidad nacional española” es la actitud de la izquierda.
Aznar opina que la izquierda española ha seguido derroteros diferentes a la de otros países europeos, en busca de referentes ideológicos tras el fracaso del socialismo real y de las líneas básicas de la socialdemocracia. En otros países, –afirma– los partidos socialistas han capitaneado reformas del estado del bienestar para hacerlo viable, han sido campeones del atlantismo, o han impulsado reformas educativas basadas en el esfuerzo individual tras el fracaso del sistema igualitarista.
En cambio, considera que en España, el partido socialista ha seguido en el Gobierno una línea inicialmente destructiva, con la paralización del PHN o de la reforma educativa, seguida de una segunda fase basada en proyectos “divisivos”, entre los que cita los “ataques gratuitos e innecesarios a la Iglesia católica”, el matrimonio entre personas del mismo sexo con derecho a la adopción, o la oferta de negociación a los terroristas de ETA.
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