La opción turca tiene muy poca aprobación entre los ciudadanos europeos que no ven garantías en el respeto hacia los derechos humanos. Bruselas pedirá una ley global a Ankara que dé respuestas a tanto a los planteos políticos como a los sociales. La libertad religiosa será una condición fundamental.
Deberá cumplir estos objetivos en el lapso de dos años. Si incumple quedará fuera
La Comisión Europea prepara un documento de “principios, prioridades y condiciones” para el ingreso de Turquía en la UE en el que exigirá a este país que aplique una política de “tolerancia cero” con la tortura, que garantice la libertad religiosa y que asegure el control de las instituciones civiles sobre el poder militar.
Según informa hoy el ´Financial Times´, se trata de un documento que incluye casi 150 objetivos que Turquía debe cumplir a corto o plazo –“en uno o dos años”, dice el borrador citado por el periódico– si quiere lograr el objetivo de entrar en la UE alrededor de 2015.
Su objetivo es orientar las negociaciones de adhesión con Ankara, que no estarán a pleno rendimiento hasta 2006 o 2007, y así impulsar las reformas en este país, pero también mejorar las bajísimas tasas de aprobación que la candidatura turca tiene entre los ciudadanos europeos.
Así, el Ejecutivo comunitario instará a Turquía a “adoptar una ley global que haga frente a todas las dificultades que sufren las comunidades y minorías religiosas no musulmanas”, a “establecer plena supervisión parlamentaria de la política militar y de defensa” y a “garantizar la independencia de la justicia”.
La UE ha comenzado ya a supervisar la legislación turca y el mandato negociador con este país es uno de los más duros que se han puesto nunca a un país candidato. Cualquiera de los 25 puede imponer su veto para impedir el cierre de todos y cada uno de los 35 capítulos temáticos en que se dividen las negociaciones.
Pero además, la Unión puede suspender las negociaciones si detecta “una violación seria y persistente” de los “principios de libertad, democracia, respeto de los Derechos Humanos, las libertades fundamentales y el imperio de la ley”.
Escasa aprobación de los ciudadanos al ingreso
Las encuestas indican que el apoyo a la adhesión turca a la UE sigue en descenso, tanto en la Unión como en el país candidato. Según el Eurobarómetro de septiembre, sólo el 35 por ciento de los europeos está de acuerdo con este nueva gran apuesta de la UE. El diario británico destaca que en Francia sólo el 11 por ciento del electorado está de acuerdo, y en Austria los sondeos revelan que el 80 por ciento de los ciudadanos se oponen a la adhesión turca.
Turquía lleva años modificando sus leyes para adaptarlas a los estándares europeos, y el pasado junio aprobó un nuevo Código Penal que prohíbe la pena de muerte, pero a Bruselas le preocupa sobre todo el grado de aplicación real de las nuevas normas. Así, una de las pruebas de fuego que Ankara tiene por delante es el juicio, el próximo diciembre, al escritor Orhan Pamuk, acusado de “denigrar al Estado” por sus comentarios sobre el genocidio armenio, en el que murieron un millón de personas, el asesinato de 30.000 kurdos en el país, dos asuntos tabú en el país.
Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras han expresado su preocupación por el artículo 301 del Código Penal, que prohíbe los insultos contra “los símbolos de la soberanía del Estado y el honor de sus órganos”, por temor a que pueda utilizarse para controlar a la prensa.
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