“Voy a trabajar con el Congreso para crear un programa que pueda cumplir las necesidades laborales de nuestra economía sin perjudicar a los trabajadores estadounidenses, sin ofrecer una amnistía y que mejore nuestra capacidad de control de la frontera”, explicó
Destina más recursos para combatir la inmigración ilegal
El mandatario firmó la ley que otorga al Departamento de Seguridad Interior (DHS) un presupuesto de 30.800 millones dólares para el año fiscal 2006, 1.800 millones más que en 2005, y que incluye 7,5 millones de dólares para “tratar el serio problema de la inmigración ilegal”.
“Esta ley otorga más de 2.300 millones de dólares para las patrullas fronterizas, de modo que podamos impedir mucho más la entrada de inmigrantes”, afirmó Bush. “En otras palabras, estamos ampliando el número de agentes de una manera racional”, precisó.
El nuevo presupuesto del DHS también incluye 3.700 millones de dólares para los servicios de migraciones y aduanas. “Así podremos ubicar y expulsar a los inmigrantes que están acá”, añadió.
Al igual que el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, unas horas antes ante una comisión del Senado, Bush subrayó las dificultades logísticas de su país para expulsar a los ilegales que no son mexicanos tras su detención.
“Hoy día, capturamos muchos más inmigrantes ilegales que los que podemos reenviar a casa, principalmente los que no son mexicanos”, recordó. “Una de las mayores razones es que no disponemos de bastantes camas disponibles en nuestros centros de detención”, subrayó.
“Cuando no hay camas disponibles, los que no son mexicanos reciben un papelito que les dice que tienen que volver para comparecer ante un tribunal. ¿Y saben qué ocurre? No vuelven”, ironizó el presidente.
Según las cifras de Chertoff, un inmigrante ilegal que no es mexicano tiene un 80% de posibilidades de ser liberado tras su arresto en la frontera del suroeste por falta de centros de detención.
Tras recordar que las autoridades estadounidenses detienen anualmente y expulsan a 900.000 mexicanos, Bush subrayó que el “problema” con los habitantes del país vecino “es que pueden encontrar a otro coyote y regresan”.
El mandatario se comprometió a “trabajar con gobiernos extranjeros para que sus empleados de los consulados revisen los casos y emitan los documentos de viaje más rápidamente. En otras palabras, acelerar el regreso”, sostuvo.
Chertoff, por su parte, aseguró que el objetivo de su departamento es expulsar a todos los ilegales detenidos tras cruzar la frontera de Estados Unidos.
Tras presentar estas medidas, Bush reiteró su deseo de crear un estatuto temporal que ofrezca “un camino legal y honesto” a los obreros extranjeros que necesita la economía estadounidense, como lo propuso hace casi dos años.
“Voy a trabajar con el Congreso para crear un programa que pueda cumplir las necesidades laborales de nuestra economía sin perjudicar a los trabajadores estadounidenses, sin ofrecer una amnistía y que mejore nuestra capacidad de control de la frontera”, explicó
El congresista Jeff Flake, de Arizona, que presentó con los senadores John McCain y Edward Kennedy una propuesta de ley para crear un sistema temporal, se congratuló por el discurso de Bush. “El presidente entendió que más medidas policiales únicamente no iban a solucionar el problema”, declaró.
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