En su mensaje radial semanal, el presidente recalcó que su administración tendrá mano dura contra los indocumentados, pero al mismo tiempo promovió su plan para dar permisos temporales de trabajo a extranjeros.
Bush destacó que la Ley de Presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional, que firmó el martes, permitirá a su Gobierno reforzar la vigilancia fronteriza y ampliar los centros de detención para extranjeros.
El presidente dejó clara su meta: “Nuestro objetivo es enviar de vuelta a toda persona que haya entrado ilegalmente (en EEUU), sin excepciones”.
“Nuestros agentes de inmigración y de la Patrulla Fronteriza están haciendo un buen trabajo, pero aún así tenemos un problema”, dijo Bush.
“Demasiados inmigrantes ilegales están entrando y estamos capturando a muchos más inmigrantes ilegales no mexicanos de los que podemos enviar a sus casas”, recalcó.
Uno de los motivos es la falta de espacio en los centros de detención, explicó Bush, lo que obliga a las autoridades a poner a muchos no mexicanos en libertad tras darles una cita para acudir a los tribunales.
“La mayoría nunca se presentan y desaparecen en las sombras de nuestras comunidades”, dijo el presidente, quien enfatizó que esta política de “capturar y soltar” es “inaceptable”.
Para intentar solventar este problema, Bush recalcó que se ampliará en un 10 por ciento la capacidad de los centros de detención, gracias a 3.700 millones de dólares contemplados para este fin en la Ley firmada esta semana.
La Ley también dedica 2.300 millones de dólares a la Patrulla Fronteriza.
Bush explicó que con esos fondos se contratará a mil nuevos agentes, se mejorará la tecnología con la que cuentan, se ampliarán las estaciones de vigilancia en la frontera y se instalarán más vallas y barreras.
El presidente también mencionó en su mensaje radial, aunque mucho más brevemente, su plan para otorgar permisos temporales de trabajo a extranjeros.
Bush dijo que las medidas policiales contra los inmigrantes indocumentados “no pueden funcionar a menos que sean parte de una reforma migratoria amplia”.
“Trabajaré con los miembros del Congreso para crear un programa que proporcione a nuestra economía la fuerza de trabajo que necesita sin perjudicar a los trabajadores estadounidenses y sin dar una amnistía”, prometió.
Unos 11 millones de inmigrantes indocumentados residen actualmente en Estados Unidos.